PARA ENAMORARTE DE MI. Capitulo 1

-Entonces es seguro que a la noche tenemos celebración.
-Dalo por hecho, en la empresa no hay absolutamente nadie más que
pudiera ocupar el lugar de director, he sido asistente, me ascendieron a
subdirector, además de ser la mano derecha del señor Necmi por casi
cinco años, conozco la empresa al revés y al derecho.
-Fantástico -le dice su amiga, -me imagino que el ascenso viene de la
mano de un alza en tu sueldo.
-Claro que sí, por fin nos podremos ir a ese viaje que planificamos,
recorreremos el mar en ese lujoso crucero, las dos solas, y ¿quién sabe?,
tal vez encontremos a nuestro príncipe azul.
-Si, pero que venga forrado en dinero – contesta Nihan.


Desde hace cinco años, Defne ha trabajado como asistente del director de
las empresas Iplikci, el señor Necmi, ella se ha desvivido cada día por la
empresa, se transformó en la sombra del director, estudió cada detalle del
trabajo que se realizaba ahí.
Durante estos cinco años, su vida ha sido la empresa y hoy por fin
recibiría su recompensa, ya el señor Necmi le había dejado entrever, que
ella era la persona adecuada para ocupar su lugar en la empresa.
Por esa razón, ese día puso especial cuidado en su ropa y maquillaje,
quería lucir perfecta para cuando hicieran el anuncio y la comenzaran a
fotografiar para las revistas y periódicos.
Radiante salió del departamento que compartía con su amiga, se subió a
su auto y emprendió el viaje hasta su trabajo.
Como cada día, la rutina era agobiante, pero valía la pena y hoy más que
nunca.A mitad de la mañana, el señor Necmi los llamó a todos, a la sala de
reuniones, feliz Defne se dirigió al lugar y tomó asiento, a esperar el
anuncio como todos los demás, pero el señor Necmi se demoraba en
llegar y ella no entendía la razón.

  • ¿Qué pasa? – le preguntó a la secretaria del director – ¿Por qué se demora tanto?
    -No lo tengo claro, me dijo que esperaba a una persona y que cuando
    llegara vendría a la reunión.
    -Que extraño, pero bueno él es el jefe, así que tendremos que seguir
    esperando.
    Por fin se abrió la puerta y por ella entro el señor Necmi, acompañado por
    el hombre más guapo que ella había visto, al parecer no era la única que
    pensaba así, las mujeres de cuarto se quedaron todas en silencio y casi al
    mismo tiempo emitieron un suspiro.
    Seguramente él estaba acostumbrado a ser admirado por las mujeres,
    porque sabía perfectamente que debía hacer, fue así que les dedicó una

    sonrisa que expelía sensualidad.
    A ella le causó un escalofrió por la espalda, pero como le sucedía cada vez
    que se encontraba con un hombre como ese, solo le causó aversión y las
    ganas de mantenerse lo mas lejos posible de él.
    -Su atención, por favor – dice el señor Necmi – déjenme presentarles a mi
    sobrino, desde hoy ocupará mi lugar como director de la empresa.
    -Buenos días – saluda el recién llegado – me presento soy Omer Iplikci,
    espero trabajar a gusto con ustedes.
    De pronto sus ojos chocaron con la mirada mas hermosa que había visto,
    pese a que la pelirroja no le estaba sonriendo coquetamente, como el resto
    de las mujeres, a él le pareció una mujer muy cálida, ahí se quedo sin
    poder sacar sus ojos de ella.
    No era justo, pensó Defne, mientras que, mirada al infinito, sin percatarse
    de la mirada intensa, que le daba el recién llegado.
    ¿De donde había salido este sobrino?, ¿porque nunca se enteró de su
    existencia? y peor aun ¿porque había venido a ocupar el lugar que le
    correspondía por derecho a ella?, por favor Defne, que derecho, si ese
    hombre es de la familia es obvio que él tiene mas derecho que tú, pero,
    aun así, no se le hacía justo, por fin volvió a este plano y lo encontró
    mirándola
    Suspiró, demasiado enojada y desilusionada hasta para devolverle una
    sonrisa.
    ¿Cuál era su problema?, ¿por qué no dejaba de mirarla?, ya la estaba
    poniendo nerviosa, con el escrutinio que le estaba realizandoPor fin terminó la presentación del nuevo director, ella se fue enseguida a
    su oficina a comer su frustración, que estúpida, dando por hecho algo que
    jamás sucedería, ahora solo le quedaba tragarse su rabia y seguir
    trabajando, así lo hizo durante todo lo que quedaba de día.
    —¿Puedo pasar? —preguntó el recién llegado, estaba de pie en la puerta,
    esperando a que ella le diera permiso.
    —Sí – responde — aunque le digo enseguida, ya me voy a mi casa, ha sido
    un día agotador y de verdad necesito descansar.
    —Pareces necesitarlo, tienes un aspecto terrible.
    —Caramba, gracias, a nadie le viene mal un halago, espero que no se me
    suba a la cabeza.
    —Yo siempre me atengo a los hechos.
    —Bueno, pues eso te será de mucha ayuda en esta empresa, con los
    clientes debes aprender a no ser tan directo, ni decir lo primero que se te
    venga a la boca —lo regaña ella.
    —Yo jamás altero los hechos, el hecho es que te ves cansada, no quise
    ofenderte.
    —Pues si me sentí ofendida, pero no importa, me voy, supongo que nos
    veremos — se levantó del escritorio y se dirigió hacia la puerta, pasando
    por el lado del hombre.
    —¿A menos que no quieras trabajar conmigo? —le preguntó él.
    Defne se encogió de hombros y continuó caminando. Estaba demasiado
    cansada.
    Eran las siete de una maravillosa tarde de primavera, demasiado cansada
    para pensar, fue directamente a la habitación, se desnudó y se metió en la
    cama, agradeciendo que Nihan la haya dejado preparada.
    Todo lo sucedido ese día, la había dejado exhausta.
    Ella siempre se había sentido segura de su ascenso, pero no quedaba más
    que rendirse a la evidencia, su puesto lo ocupó injustamente el sobrino del
    dueño, pero que ese hombre no esperara que ella se comportara como si
    fuera su amiga, no era justo lo que le había hecho, no era justo que, por
    haber nacido bajo el apellido Iplikci, viniera a robarle algo por lo que ella
    había trabajado por cinco largos años, su cerebro no dejaba de funcionar y
    al final cayó rendida.
    —Buenos días, dormilona —la despertó una voz familiar a la mañana
    siguiente, abrió un ojo y frunció el ceño al ver a su amiga en el marco de la
    puerta.
    Nihan siempre se levantaba de buen humor, cualidad que
    desgraciadamente ella no compartía.—Vete —metió la cabeza debajo de la almohada y cerró nuevamente los
    ojos mientras Nihan entraba en la habitación, oyó el suave tintineo de la
    porcelana e, incluso bajo la almohada, distinguió el maravilloso aroma a
    café recién hecho.
    Lentamente, apartó la almohada y asomó la cabeza por entre las sábanas.
    —Podría perdonarte si trajeras café —gruñó, Nihan se sentó en el borde
    de la cama y sonrió.
    —¿Y qué paso con la celebración?, cuando llegué ya estabas dormida.
    —Ayer fue un día horrendo, de esos en los que te preguntas ¿para qué me
    desperté?
    Se sentó en la cama y tomó la taza de café que su amiga le había llevado.
    —¿Tanto así? – le dice esta.
    —Peor que eso —sacudió la cabeza y se llevó la taza a los labios—. Humm,
    está delicioso.
    Nihan sonrió.
  • ¿Me vas a contar o debo adivinar?
    -Tal cual te lo había dicho ayer, nombraron al nuevo director de la
    empresa, pero… no fui yo, como en toda empresa familiar, apareció un
    sobrino de la nada y ahí quedaron todos mis planes.
    -No puede ser, por lo menos el sobrino es ¿guapo?, ¿simpático?, si tiene
    todas esas cualidades, me lo presentas por favor
    -Te lo regalo si quieres, a simple vista se ve que es un hombre
    acostumbrado a que las mujeres caigan a sus pies.
    -Y tú como siempre saldrás huyendo de ese tipo de hombres.
    -Lo mas lejos que pueda – le responde a su amiga, dejando la taza en la
    mesa de noche y saliendo de la cama.
    Omer observó a la pelirroja mientras ella subía los escalones de la entrada
    al edificio.
    Se quedó mirándola fijamente durante unos segundos.
    Algo andaba mal.
    No conseguía averiguar lo que era, pero lo sentía.
    Y de pronto se dio cuenta de lo que era, comprendió lo que había
    cambiado, la pelirroja no intentaba coquetear con él. Desde adolescente
    las mujeres siempre habían estado revoloteando a su alrededor,
    intentando llamar su atención, tenía claro que no solo era por él, sino más
    bien por su apellido y dineroLas sonrisas de la pelirroja, eran amables y educadas, sí, pero también
    distantes y desinteresadas.
    Él no tenía tiempo para el amor, cada vez que conocía a una mujer y esta
    le gustaba terminaba reconociendo que tenía razón sobre las mujeres, no
    se podía confiar en ellas, un hombre estaba mejor solo.
    Y los años no le habían hecho cambiar de opinión… hasta ese momento.
    Y no porque quisiera que la pelirroja coqueteara con él, pero, por extraño
    que pareciera, su falta de interés lo dejaba desolado.
    Se dirigió hacia su oficina, de alguna manera buscaría tiempo para verla y
    enterarse de como era su vida, si la aversión que le demostraba era hacia
    todos los hombres o él había hecho algo para ganársela.
    Omer sentía mucha curiosidad, se pasó la mano por la frente, hacía
    mucho calor para estar a principios de Junio, el nivel de humedad
    aumentaba cada día y el verano no tardaría en llegar.
    No tenía muchos recuerdos sobre los veranos que había pasado cuando
    estaba en la universidad.
    Por supuesto, al enamorarse de Iz, todo lo demás había desaparecido de
    su mente, enterarse de que le había mentido, que lo había utilizado, lo
    había destrozado.
    A partir de entonces, no había querido saber nada de mujeres, como
    mucho, aceptaba alguna cita ocasional.
    Pero a veces se preguntaba si de verdad quería pasar el resto de su vida
    solo o si algún día encontraría una mujer con la que formar una familia.
    ¿Quizás a la pelirroja le gustara tener hijos… sus hijos
    Durante semanas la observo y trato de acercarse a ella, pero le fue
    prácticamente imposible, aun no lograba averiguar si el trato que le daba
    a él, era el mismo a todos los del sexo opuesto.
    Lo peor era que no lograba entender que tenia esa mujer que lo volvía
    loco de esa manera.
    La única mujer a la que creía haber amado, le mintió al fingir amarlo solo
    para obtener la ayuda económica y así salvar su pequeña empresa de la
    quiebra, una vez que ya vio que todo marchaba bien, comenzó a alejarse y
    mostrarse fría, hasta que en un arranque de ira descubrió lo cruel que en
    realidad era ella.
    -No te soporto – le grito a la cara – esto se acabó, solo estaba contigo por
    tu dinero, pero ya no te necesito.
    Y a continuación lo dejo solo, en el restaurant lleno de personas, de eso ya
    habían pasado tres años, durante todo este tiempo se refugio en la que fue la casa de su madre, solo de vez en cuando venia a la capital para ver a sus
    tíos y su gran amigo Sinan.
    La ultima vez que vino a la capital se dejó convencer por su tío, que ya era
    hora de que él volviera a la vida y se hiciera cargo de la empresa familiar y
    le permitiera descansar sus últimos años junto a su esposa en casa.
    Omer aceptó la oferta de su tío, de haber sabido lo que le sucedería al
    conocer a la pelirroja, lo hubiera pensado dos veces antes de aceptar.
    Una mañana, un mes después de haber comenzado a trabajar, estaba en
    una reunión con los subdirectores de todos lo departamentos, entre ellos
    claro está, se encontraba ella.
    Para Omer su cabello y ojos eran hipnotizantes, soñaba con tocar ese pelo
    rojo mientras esos ojos lo miraban con amor.
    -Señor Omer – le dice su secretaria – señor Omer – le repite
    -Ah – responde cuando volvió de sus pensamientos – perdón que me
    decía.
    -Solo le decía si va a necesitar un informe de lo que se trató en la reunión.
    -Sí por favor
    Todos comenzaron a levantarse de sus lugares, para volver a sus puestos
    de trabajos.
    -Defne – dice él – por favor quédate un momento.
    -Por supuesto – le responde con esa manera tan suya de ser amable y fría
    al mismo tiempo.
    Ella se mantuvo en su lugar esperando a que los demás se fueran de la
    oficina de Omer.
    -Defne, ¿qué vas a hacer esta noche?
  • ¿Por qué? ¿hay alguna reunión de que no me haya enterado?
    -No, solo te quería invitar a cenar
    -Lo siento, pero estoy ocupada
    -Y mañana…
    -Igual y cada día de este mes, ahora, si no vamos a hablar de la empresa
    prefiero irme a la oficina, tengo mucho trabajo que hacer
    -Está bien – le dice Omer
    Defne aun no se terminaba de levantar cuando se abre la puerta y aparece
    el señor Necmi.
    -Señor Necmi – le dice ella muy emocionada – que gusto verlo por acá-Defne, ¿Cómo has estado?, ¿cómo te trata mi muchacho?
    -Todo bien señor Necmi, perdón, pero debo volver a trabajar, si después
    gusta puede pasar a mi oficina para que conversemos un momento
    -Pues yo encantado
    -Nos vemos entonces – le dice y sale de la oficina
    Mientras Omer observa la conversación, no puede creer la manera tan
    amorosa en la que Defne trata a su tío.
  • ¿Qué sucede? – le pregunta el señor Necmi
    -Ella, esa mujer me va a volver loco, me trata como si tuviera peste y
    contigo se derrite.
    -Bueno dicen que yo causo ese efecto en las mujeres
    -Si claro, tal parece que solo a mi me trata de esa manera
    -Cuando la conozcas te darás cuenta de que ella es una mujer maravillosa,
    eso si es una maquina para el trabajo, durante todo el tiempo que lleva
    trabajando en la empresa, nunca se ha tomado vacaciones, no se ha
    enfermado nunca, si no la viera sonreír, pensaría que es un robot, ¿Qué
    sucede hijo? – después de un momento.
    -No es nada tío, no te preocupes
    -Omer se que no estas acostumbrado a contar lo que te sucede, pero
    algunas veces hace bien hablar de las preocupaciones con otra persona,
    quizás juntos encontremos una respuesta.
    -Yo… es que ni yo mismo se lo que me sucede, no había sentido esto,
    sueño con Defne, durmiendo y también lo hago despierto.
    -Y ¿qué vas a hacer al respecto?
    -No lo sé, quisiera decir que me doy por vencido, pero no puedo, lo he
    intentado todo, la he invitado a salir, le he mandado flores y regalos, todo
    lo rechaza, ya no sé qué hacer – le dice levantando sus hombros en señal
    de rendición.
  • ¿Qué te parece si esta noche vas a la casa?, Neriman te invita a cenar y
    terminamos esta conversación, creo que tengo la respuesta a tu problema.
    -Está bien tío, nos vemos esta noche
    Intrigado por lo que le había dicho su tio, Omer llego hasta su casa, como
    siempre, su tía Neriman muy efusivamente lo saluda.
    Pasaron directamente a la mesa, la tía a sabiendas cuanto le gustaba las
    Dolmas había preparado especialmente para él.
    -Estuve toda la tarde cocinando, para recibir a mi sobrino regalón, espero
    te guste todo, hijo-Sí tía, esta todo delicioso, muchas gracias
  • ¿Como te ha ido?, ¿estas contento en la oficina?
    -Sí, ya aprendí el funcionamiento de todas las áreas de la empresa,
    aunque debo decir que los subdirectores se manejan a las mil maravillas y
    eso facilita mucho el trabajo.
    Siempre que iba a la casa de sus tíos se sentía muy amado, aunque no era
    su hijo, lo trataban como tal.
    Después de cenar su tío lo llevo a su estudio y le sirvió una copa de brandi.
    -Bueno, como te dije en la tarde, creo que tengo la solución para tu
    problema.
  • ¿Tienes una opción de enamoramiento? – le dice de broma a su tío.
    -Algo así
  • ¿No te entiendo tío?
    El señor Necmi, abre la caja fuerte y saca de su interior un cuaderno y se
    lo entrega.
    -Cuando abras esto y lo leas, entenderás- Omer hace lo que su tío la dice
    -Las reglas para enamorar a una princesa, – lee – es de mi madre – le dice
    emocionado
    -Ella me pidió te lo diera cuando realmente lo necesites y creo que este es
    el momento adecuado.
  • ¿Por qué?, yo aun no entiendo nada
    Lee la primer pagina y sabrás la respuesta.
    Omer comienza a leer, lo que su madre les escribió.
    “Hijo de mi alma, sé que te dejé solo siendo aun un niño, no lo quise así,
    pero paso.
    Te amo y tú lo sabes, le pedí a tu tío que te entregara este cuaderno solo
    cuando de verdad lo necesitaras, cuando estuvieras enamorado y no
    supieras que hacer, solo te pido que, si vas a usar estos consejos que te
    dejo aquí, lo hagas con la mujer que estés seguro te acompañará el resto
    de tu vida.
    Luego de eso enumeraba los consejos y él conto 9.
  • ¿Por qué no me diste este libro antes?, por ejemplo, cuando estaba de
    novio con Iz.

    Porque cuando hablabas de ella nunca lo hiciste con la emoción con la
    que hablaste de Defne esta mañana, yo pienso, que esto que sientes por
    ella es muy fuerte.-Ah Defne, ¿no sé que me paso con ella?
    -Te tomó por sorpresa, pero eso se llama estar enamorado y ahora tienes
    en tus manos la manera de poder hacer que ella te ame igual.
    Omer miró el cuaderno que tenia en sus manos y comenzó a leerlo.
    CONTINUARA

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