Media hora después, Defne estaba sentada en un café que se encontraba
muy alejado del centro de la ciudad.
Mientras veía acercarse a su amigo, se dio cuenta que las lágrimas
amenazaban con asomarse a sus ojos y aunque ella luchaba por
contenerlas, cuando Iso llegó a su lado perdió la batalla y abrazada a su
amigo, se desahogó.
- ¿Que sucedió?
-Te juro que no lo sabía, – le dice – juro que no lo sabía – repite, de otra
manera nunca lo hubiera usado para vengarme de Omer
-Defne, ¿me vas a contar que te pasó?
-Sinan … - ¿Qué sucede con Sinan?
-Escuché… él le dijo a Omer… que estuvo enamorado de mi.
Su amigo solo guardó silencio sin mostrar ningún signo de asombro ante
lo que ella le había contado.
-Lamento que te hayas enterado de esta forma – le dice por fin.
-Tú, ¿lo sabías? – pregunta ella con sorpresa en su rostro.
-Yasemin, me lo comentó, luego del viaje aquel, donde te quedaste con
Omer y todo salió mal después.
-Y, ¿Por qué no me lo contaste?
-Eso es algo que solo le concierne a él, quien soy yo para sacar a la luz un
secreto así.- - Iso, debiste decírmelo, si lo hubiera sabido jamás lo hubiera incluido en
mis planes, ahora esto ha cambiado todo. - ¿Cómo todo?
-Mi venganza
-Eso quiere decir que te vas a olvidar de esa estupidez?
-No lo sé aún, lo único que tengo claro es que Sinan queda fuera de mis
planes inmediatos o futuros.
-Y ¿Omer?
-Iso ahora no te puedo responder nada, tengo que pensar. - ¿Qué es lo que tienes que pensar?, termina con esto de una vez, olvídate
de Omer de todos y vuelve a Paris
-Ahora no Iso, ahora no te puedo responder, porque en este momento no
me entiendo ni yo misma, necesito aclarar las ideas y después te puedo
dar una respuesta, por favor amigo -termina de decir.
-Esta bien, ¿quieres que te lleve hasta tu casa?
-No gracias, alguien nos puede ver
-Te das cuenta, no puedes ser tu misma, no estas disfrutando el haber
vuelto a tu país, por esa tonta idea de vengarte.
-Sí, tienes razón, ven conmigo y pasemos la tarde con los niños, Nihan
estará feliz de verte.
-Así se habla mi Defo
Los amigos pasaron el resto del día juntos, eso le subió mucho el animó a
Defne e Iso pudo conocer a su ahijado.
-Lamento mucho que Yasemin no pueda estar estos momentos con
nosotros – le dice a su amiga.
-Ya lo haremos Iso, solo deja que pase el tiempo y el concurso termine, ahí
pasaremos tiempo juntos antes de que nos volvamos a Paris.
-Eso quiere decir que ya no vas a seguir con la idea de la venganza
-La idea permanece, pero creo que ya me siento un poco satisfecha,
Neriman ya recibió lo que se merecía, perdió todo por lo que luchó, ahora
solo me queda Omer y creo que lo que quiero hacer con él está muy bien
encaminado- ¿A qué te refieres?
-Sin hacer yo nada la amistad que existe entre él y Sinan se ha fracturado,
ahora solo debo despojarlo de su reputación, la empresa y todo quedará
en el olvido. - -Ay Defne pensé que habías razonado, pero me equivoqué, será mejor que
me vaya, nos vemos – se despide de los niños luego de Nihan y al final lo
hace de su amiga. - ¿Qué te parece si llevamos a los niños a la ducha y luego nos tomamos
algo juntas? y conversamos – le propone Nihan
-Me parece una maravillosa idea.
Omer caminó hasta la casa de quien fuera su primer amor de verdad, cada
vez que su corazón se estrujaba tanto de extrañarla, llegaba hasta ahí y
cada vez que lo hacía, sentía la esperanza de poder verla salir por esa
puerta.- ¿Omer?
- ¿Qué tal Iso?
- ¿Qué hace aquí?
-Solo pienso en que debería existir la posibilidad de volver al pasado y así
arreglar lo que uno estropeò.
-No lo entiendo.
-Eso, si pudiera volver el tiempo atrás, prestaría más atención a los
pequeños detalles, escucharía lo que no quise escuchar, callaría cuando
debí hacerlo.
-El tiempo no se recupera Omer, solo nos queda pensar en el futuro.
-Y si no hay esperanzas en el futuro?
-Si permite que se muera la esperanza, entonces estará todo perdido,
porque no habrá posibilidades de recuperar lo que perdió.
-Tú, ¿crees que aún tengo posibilidades?
-Si, yo creo que si
-Y ¿Qué hago?
-Creo que la respuesta la debe encontrar usted, piense lo bueno que hizo
en el pasado y repítalo en el presente, pero esta vez no cometa los mismos
errores, porque las oportunidades no se dan una tercera vez.
-Gracias Iso – le dice Omer con una sonrisa.
-Yo no he hecho ni dicho nada, de ahora en adelante todo depende de
usted.
Defne sentada en un sillón junto a su amiga, solo miraba su copa después
de haberle contado lo que sucedió en la oficina de Omer.- -Mira tú, como ha sucedido todo tan rápido, Neriman ya fue castigada,
eso es algo que esperaba, pero lo del señor Sinan eso jamás se me pasó
por la mente.
-Yo tampoco.
-Pero tú estabas enamorada de él, me acuerdo cuando iba a Manu, el
señor Risotto Sinan.
-Si, pero después todo cambió y ahora no me gustaría lastimarlo.
-Y ¿qué harás para evitarlo?
-Alejarme de él, es lo único que puedo hacer.
-Entonces también te alejarás de Omer?
–Sí, debo hacerlo, es la única manera para no seguir dañando a Sinan.- ¿Defne?, no has pensado que Omer aun te sigue amando?
-No lo creo, si fuera de esa forma, me habría buscado y ya han pasado
años y él jamás hizo el mínimo intento de saber dónde estaba.
-Pero si me acabas de contar que tu oficina estaba intacta, como si fuera
un santuario, ¿Cómo explicas eso?
-No lo sé, complejo de culpa, por como trató a su asistente, que también
fue su amante, no sé, ya ha pasado mucho tiempo y si no entendí a Omer
antes, mucho menos lo puedo hacer ahora.
-Y ¿Qué vas a hacer?
-Por ahora me voy a descansar, mi asistente me acaba de enviar un
mensaje, recibí una invitación a una cena de beneficencia y debo asistir si
o si, porque mi madre me lo pidió.
-Pobre Defne, debe ir a una fiesta y está obligada, buh, yo encantada iría
en tu lugar.
-Pero no puedes – le dice a su amiga mientras sube las escaleras camino a
su habitación.
Los siguientes días lo pasó encerrada en su casa, revisando las colecciones
para el concurso, ya había pasado la segunda semana en la ciudad de
Estambul, solo quedaba una semana para elegir al ganador, así tendría
dos semanas más para preparar el desfile y luego volvería a la
tranquilidad de su casa en Paris.
Esa noche debía asistir a la cena en beneficio de un hogar de ancianos, su
madre y padrastro se preocupaban mucho de ayudar a quienes mas lo
necesitaban, los ancianos y niños, por eso le habían pedido
encarecidamente que no faltara esa noche y que llevara una buena suma
para donar en nombre de empresas Rövanş y así lo hizo. Cuando estuvo preparada, sacó su chequera puso una suma más que suficiente y guardo el cheque en un sobre que llevaba el logo de la empresa, luego se despidió de su hijo y se fue hasta el auto que la llevaría
al lugar de la cena.
A ella le resultaban muy aburrida ese tipo de eventos, pero como rostro de
una gran empresa, siempre se veía obligada a asistir a ella, en Paris era
aun peor, puesto que prácticamente era una a la semana.
Cuando llegó al gran salón, fue escoltada por una mujer, quien la llevó
hasta a una mesa, acomodó la silla para que se sentara y la dejo ahí.- Defne miró a su alrededor y se llevó una gran sorpresa al ver a Omer sentado a
dos mesas de donde estaba ella, al parecer él la había visto entrar, porque
cuando sus ojos se encontraron, le dedicó una hermosa sonrisa.
-No, esta noche no, no estoy preparada – se dijo ella misma en un
murmullo.
Pero fue tardía su súplica, porque Omer ya se había encaminado a donde
se encontraba sentada ella, pero fue interrumpido a medio camino por un
hombre que Defne no conocía, pero que le estaría agradecida por mucho
tiempo.
Sintió los ojos de Omer en su espalda todo el tiempo, no pudo
concentrarse en nada de lo que las personas que estaban en su mesa le
decían, algo había cambiado en él, podía sentirlo en la forma segura en la
que la miró.
Y la verdad ella ahora no quería lidiar con Omer, solo quería que los días
transcurrieran y se diera a conocer el ganador del concurso, quien
obviamente no era Passionis y una vez que llegara a Paris le daría la
estocada final, al hacer su crítica de la empresa.
Por lo tanto, no tenia la necesidad de verlo nuevamente, también era la
manera de no herir a Sinan y lo más importante era una buena excusa
para mantenerse alejada de él, no le gustaba lo que sentía cuando estaba
cerca de Omer.
Mientras avanzaba la noche y la cena terminaba, una melodía comenzó a
sonar y las parejas salieron a la pista a bailar.
Defne, solo se percató de su presencia cuando Omer estaba a su lado.
Él la miró fijamente antes de sonreír y tenderle la mano
-Baila conmigo cariño – le dice
-Omer, aquí no me puedes llamar de esa manera – le reclama ella
-Ven – le dice él, su tono fue delicado e implacable a la vez, negarse,
mientras todo el mundo los miraba, sería una descortesía enorme, el
corazón se le aceleró mientras tomaba su mano y se levantaba, las
sensaciones que estaba intentando apagar, se reavivaron por la cálida firmeza de su contacto, rezó para que el tiempo pasara rápido, para que
terminara la velada y pudiera irse a la tranquilidad de la casa con su hijo.
La reacción de Omer era desconcertante y nació en ella la certeza, de que
era él quien jugaba ahora.
Él la estrechó contra sí y ella fue consciente de su calidez a través de la
tela del vestido, también sintió el olor fuerte y masculino que la había
embriagado en el pasado, por un momento deseó estrecharse más contra
él y pasarle los dedos por su cuello, como hacia cada vez que deseaba
hacer el amor con él, pero se contuvo.
Omer intentó no ponerse tenso y que tenerla entre sus brazos no le
impidiera pensar.
-Cariño -le dice al oído
Ella retrocedió un paso para intentar soltarse de sus brazos, pero él la
sujetó
-No lo hagas…- ¿Qué no haga qué?
-No me llames así - ¿No te gusta?
-No tienes derecho a emplear esa palabra conmigo, solo no lo hagas, –
terminó de decir.
Él se inclinó, hasta que tuvo su boca a dos centímetros de su oreja
-Entonces autorízame para usarlo en ti. -le dijo acariciando el lóbulo de la
oreja con el aliento – claro cuando estemos en público, tengo otras
palabras, pero solo son adecuadas para cuando hagamos el amor.
Una oleada de calor la abrasó por dentro mientras veía en su mente las
imágenes de la habitación de Omer, las sábanas arrugadas, sus cuerpos
sudorosos, después de haber obtenido el placer mutuo, sacudió la cabeza
para borrar las imágenes y lo escuchó reír en voz baja, lo miró a los ojos y
vio el deseo reflejado en ellos, se le endurecieron los pezones y la sangre le
hirvió, cuando él volvió a esbozar esa sonrisa demoledora que la dejaba
sin aliento y sin poder evitarlo le miró los labios.
-Creo que ahora me toca a mi decir que no lo hagas, no me mires así, si no
quieres que te tome y te lleve hasta mi casa.
Él esquivó a una pareja y aprovechó para estrecharla más, Defne tragó
saliva, su desconcierto creció, el Omer que ella conoció nunca se
comportaría de esta forma menos en público, pensar en el pasado fue
como un balde de agua fría.-- Creo que es suficiente, me tengo que retirar, pero no se preocupes no te
demoraras tanto tiempo en encontrar quien me reemplace – le dice ella.
-No hará falta – le responde Omer- ya he encontrado lo que busco y
créeme, nadie podrá reemplazarte en mi vida.
CONTINUARA

