EL REGRESO. Capitulo 1

Tamborileaba con los dedos sobre la mesa, intentando convencerse de
que el nudo que sentía en el estómago, era debido a las numerosas tazas de
café que había tomado esa mañana.


Ella ya no era Defne Topal, la inocente asistente de Passiones o la chica
que, por salvar a su hermano de unos prestamistas, aceptó la oferta de la
señora Neriman para enamorar a su sobrino.
Tampoco era la chica que se había enamorado y entregado su corazón e
inocencia a un hombre que no tuvo compasión y el echó de su vida sin
darle tiempo para explicarle el porqué de todo.
Ahora era Rövanş, una reconocida diseñadora a nivel europeo.


Todos soñaban con trabajar con ella o que ella trabajara para ellos, su
palabra era ley en el mundo de la moda, si ella le daba el visto bueno a
algún diseñador novato, era claro que todas las celebridades se querrían
vestir con él, o si, por el contrario, ella criticaba a algún diseñador, estaba
muerto para el mundo de la moda Parisina.
Una mujer como ella no se ponía nerviosa.
Y no estaba nerviosa, se repitió a sí misma.
Llevaba una hora esperando en aquel maldito avión y si tenía que volar a
diez mil metros del suelo en una lata tendría que hacerlo, eso era todo.
De modo que no estaba nerviosa, estaba impaciente.
Frunció el ceño cuando las primeras gotas de lluvia empezaron a resbalar
por la ventanilla del avión y tragó saliva al recordar la escena de su pasada
vida, cuando sin importarle estar mojada corrió hasta la casa y darle el sí, aun podía recordar lo feliz que se sentía, pero la felicidad le duró muy
poco tiempo.


Solo hasta que alguien divulgó en la empresa que ella había vendido el
diseño a Dennis Tramba, quien también se lo contó a… ya no importa…
Cuanto le había cambiado la vida desde el día en que la dejó sola en la
costanera, sus palabras las tiene grabadas en su mente y las recuerda
cuando necesitaba una razón para seguir con su venganza.
Creyó ingenuamente que, contándole toda la verdad, podrían comenzar
de cero, sin mentiras, esperaba, rogaba que la entendiera, la perdonara y
le dijera que sí, creía en su inocencia, que se casarían y comenzarían una
nueva vida.
De inmediato, dejó de tamborilear sobre la mesa y el nudo en el estómago,
que no eran nervios, se convirtió en un nudo que dificultaba su
respiración.
En pocas horas estaría allí.
Con cuidado, flexionó los dedos y los colocó sobre la mesa, intentando
respirar.
No estaba nerviosa.
Rövanş no se ponía nerviosa.
Pero la garra de acero que llevaba apretando su corazón se había cerrado
aún más cuando supo que había llegado el momento de poner en práctica
el plan que por años ha estado preparando.
Y un poco más cuando el piloto del avión privado, le anuncia que ya están
listos para despegar, sonrió al recordar que tanto Passionis, como Cherye,
la empresa de diseños de Yasemin le ofrecieron, traslado y alojamiento en
los mejores hoteles de la ciudad.
Hemos dispuesto una limusina para su traslado, decía el escueto correo
electrónico de parte de la relacionadora pública de Passionis, no
necesitaba pensar mucho para saber, quienes podían ser las candidatas a
ocupar ese puesto, o era Sude o Iz, que ante la menor posibilidad de tener
nuevamente a Omer regresó.
Allí estaba y la garra de acero no la dejaba respirar, se obligó a sí misma a
seguir leyendo el correo electrónico en su ordenador portátil, pero las
letras se habían convertido en un borrón, no pasaría nada, se dijo, solo
tomaría uno o dos meses para destruir la reputación de todos aquellos
que jugaron con ella.
Cuanto antes despegara el avión, antes terminarían con el asunto, estaba
impaciente por llegar a Estambul. La limusina estaba frente a la escalerilla del jet y el conductor, salió a toda
prisa para abrirle la puerta, bajó del avión y se subió a ella.
Evidentemente, la respetaban o le tenían miedo, casi todos los que
trabajaban en el área de diseño le temían, la reputación que se había
forjado era formidable.
Ella no tenía miedo, pero estaba nerviosa ante la idea de volver a verlo.
Sentada en la limusina, mientras salían del aeropuerto, repasaba la lista
de cosas que necesitaba y se preguntaba qué iba a decir cuando lo viera.
Y lo que sentiría.
Lo mejor sería no sentir nada, decidió, él no lo valía, no después de que no
le interesara saber nada de ella durante todos estos años.
¿Habrá pensado en ella alguna vez?
No, definitivamente no.
Todo había ocurrido muchos años atrás, miró por la ventanilla y suspiró,
ahora tenía treinta años, una vida formada en la que no había espacio
para pensamientos románticos, no después de…
Sintió que el auto se detuvo, ella deseó poder quedarse en él, pero
entonces recordó la verdadera razón por la que estaba ahí, tomó una gran
bocanada de aire, se arregló el pelo y esperó a que el chofer abriera la
puerta y con la gracia de una gacela puso un pie fuera de la limusina y
luego el otro y se encontró nuevamente frente a las oficinas de Passionis…
Salió del auto, respirando profundamente, le dio el ordenador a su
acompañante y caminó a la entrada.
Omer estaba sentado en su escritorio, con el ordenador frente a él, cuando
Sinan entro a su oficina emocionado.
_ ¿Qué sucede amigo?
Llegó ¿Quién llegó? _ pregunta
_ Rövanş, ya te dije que llegaba hoy.
_Si, perdón se me había olvidado, ¿ya esta aquí?
_El guardia me acaba de avisar, ponte de pie debemos ir a la reunión
_Esta bien, pero por favor tranquilízate.
_Hermano, ¿Cómo me pides eso?, ¿sabes lo que significa si ella nos da
una buena recomendación, se nos abren las puertas para exportar a toda
Europa, que digo Europa el mundo entero, todos usarían zapatos marca
Passionis._Y bien entonces algo que debemos llevar, ¿alguna preparación?
_La hay, lleva todo tu encanto, tú persuasión contigo, actúa como si fuera
un nuevo cliente.
_Está bien hermano, ¿Dónde será la reunión?
_Ahí está el problema Yasemin uso todo su encanto y la reunión será en
su empresa, debemos ir hasta allá.
_Entonces que esperamos vamos
_Ay ya me puse ansioso, vamos, vamos
Los amigos salieron de la oficina, para dirigirse al ascensor y llegar al
lugar de la reunión, al llegar fueron recibidos por la dueña de la empresa
Yasemin, quien los escoltó al lugar de la reunión, la invitada de honor aun
no hacia su ingreso, por lo tanto, todos ocuparon un lugar en la mesa.
Omer conversaba con Sinan cuando la vio entrar, al principio creyó que
estaba alucinando, pero cuando sus ojos se encontraron le pareció que
todo se detenía, no escuchó a Sinan quien le seguía hablando o a las
demás personas que saludaban, todo eso desapareció.
Defne entró a la sala de reunión y lo primero con lo que se encontró fue el
rostro del hombre cuyos ojos negros hacían que su corazón se acelerase.
—Buenos días—los saludó—perdón por llegar tarde.
Cada persona de la sala la saludó y ella procedió a sentarse, amablemente
una mujer le ofreció una taza de té.
_No gracias el té no me gusta, por favor me trae un capuchino?


La primera reacción de Omer fue de alivio, esa mujer no podía ser su
Defne, con esa melena oscura y esos enormes ojos castaños, se parecía
mucho sin duda alguna, pero no tenía nada de la encantadora y
apasionada chica de la que se había enamorado con desastrosos
resultados.
Pero un segundo después, como si viera la imagen a cámara lenta, volvió a
mirarla, solo para observar sus manos.
¿podría alguien en este mundo,
tener las elegantes y delicadas manos de quien fuera su Defne?


CONTINUARÁ

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