Oh, no —se lamentó, demasiado afectada para pensar siquiera, tomó el
libro que mantenía en su mesa de noche como si fuera su tabla de
salvación.
Había empezado a leerlo hace tiempo, pero lo dejó olvidado, tal vez era el
momento de retomarlo, no necesitaba seguir pensando en lo que el beso
había hecho en sus emociones, intentó concentrarse en la lectura.
“Mientras – decía la página donde comenzó a leer -hacíamos la limpieza
de la casa, mamá me ha estado hablando de lo maravilloso que es formar
un hogar junto a alguien.
Descubrir lo que a cada uno de ellos le gusta y saber utilizarlo en las
ocasiones especiales.
Un hogar debe de ser un remanso de paz y serenidad. Un refugio al que la
familia regresa al final del día”.
Hasta ahí llego su concentración, ¿de donde había sacado ese libro?, ¿en
que momento de su vida se le ocurrió comprarlo? Y peor aún, ¿Cuándo
comenzó a leerlo?, sus pensamientos divagaron, hasta llegar a uno que le
causó placer y temor al mismo tiempo.
Se preguntó si Omer y ella serían capaces de formar juntos un hogar.
¿Tendrían muebles y objetos especiales, que solo tuvieran significado para
ellos?
Convertir aquella casa donde hicieron el amor, en un remanso de paz y
tranquilidad, para que cuando volvieran a ella vivieran felices y procurar
llenar sus vidas con todos esos pequeños detalles que al otro le importan.
Defne cerró el libro y fijó la mirada en el vacío con expresión soñadora.
¿Ella podría convertir la casa de Omer en un verdadero hogar, llenarla de
fotografías, cuadros y colores, llenarla de amor y de risas?…
Suspirando suavemente, apagó la luz e intentó dormir. Pero el recuerdo
de los labios de Omer sobre los suyos se negaba a abandonar su mente, le
hubiese gustado quedarse con él aquella noche.
¿Se habrían reconciliado Omer y su novia?, se preguntó,
Suspiró, deseando una vez más haber no haber conocido a Omer, él había
llegado a romper su tranquilidad, la Defne que era ya no existía, ahora
con solo una mirada de él se derretía y cuando la besaba ella no lograba
controlarse, su cuerpo la traicionaba y deseaba más.
No esto no puede continuar, debía tomar una decisión y lo mejor era
poner distancia entre Omer y ella, decidió que lo mejor era buscar otro
trabajo… por fin y lentamente, se sumió en un dulce sueño.
Defne paso todo el sábado con su amiga., descansando en su
departamento.
- ¿Qué haces?
-Yo… nada importante, solo preparo mi portafolio
-¿Y eso?
_Voy a enviarlo a empresas para pedir un empleo
-Pero si tú tienes un empleo
-Decidí que quiero cambiar de trabajo, buscar nuevos horizontes
-En otras palabras, huir de Omer y de lo que sientes por él
-No, por supuesto que no es eso, tú sabes yo esperaba ser ascendida y
como no sucedió, debo buscar la manera de cumplir mis sueños.
—Vas a conseguir lo que querías, ¿no, Defne? Ahora ya nadie se molestará
ni se preocupará por ti. Dentro de unos años vas a encontrarte sola y te
vas a arrepentir de lo que estás haciendo, Omer encontrará a una mujer
que lo amará y estará deseosa de recibir todo el amor que él le puede
ofrecer.
Nihan se alejó dejándola sola, molesta se fue sin mirarla.
El sábado por la tarde, ya había enviado sus documentos a las empresas
que sabía podían requerir de sus servicios.
El lunes recibió una llamada de una empresa que acababa de recibir su
curriculum, ella contestó afirmativamente a la
entrevista de trabajo, esta se llevó a cabo el martes por la mañana.
A Defne le encantó la propuesta que le hicieron, resultó ser mucho más
interesante de lo que esperaba. Además de a su jefe inmediato y al presidente de la empresa, conoció a algunos de sus futuros compañeros durante la entrevista.
Esa misma tarde la llamaron para decirle que si lo quería, el trabajo era
suyo y ella aceptó. Tenía que empezar al cabo de dos semanas que ella
decidió utilizar ese tiempo para entregar su carta de renuncia y dejar todo
el trabajo terminado.
No había visto a Omer, desde el día de la cena y sabía que era preferible
seguir evitándolo, a pesar del dolor que desde entonces se había instalado
en su corazón.
El martes por la noche fue a celebrar con Nihan su nuevo trabajo, la invitó
a cenar, aunque su amiga seguía sintiendo y diciendo que aquello era solo
su cobardía actuando y su manera de escapar de Omer y del amor que
sentía por él, la felicitó por su nuevo empleo.
Durante la semana, Omer tuvo que hacer un enorme esfuerzo por no
buscar a Defne, los consejos de su madre los olvidó por completo, al verla
aquella noche conversando y riendo con ese hombre, no pudo evitar
sacarla de ahí y besarla, solo quería que ella entendiera que él era el
hombre con el que debía estar, al único que debía besar.
Iz había vuelto para recuperarlo, aunque la verdad era esa, él le había
dicho en más de una oportunidad que ya no existía nada de lo que alguna
vez él sintió por ella.
Solo en su casa, intentó recordar la angustia que había sentido cuando Iz
lo había rechazado, ella pensó que, al verla nuevamente, iba a revivir sus
sentimientos y talvez el amor, que creyó que él aún sentía por ella, pero él
no sintió nada, excepto una cierta nostalgia de aquel joven que se había
creído enamorado por vez primera.
Al mirar al pasado, comprendía que debería haber prestado más atención
a las señales, en ningún momento él le había declarado su amor, eso
porque nunca estuvo enamorado de ella, no como amaba a Defne, pero en
ese instante se dio cuenta, que a ella tampoco, le había dicho que la
amaba, ni siquiera cuando hicieron el amor, ¿Por qué no lo había hecho?,
¿sería esa la razón por la que ya no quiso seguir con lo que ella llamó, una
aventura fugaz?
-Dios que idiota, ¿Cómo no me di cuenta antes? – se reclamó.
-Lo siento madre, pero esta vez no podré seguir tu consejo, me dijiste que
cada mujer es única y que había que tratarla como tal y la mujer que elegí
para ser mi princesa es terca como una mula y necesita que yo le
demuestre y le diga que la amo, sé que entenderás que no siga tu consejo,
pero de mañana no pasa que le declare mi amor a Defne.
Se acostó, deseando que las horas pasaran rápido, para llegar a la oficina y
hablar con ellaAl día siguiente Defne llego a la oficina con la carta de renuncia en sus
manos, se dirigió enseguida al despacho de Omer.
-Daria el señor Omer se encuentra?
-No, aun no llega, ¿necesitas algo?
-Solo entregarle esta carta – por obvias razones no le diría a la mujer el
contenido, porque lo sabría toda la empresa antes de que le aceptaran su
renuncia
-Si quieres puedes pasar y dejarla en su escritorio, estoy ocupada
revisando la correspondencia
Defne hizo lo que la mujer le pidió, entró al despacho y dejó encima del
escritorio la carta, pero antes de irse, le llamó la atención un cuaderno
viejo que sobresalía de los demás documentos.
Con mucho sigilo se acercó, lo tomó, lo abrió y comenzó a leer.
“Hijo de mi alma, sé que te dejé solo siendo aun un niño, no lo quise así,
pero pasó.
Te amo y tú lo sabes, le pedí a tu tío que te entregara este cuaderno solo
cuando de verdad lo necesitaras, cuando estuvieras enamorado y no
supieras que hacer, solo te pido que, si vas a usar estos consejos que te
dejo aquí, lo hagas con la mujer que estés seguro te acompañará el resto
de tu vida.
Si vas a seguir “la ruta del amor”, – decía – como la he denominado,
asegúrate que sea la mujer adecuada para ti y que tú seas el hombre
adecuado para ella, de lo contrario, guárdalo para cuando llegue el
momento y la mujer correcta.
Enamorar a una mujer toma tiempo, energía y mucha paciencia.
Primer paso…
Luego de eso enumeraba 9 pasos, a medida que ella seguía la lectura,
recordaba todo lo que Omer hizo con ella.
Se vio reflejada en cada uno de los consejos que su madre le dio para
enamorar a su princesa, como la llamaban.
Necesitaba leer bien ese cuaderno, se lo guardó entre sus ropas y salió de
la oficina, se dirigió a la suya solo para tomar su bolso e irse de ahí
—Buenos días señor Omer —lo saludó su asistente.
—Hola, Daria. ¿Defne ya llegó?
—Si, temprano, pero ya se fue —contestó su asistente. — le dejó una carta
en su oficina—¿Una carta? —por un momento, tuvo la sensación de que el corazón le
había dejado de latir.
Daria asintió.
—¿Sabes adonde fue? O ¿a qué hora vuelve
—No, no me dijo nada…
Omer dio media vuelta y dejó a la mujer hablando sola.
Cuando entró a la oficina, lo primero que hizo fue buscar la carta que
Defne le había dejado, cuando la abrió, su temor se hizo realidad, era una
carta de renuncia y recalcaba que ese era su último día en la empresa,
porque había solicitado los días de vacaciones que nunca se había tomado
—¿Se fue?, ¿pero ¿Quién se cree?, que ni piense que se va a ir sin saber
que la amo —comentó él y luego salió de su oficina.
Defne, estuvo sentada en una plaza por casi dos horas, leyendo una y otra
vez el cuaderno y cada vez se convencía más de que Omer lo había usado
en ella, ¿pero porque con ella?, era la pregunta que no lograba responder.
Subió en el ascensor al departamento y sacó las llaves del bolsillo
sintiéndose mentalmente cansada.
—Defne…
Se detuvo y alzó la mirada.
—¿Omer?, ¿Qué estás haciendo aquí? —el corazón le latía violentamente
en el pecho y le sudaban las manos.
Él se acercó, estaba tan cerca que podía sentir el calor que emanaba de su
cuerpo, podía apreciar la fragancia de su perfume.
—Quiero hablar contigo.
—¿Sobre qué?
—¿Podemos hablar dentro?
—De acuerdo —ella abrió la puerta, entró y Omer detrás de ella
Él no dejaba de mirarla a los ojos, ella tragó saliva y señaló el sofá:
—Siéntate – pero él no lo hizo
Omer tomó aire, miró a su alrededor y después la miró a ella, esbozó una
media sonrisa e inclinó la cabeza.
—Pensé que había ensayado lo suficiente, que estaba ya preparado para
hacerlo, pero….
Ella lo miró con el ceño fruncido.
—¿Hacer qué?—En primer lugar, disculparme, he tenido tiempo para pensar y darme
cuenta de algunas cosas.
Guardó silencio
—¿Cómo qué? —preguntó al ver que el silencio se prolongaba.
.
—Bueno, primero, olvídate de tu renuncia, eso no lo voy a permitir.
—¿Sí? ¿Y por qué?, si se puede saber.
—Porque si te quedas me resultará más fácil.
—¿Qué es lo que va a ser más fácil?
—Cortejarte.
—¿Cortejarme?, creo que no te he entendido bien —al parecer su mente
no funcionaba correctamente entre otras cosas, porque él la estaba
volviendo loca acariciándole la muñeca con el pulgar.
—Mientras esperaba a que tomaras la decisión de volver a mí, tuve mucho
tiempo para pensar, y me di cuenta que yo nunca te hablé de mis
sentimientos y sé que me equivoqué, pero si no es muy tarde, tengo que
decirte que te amo, te he amado desde el primer momento en que te vi,
me vuelve loco el estar lejos de ti, déjame cortejarte, dame la oportunidad
para enamorarte de mi
Defne pestañeó, pero solo se le ocurrió decir.
—¿Cómo es eso, de que vas a cortejarme?
Omer sonrió, alzó sus manos unidas y las besó, Defne confirmó que la
princesa de la que hablaba el cuaderno no era nadie más que ella.
CONTINUARA

