Cansada y desilusionada se levanta de su cama, aún su cuerpo conserva
las sensaciones del sueño, no puede creer que su subconsciente la
traicione de esa manera, todo parecía tan real, si hasta podía sentir el
aroma de Omer en su nariz y conservaba su sabor en los labios.
Ahora más que nunca debía saber si Omer conocía quién era ella en
realidad y aunque se había propuesto alejarse de él, debía ir a su
encuentro una última vez.
Seria posible ¿que él no la haya olvidado?, lo que vivieron, aunque fue
breve fue demasiado intenso, por lo menos para ella lo fue, ¿quién sabe
quizás para él resulto igual?
Solo podía encontrar dos explicaciones para su comportamiento de la
noche anterior, él ya sabía que Rövanş era ella o se había interesado en
una completa desconocida.
No resultaría extraño, no era la primera vez, sí a ella fue capaz de besarla
sin conocerla, no sería extraño le gustara Rövanş.
La duda la instalo Omer en su mente al decirle la ultima frase, antes de
que ella lo dejara solo en la pista de baile, “nadie te podrá reemplazar en
mi vida”
Antes de irse de Estambul tendría que encontrar las respuestas a todas
esas preguntas y así volver tranquila a París.
Al salir del baño, su hijo ya estaba despierto y esperando por ella, para
recibir su beso de buenos días y luego desayunar juntos.
Desde que él nació su vida había cambiado radicalmente, Emir se
transformo en el centro de todo, se despertaba y se dormía pensando en
su hijo, todo lo que hacia era pensando en darle un futuro donde él se sintiera feliz, lo único que no pudo darle fue un padre y por primera vez se
cuestionaba si hizo bien en ocultarle la verdad a Omer.
Luego de desayunar se prepara para hacer su ultima jugada, antes de
volver a Paris, ya nada la detenía en este país, su venganza tardo menos
de lo que supuso al comienzo y no pretendía quedarse, por temor a ser
descubierta.
Cerca del mediodía, se dirige a las oficinas de Passionis, antes de entrar se
detuvo por un momento tomo aire y entro, sabia muy bien a lo que venía.
-Buenos días el señor Omer ¿se encuentra? -le pregunta a Daria
-Sí – le responde ella – le avisare que usted está aquí
-Muchas gracias
-Señor Omer, la señorita Rövanş lo está esperando… enseguida señor,
puede usted pasar
Ella solo le sonríe a la mujer y entra a la oficina de Omer, quien la espera
de pie, una vez que ella entra cierra la puerta con llave.
-Buenos días – la saluda – no te esperaba
-Buenos días – le responde ella – lo sé y lo lamento, lamento venir sin
avisar y lamento más mi comportamiento de anoche
-No debes pedir disculpas, puedes venir las veces que quieras a mi oficina,
en cuanto a lo de anoche, eso si no lo disculpo.
Ella lo mira sorprendida e iba a responderle, pero él se adelanta
-Podría pensar en disculparte si aceptas almorzar conmigo.
- ¿Almorzar?
-Si almorzar, me imagino que comes al mediodía o me equivoco?
–No, no lo digo por eso… esta bien acepto si con eso logro ser disculpada.
-No lo sé – le dice él – talvez necesite otro incentivo
Le toma las manos y tira de ella, para acercarla a él
-Voy a besarte, ¿esta bien? – le pregunta
-Me parece bien – le responde ella – pero y si alguien viene…
-Apenas entraste sabía que necesitaría besarte por eso le puse seguro a la
puerta.
Ella solo lo miro mientras él acercaba sus labios a los suyo, si la vez
anterior el beso estuvo lleno de cargado sensualidad, este fue todo el
contrario, Omer tomo sus labios suave y lentamente, pareció ir en busca
de una respuesta más allá del deseo físico, quería ir por su alma, su
corazón y lo consiguió, por un momento, Defne se olvidó del pasado y volvió a ser la asistente enamorada de su jefe, cuando él dejo de besarla,
de su boca salió un suspiro de satisfacción y se quedó ahí abrazada a
Omer, en el lugar donde mejor se sentía, quería permanecer en sus
brazos, pero fueron interrumpidos por el golpe en la puerta
-Yo… es mejor me vaya – logra decir aun sin poder recuperarse de las
emociones que removió el beso.
-Recuerda que vamos a almorzar juntos – le dice él
-Cierto, pero ¿enseguida?
-Si por supuesto, además hoy quiero cocinar para ti
Defne había tenido el privilegio de probar la comida que preparaba Omer
-Muy bien – le responde ella
-Daria – le dice a su asistente, una vez que esta entro a la oficina -cancela
mis citas de la tarde voy a salir, luego sale con Defne de la mano.
Ella suspiró al verlo en la cocina, sabía que al ir a ese lugar se estaba
metiendo al fuego, pero que importaba era la última vez que lo vería.
—Eres diestro en la cocina – le dice ella.
—Cocinar es un arte – le responde
—Vale —dice ella levantando la mano – pues yo soy pésima cocinera
—Comprendido —dijo Omer asintiendo con la cabeza—. Me tocara cocinar
para los dos entonces.
—Omer yo no… me voy a quedar por mucho tiempo.
-Quien sabe y logro convencerte que te quedes – ella solo guardo silencio
Viéndolo cocinar, intentarlo una y otra vez, probando hasta conseguir la
temperatura adecuada, el sabor perfecto, se dio cuenta de que, si él se lo
pidiera ella podría… qué diablos estaba pensando había venido por algo y
eso no era precisamente a que Omer le pida quedarse. Defne regresó de sus pensamientos.- ¿Lograron solucionar el tema de tus tíos? – le pregunto – perdón, pero
me quedé intrigada
-Ellos solo recibieron el castigo que se merecían - ¿Porque lo dices?
-Ellos dañaron a una persona que yo ame mucho – a ella no se le paso de
largo el hecho de que hablara en pasado
-Lo lamento – fue lo único que dijo-No importa eso es del pasado, creo que el futuro nos depara algo mejor,
aprendí de mis errores y tengo fe que nada será igual de ahora en adelante.
Por momentos ella sentía que Omer hablaba en clave.
—Ven y prueba —le dijo dándole a probar un poco con una cuchara — ¿te
gusta?
—Delicioso —dijo dándole un beso en la mejilla – te lo mereces por lo
excelente cocinero que eres.
—Si te portas bien, te hare una cena que te encantara, te lo garantizo — le
dijo acariciándole el pelo.
-Eso sucederá solo si me perdonas – le responde ella coqueta.
—¿Me estás chantajeando? —le preguntó él tomándola de la cintura con
una sonrisa.
—Bueno… —dijo ella besándolo suavemente—. Creo que el premio vale la
pena, ¿no?
—No podemos evitarlo, lo sabes, ¿verdad? —dijo él besándola de nuevo
Ella abrió la boca y lo besó profundamente, acercándose a él para notar su
cuerpo pegado al suyo, para notar lo excitado que estaba, cuánto la
deseaba.
Soltò un gruñido antes de devorarle la boca, nada la había preparado para
esa intensidad y pericia el mundo se abrió bajo sus pies, mientras la
lengua de él se abría paso entre sus labios, invadía su boca con una pasión
abrasadora erótica Incontenible, dejó escapar un sonido que era una
mezcla de sorpresa y anhelo.
Él estrecho más contra su cuerpo, se derritió entre los muslos y los
pezones se endurecieron a tal velocidad que se mareó, levantó las manos
al sentir que su mundo daba un vuelco, palpo los músculos y la necesidad
de acariciarlos se apoderó de ella.
Antes de que pudiera planteárselo recorrió sus hombros y le tocó la nuca,
sintió un cosquilleo en los dedos al tocar la piel, él se apartó y la miro con
la respiración entrecortada sus ojos, tenían un brillo de voracidad y ella se
quedó sin la poca respiración que le quedaba.
Entonces el bajo la mirada a sus labios separados dejó escapar un sonido
ronco y volvió a besarla más posesivamente que antes.
Ella lo tomó del pelo presa de su excitación, esta vez el introdujo la
lengua, ella la recibió con agrado e intentó corresponder en la misma
medida, la mano que tenía alrededor de la cintura la levantó y unos
segundos después se encontró sentada en el mueble, con las piernas
separadas y Omer entre los muslos, él con destreza le abrió la blusa que
ella llevaba dejando al descubierto su busto y ahí noto que no llevaba ropa interior, él gruño ante la imagen y la hizo arquear su espalda para tomar
con su boca los pezones una primero y seguido del otro, Defne se aferraba
a su pelo y se dejaba acariciar por las manos que conocía muy bien su
cuerpo y que era lo que le gustaba en el sexo.
El estremecimiento de placer hizo que él lo repitiera hasta que ella dejó
escapar un leve grito desde lo más profundo de su ser.
-Te extrañe tanto, mi Defne – dijo él
Fue como un jarro de agua fría e intentó soltarse, pero por un momento él
se lo impidió.- ¿Qué sucede? – pregunta Omer con los ojos aun encendidos por el deseo
-Me puedes decir ¿Qué significa eso? -preguntó
-Realmente necesitas una explicación -le respondió
-Claro que la necesito me acabas de decir el nombre de otra mujer,
mientras… - ¿No sé qué quieres que te diga?
De un salto ella se bajo del mueble, arreglo su blusa, tomo su bolso y se
encamino a la puerta
-¿Dónde vas? – le pregunta él alcanzándola en la puerta.
-Me voy
-Tenemos que hablar, por favor quédate
-Entre tú y yo esta todo dicho, adiós – termina de decir y sale de la casa
No cabía ninguna duda Omer ya sabía quién era ella, eso significaba que
tendría que adelantar su viaje a Paris, se subió al primer taxi que encontró
y llamo a su asistente.
-Por favor reserva boletos en el primer vuelo que salga para Paris
-Está bien señora – se escucho decir al otro lado de la línea
Que sean tres y uno para mañana durante el día _Perfecto así lo hare Luego de cortar la llamada con su asistente, se va directo hasta su casa, ahí encuentra Nihan jugando con los pequeños -Nihan, debemos arreglar sus maletas, se van hoy mismo a Paris.- ¿Que?, pero ¿Por qué?
-Omer ya sabe quien soy y no tardara en llegar a esta casa, por eso es
necesario que Emir no esté aquí cuando él venga, no me puedo arriesgar a
que lo vea.- - Te entiendo, pero puedes ¿decirme como lo supo?
-No lo sé y no creo sea lo mas importante, ya mi asistente se encarga de los
boletos, solo debes prepararte para salir lo antes posible
-Muy bien
Durante mas de una hora, las amigas arreglaron las maletas y cuando
estaban listas, el chofer llevo Nihan, Iso y emir hasta el aeropuerto, por
seguridad Defne se despidió de ellos en la casa.
-No podías evitarlo ¿cierto? – le reclama Sinan a su amigo, entrando echo
una furia a su oficina.
-No te entiendo -responde èste. - Rövanş, te dije que ella me gustaba, pero eso no sirvió de nada.
-Sinan, te lo puedo explicar si te calmas.
-De que me sirve estar calmado, ya supe que hoy te la llevaste a almorzar.
-Hermano te sientas para que hablemos.
-No tengo tiempo ni ganas.
-Es Defne !!!– le grita Omer cuando ve que su amigo se prestaba a salir
furioso de la oficina.
Sinan se detiene de inmediato se vuelta para mirar a Omer. - ¿Qué?
- Revancha es Defne.
-No eso es imposible.
–Lo es, ya lo comprobé, al principio también me negué a la idea, pero Iso me lo confirmo, Rövanş es Defne.
-Pero, ¿Por qué?, no lo entiendo.
-Aun no logro entender él porque, pero es así, lo siento amigo.
-No – dice Sinan, sumergiéndose en el sillón- soy yo quien debe disculparse – y ¿qué harás ahora?
-Nada que voy a hacer, ella ya no es mi Defne, ni siquiera sé si vale la pena
luchar por una mujer que desconozco.
CONTINUAR

