PARA ENAMORARTE DE MI. Capitulo 4

Establece un diálogo, era el tercer consejo de la Ruta de Amor.
Deja que sea ella la que hable más en sus primeras conversaciones, pero
debes ser tú quien conduzca la conversación, habla de cosas que la hagan
feliz, debes buscar que siempre se relacione con pensamientos y
sentimientos positivos, pregúntale por sus sueños sus aspiraciones, sus
mejores amigas, cuando veas qué no se siente cómoda hablando de algo,
cambie de tema cuanto antes a menos que quiera desahogarse contigo.


Esto es muy importante, ser paciente no significa que debas esperar seis
meses, para dejarle saber qué intenciones tienes con ella, lo primero que
tienes que evitar es que ella te vea solo como su amigo y no como una
posible pareja será difícil salir de ella.
Sí quieres saber si una mujer siente algo por ti, bésala, si cierra los ojos, si la
sientes vibrar entre tus brazos, es porque ya has tocado su corazón.
Lo que sentía Defne, era frustración, como cualquiera que tuviese que
conducir por la autopista, particularmente a esa hora, además, no quería

perderse el principio del partido, jugaba su equipo de futbol favorito, lo
llevaban planificando por semana ella y Nihan solas en el departamento
comiendo una pizza…

Omer se movió en el asiento, sus suspiros de frustración un eco de los suyos,
aunque dudaba que se sintiera como ella.
Dentro del coche era imposible no ser consciente de su proximidad y cada
movimiento, cada suspiro le recordaba que estaban a unos centímetros de
distancia.
Curiosamente, seguía sintiendo un cosquilleo en el brazo que había tocado al

salir del ascensor, era raro que el roce de un hombre irradiase tanto calor,
pensó.
Por fin, vio el cartel que indicaba su salida de la autopista.
—Ya era hora, qué atasco más espantoso—murmuró ella, mirando el reloj.
Las seis y media ya iba tarde
—¿Algún problema? —preguntó él.
—¿Por qué lo dice?
—Porque no dejas de mirar el reloj. ¿Llegas tarde a algún sitio?
—Nada importante
—¿Segura?

Es solo que… esta tarde juego mi equipo favorito, juegan contra su mayor
rival y la final de la copa.
—Y tú… ¿ves futbol?
—Siempre, soy fanática del Besiktas
—Ah, qué interesante.
—No sé si es interesante, pero me divierto.
Omer la miró en silencio durante unos segundos, mientras ella pisaba el
acelerador calculando el tiempo y la distancia.
-Entonces, ¿podría yo ver el partido contigo?Ella sacó por un instante la mirada de la carretera, para mirarlo con el ceño

fruncido, como si lo que hubiese dicho, fuera el mayor de los pecados.

  • ¿Estas… seguro?
    -Pues sí, sí a ti no te molesta por supuesto
    -Lo digo porque tendrás que ir a nuestro departamento, ahí vemos los
    partidos.
    -Por mi está bien
    Ella solo se encogió de hombros y siguió concentrada en la carretera
    Llegaron al edificio de Defne poco antes que empezase el segundo tiempo,
    una rápida mirada al televisor del conserje del edificio, el marcador le dijo
    que aún no había habido goles, genial, no se había perdido mucho
    En cuanto entraron al departamento, Defne se encontró con la mirada de
    curiosidad de su amiga, en su prisa por llegar había olvidado avisarle que
    llevaría un invitado y comenzó a arrepentirse, tal vez no había sido buena
    idea…

    Sintiendo los ojos de Nihan clavados en ella, le señaló a Omer se sentara, en
    el sillón que daba frente al televisor.
    —Hola, ¿Qué tal? – lo saluda Nihan
    —Ah, muy bien y ¿tú? qué cómodo – dice cuando se deja caer en el sillón.
    —Si quiere, puede comer de todo lo que hay en la mesa, espero sea de su
    gusto
    —¿Por qué no lo sería?
    —Lo digo porque no conozco lo que acostumbra comer– le responde.
    —Estoy bien, —murmuró él, —. Pero gracias por tu preocupación.
    —De nada —dijo ella, solo había querido ser amable, no tenía por qué
    mirarla de esa forma, ni ella tenía por qué sentir mariposas en el estómago.
    —¿Cómo van? —le preguntó a su amiga, ¿Ha habido algún intento de gol?—Una tonelada, pero no lo consiguen —respondió ella.
    —Tarde o temprano lo harán.

    En ese momento, el portero salvó un gol increíble haciendo que la gente en
    el estadio se levantara de sus asientos. Olvidándose de Omer, Defne se
    levantó también mientras él la miraba con cara de sorpresa.
    —¿No le gusta el futbol?, – le preguntó cuando se volvió a sentar
    —Sí me gusta y mucho, solo que me sorprende ver a dos mujeres con tanta
    pasión por este deporte.
    En el estadio el delantero recibió un pase y lanzó la pelota a la portería, un
    suspiro de decepción recorrió las gradas cuando el portero lo paró, el mismo
    suspiro que emitió Defne y su amiga.
    —¡Sigan presionando! —gritaron al televisor las amigas.
    —¿Jugaba a algún deporte en el instituto? —le preguntó, intentando
    imaginarlo correteando con un balón.
    —Pues sí, futbol y básquetbol
    —Seguro que era el primero de la clase.
    —A los diecisiete años conseguí una beca para estudiar en la universidad,
    gracias a mis dotes de deportista.
    —Ah, qué impresionante.

    De pronto Defne se encontró contándole parte de su vida, de cómo había
    llegado a vivir con su amiga en ese departamento, parecía interesado en lo
    que ella le contaba, por momentos hasta se olvidaba de lo que sucedía en la
    pantalla del televisor, él la miraba a los ojos mientras ella hablaba y no
    parecía aburrirse por nada de lo que le contaba.
    En cuanto al partido, el resultado fue un empate, por lo que tuvieron que irse
    a penales, el equipo contrario, erró el primer tiro y también el segundo, el
    equipo de las amigas, solo debían conseguir un último penal y serian
    campeones. El delantero estrella del equipo se puso frente al balón y esperó hasta que el
    árbitro hizo sonar su pito y con mucha fuerza pateo la pelota, echándola
    dentro del arco, lo que causó la algarabía del público presente en el estadio
    Defne se levantó de un salto.

    ¡Ganamos! —gritó y empezó a dar saltos y gritos de alegría, junto a su
    amiga.
    Cuando se calmaron recordaron que no estaban solas, girándose para mirar
    a Omer, quien tenía los ojos puestos en Defne
    La cálida mirada que tenía, hizo experimentase una inesperada ola de
    timidez, pero entonces sonó el silbato que anunciaba el final del partido se
    sentó para beber un jugo, mientras su amiga se perdía rumbo al baño.
    -Bien ahora debemos ir a celebrar, te invito a cenar.
    —¿A cenar? —repitió ella.
    —Sí, a cenar, vi un restaurante cuando veníamos hacia acá… tu equipo salió
    campeón, debemos celebrarlo, como corresponde ¿no crees?
    —No puedo —le dijo, sorprendida al darse cuenta de que lo lamentaba.
    —Pero ¿por qué?, no te estoy pidiendo una cita

    Desgraciadamente, no puedo —insistió—quede de salir a cenar con Nihan
    —¡Defne! —le dijo su amiga en ese momento—. Voy a cenar con un amigo,
    no creo que haya problema, ya tienes con quien quedarte
    —Pero…
    A su lado, Omer sonreía, satisfecho.
    —Vaya, parece que estás libre —le dijo, —. ¿Nos vamos?
    A Defne no le quedo otra opción si no acompañarlo hasta el restaurant que él
    le había hablado.
    La cena estuvo exquisita, Omer era un buen conversador, pero lo que más le
    llamó la atención, fue lo bueno que era para escucharla y mientras lo hacía siempre la miraba a los ojos y eso a ella le encantaba, ¿Quién no se perdería
    en esos ojos negros maravillosos?
    Una vez que terminaron de cenar, se fueron caminando hasta su
    departamento, pero como ya se había hecho tarde, ella le pidió la dejara solo
    en la entrada del edificio.
    -Mañana debo trabajar, así que me voy directo a la cama
    -Buenas noches Defne – le dice – espero hayas disfrutado el tiempo que
    pasamos juntos
    -Pues a decir la verdad si lo hice, muchas gracias Omer.
    Omer se acerca a ella muy lentamente, posa su mano en su rostro y lo
    acaricia con tanta ternura, como si ella fuera la flor mas delicada que ante el
    menor de los roses se fuera a romper, del mismo modo da un paso para estar
    mas cerca de él, luego baja su cabeza y queda a centímetros de sus labios, fue
    ahí donde recibió la respuesta que el esperaba encontrar, Defne cerro lo ojos
    y entreabrió los labios, preparada para recibir su beso.

    Omer, tomo sus labios y los saboreo tal como lo haría con la fruta mas
    deliciosa, en un momento ella se acerco a él y puso sus manos en sus
    hombros, fue allí donde con un suspiro, se entregó por completa a ese beso
    Fuera de su diminuto espacio el mundo seguía su curso, el ajetreo en la calle
    continuaba, pero en el oscuro rincón en que se encontraban, Omer no podía
    ni ver ni oír nada que no fuera ella.
    Se le olvidó por qué estaba allí. Se olvidó de todo menos de ella, Defne y su
    mano, ese contacto fue suficiente para que él pasara de que ella le interesara
    a necesitarla, no deseaba nada más que el placer de su boca entre sus labios.
    Creia haber estado enamorado de Iz, pero nunca con ella había
    experimentado algo como esto, era como si Defne fuera ese regalo que nunca
    había recibido.

    Seguramente debería irme —dijo él tratando de hacer lo correcto por una
    vez.—Sí —respondió ella, pero no cerró la boca cuando acabó de hablar y las
    buenas intenciones de Omer se evaporaron.
    Uno de los dos, o ambos, parecía, redujo la distancia que los separaba, ella lo
    besó… y él la besó.
    Algo largamente dormido dentro de ella, explotó. En los labios Omer.
    Él la abrazó y una de sus manos subió hasta sujetarle la parte trasera de la
    cabeza, hundiendo los dedos en el suave cabello mientras la otra presionaba
    la depresión que había encima de la cintura sintiendo cómo ella estaba lo
    bastante cerca como para llevarlo hasta el límite que separaba la
    necesidad de la agonía.

    Antes de cruzar ese límite, recuperó el sentido y se echó para atrás.
    -Buenas noches Defne – le dijo y se fue
    El ardor de ese beso no los abandonó incluso cuando ya estaba cada uno en
    su cama.
    Por fin Omer, llenó sus noches con bellos recuerdos.
    La alegría de ese momento los despertó en medio de la noche, solo para
    tocarse los labios con la punta de los dedos dibujando exactamente la forma
    de la boca del otro
    CONTINUARA

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