Omer nunca había conocido a una mujer tan caprichosa como Yasemin, estaba acostumbrada a salirse siempre con la suya.
Después de meses tratando de evitarla, había terminado por convertirse en uno más de sus caprichos, desde el momento en que había puesto sus ojos en él, no había
cesado en su empeño de tenerlo.
La vida le había dado la oportunidad de conocer a las mujeres, entendía que con Yasemin había que tener cuidado, era una mujer vengativa, la manera de tratar a los empleados a él siempre le había molestado, pero era demasiado buena en su trabajo, tenía muchos contactos y eso le había impedido sacarla de Passionis, además era la
protegida de Sinan.
Aunque le había causado gracia lo que había dicho Defne, a Yasemin solo le causo ira, tomo su bolso y con una sonrisa falsa se despidió de él y se fue furiosa del lugar.
Creo que te ganaste una enemiga dice este riendo.
Su sonrisa era tan perfecta que podía ser el anuncio de un dentífrico, pensó Defne
Porque no la usa más a menudo le dice ella.
Omer la mira intrigado.
Su sonrisa, es la primera vez que lo veo sonreír . ¿Estas coqueteando conmigo? _ pregunta él aun sonriendo. _No para nada, al final una persona que se ríe tan hermosamente como usted, debería hacerlo más seguido.
Ven vamos, terminemos de almorzar y luego nos tomamos el café en el jardín, el día esta hermoso. Así lo hicieron después sentados a la sombra y en silencio tomaron el café. ¿No le gustan las flores? _ pregunta ella, aquí podría tener muchas, con mi abuela teníamos un gran jardín.
¿Vives con ella?
No, ella está en Manisa, vivo con una amiga, cuando vine a estudiar a Estambul la conocí y ahora compartimos un departamento.
¿Extrañas a tu abuela?
Si y mucho, aún recuerdo que cuando ella traía en sus manos los sombreros de paja significaba que trabajaríamos en el jardín y a mí me gustaba mucho.
Omer se la imaginó con un sombrero de paja con grandes flores de color rosa. Era el tipo de sombreros que su madre solía usar para protegerse del sol. Recordó con nostalgia los años en que sus padres eran felices y cuidaban juntos del jardín de la casa familiar, que estaba lleno de rosales. Su gusto por las rosas se había mantenido con los años. _A mi madre también le gustaba la jardinería .
_He oído que era una mujer muy guapa y elegante me imagino sufrió mucho cuando ella murió. ¿Como supiste eso?
Defne lo miro confusa.
Lo siento dije algo malo, no fue mi intensión, solo repito lo que escuche, perdón si lo moleste o siente que me entrometo en su vida privada.
_La próxima vez cuando quieras saber algo de mí, me lo preguntas directamente. _Lo lamento, solo lo escuché, pero tiene razón, no debí prestar atención a ese tipo de comentarios … voy a revisar si mi ropa esta seca se levanta de su silla.
Omer la toma del brazo, para detenerla.
Lo siento no debí reaccionar así, es solo que las personas creen saber todo de mí, pero gran parte de eso es solo mentira, por eso si quieres saber algo solo pregúntame yo te voy a responder con la verdad, mi verdad.
Defne se detuvo indecisa entre hacer lo que había dicho o quedarse un momento más con él —¿Por qué no te sientas? Me estás poniendo nervioso —dijo, y observó su cuerpo, alto y esbelto. —Está bien, lo siento —respondió sentándose .
_Dime, que tipo de flores crees debería ir en este jardín.
_Pues la verdad tendría que pensarlo, todo debe ir de acuerdo al carácter de las personas que habitan la casa.
_Ya me lo dirás cuando me conozcas mejor, eso es seguro.
Ella ya no sabía que pensar de él, lo había juzgado muy rápido talvez y si le preguntaba si recordaba lo que había paso hace tres años, como podría hacer eso y si le decía que no, como lo podría mirar a los ojos después, mejor seguir así, tal vez no estoy preparada para conocer la respuesta, sumida en sus pensamientos no prestaba atención a nada de lo que ocurría a su alrededor.
Omer solo la miraba, le gustaba observar cada rasgo de ella, no había olvidado ni una línea de su rostro, era tal cual la recordaba, aunque no quisiera reconocer ella tampoco lo había olvidado, lo podía saber cada vez que lo miraba a los ojos y aún más al responder a su beso de la manera que lo había hecho, él se había propuesto conocer la razón de esa decisión, le gusta mirarla, le gusta escucharla, le gusta todo de ella, han pasado solo dos días desde que la volvió a encontrar, pero en su mente parecía que fueran muchos más ¿ y si le pediría quedarse con él que le respondería ?, solo pensar volver a tocarla le causo un escalofrió que lo hizo volcar la taza con café.
_Señor Omer, se quemó? Defne toma una servilleta y
comienza a secar el torso de Omer con ella.
Él detiene su mano al mismo tiempo la mira a los ojos muy
serio.
Detente, si sigues haciendo eso, te besare de la misma manera que lo hice ante y si no te vas ahora eso no será lo único que te haga.
Defne, no sabía si le hablaba en serio, pero al mirar la determinación de su expresión, opto por hacer lo que él ordeno, busco su ropa se vistió lo más rápido que pudo y salió de la casa de Omer. Al llegar a su departamento, pensó encontrar a Nihan, pero solo encontró una nota escrita por ella avisándole que se iría a pasar el fin de semana con su madre, ella se dejó caer en el sillón, necesitaba descansar el día fue agotador, el tiempo que paso con Omer consumió mucha de su energía, controlar sus ganas de sentarse en sus piernas y comenzar a besarlo y dejarse llevar por sus deseos la dejo exhausta, saber que él sentía lo mismo no le ayudaba en nada, tendría que buscar la manera de mantenerse alejada de él lo más que pueda.
El viernes por la mañana, Omer estaba sentado en su oficina, diciéndose a sí mismo que quizás fue muy dura la forma en la que le hablo a Defne, pero si no lo hacía de esa manera y si ella seguía tocándolo de esa manera, él perdería el control y terminaría besándola y seguramente no quedaría satisfecho con solo hacer eso.
_Omush le dice Koray sacándolo de sus pensamientos _ la muchacha que elegiste no sirve.
Que dices Koray? no te entiendo.
_Ella, la chica flaca, Defne, no sirve, hoy no llego a la sesión fotográfica que teníamos programada.
_Intentaste comunicarte con ella para conocer el motivo?
_La hemos llamado, pero no contesta.
Omer toma su teléfono _Daria, carpeta de Defne Topal luego corto la llamada-
Te digo que no contesta el teléfono, ya no confías en mi Omush.
_No es eso Koray, me puedes dejar solo por favor?
_Está bien, está bien Koray deja la oficina murmurando algo acerca del mal carácter de Omer.
Señor acá esta carpeta de la persona que me pidió .
_Gracias Daria Omer busco en los documentos y anoto algo en un papel _ Daria voy a salir.
Está bien señor Omer.
Sale de la oficina marcando el número de teléfono de Defne no recibe respuesta en todo el trayecto hasta la dirección de su departamento, llego a un edificio antiguo, entrò a él y lo recibe el conserje _Buenos señor ¿en qué le puedo ayudar? le dice èste.
Vengo al departamento de la señorita Defne Topal, ¿le puede avisar que Omer Iplikci esta acá que necesita hablar con ella?
_Deme un momento…no, no contesta nadie, es raro porque hoy no he visto salir a nadie de ese departamento.
_Existe alguna manera de saber si hay alguien en el departamento ?
_Bueno podría llamar a las señoritas y preguntarles, un momento por favor.
_A Defne ?no pierda el tiempo hemos tratado de comunicarnos con ella toda la mañana y no responde su teléfono.
_Llamare a la señorita Nihan, hola, habla el conserje del edificio, ¿se encuentra usted en el departamento y su amiga… no hoy no la he visto… hay señor buscándola… ¿perdón cuál es su nombre? _Omer Iplikci soy el jefe de Defne _Dice que es el jefe de su amiga… al parecer no… segura … está bien eso haremos.
¿Qué dijo?
Que entremos para ver si Defne se encuentra bien, porque es raro que ella haya faltado a su trabajo, ella es muy responsable.
El conserje toma unas llaves y en compañía de Omer se dirigen al departamento, al abrir la puerta encuentran a Defne tirada en el sillón. —¿Quién es? pregunta èsta.
—Soy yo, Omer
—¿Omer?
Su voz era tan débil que, asustado, se acercó al sillón. Su pelo rojizo estaba empapado en sudor.
—¡Estás ardiendo!Sin esperar respuesta, entró en el cuarto de baño y buscó el botiquín en los cajones. Por fin, encontró un frasco de aspirinas y, después de llenar un vaso de agua, volvió a la habitación.
—Tómate esto. _ le ordena Omer
Defne tomó la pastilla sin decir nada. Tenía los ojos vidriosos por efecto de la fiebre.
Suspirando, Omer la toma en brazos y la lleva hasta el dormitorio, la deja sobre la cama, busca entre sus ropas y le cambia todo lo que llevaba puesto, luego la acomoda bajo
las sabanas y la deja dormir, vuelve con el conserje.
Me voy a quedar con ella, si no confía en mi puede llamar a la amiga de la señorita Defne y ella le dirá quién soy yo.
_Está bien señor eso hare, si necesita cualquier cosa, me avisa por favor _
Muchas gracias _responde Omer. Cuando volvió al dormitorio, puso una mano en su frente y frunció el ceño. Sin hacer ruido, salió de la habitación y sacó su teléfono. —Sinan, necesito que te encargues de la oficina, que yo estaré ocupado esta tarde. —Tranquilo, yo lo hago, Omer ¿Dónde estás?, ¿paso algo malo?. —Nada solo he decidido tomarme la tarde libre —mintió. Bueno, en realidad no era una mentira, iba a tomarse la tarde libre… del trabajo normal. —¿En serio? Me alegro mucho.
—Si se presenta algún problema, te encargas tú o le dejas para el lunes. —Entonces debo entender que no deseas ser molestado, seguro estas con una mujer, espero sea hermosa.
—Nos vemos —se despidió, antes de que Sinan siguiera hablando.
Defne debía tomar al menos un caldo de pollo y un zumo de naranja, pero como no encontró ni una cosa ni otra decidió pasar al supermercado de camino a la farmacia. Una hora después, volvió a entrar al dormitorio.
—¿Nihan? —No, soy yo Omer. Fui a la farmacia a comprar unas pastillas para la gripe, tienes que comer algo, te prepare una sopa de pollo. Te puedes sentar un poco.
—No quiero comer…
—Sólo es un caldo, no protestes tanto. Después de darle el caldo y la medicina, Defne se volvió a dormir, verla así tan desvalida, despertó en él su instinto protector, si supiera Sinan que la mujer con la que estaba lo usaba solo de enfermero.
Después de asegurarse que ella estuviera dormida, sacó un libro de la mesa de noche e intentó acomodarse en el sofá. Cada hora Omer comprobaba si le había bajado la temperatura, en uno de los viajes ella lo toma de la mano. —¿Dónde vas?
—¿Te sientes mejor? le pregunta él.
—Estoy bien —Defne se incorporó un poco—. Vuelve a la cama.Era evidente que la fiebre la hacía alucinar, pensó Omer, entro en el cuarto de baño a llenar un vaso de agua.
—Toma, bebe un poco.
Mientras ponía el vaso en sus labios, ella levantó una mano y lo empujó hacia ella. La sorpresa estuvo a punto de hacer que derramase el agua, sentirla tan cerca era excitante, pero debía controlarse, si algo pasaba ella posiblemente no se acordaría de nada por la mañana.
—Estoy mejor —dijo ella, con una sonrisa en los labios.
—Estás alucinando.
—No, en serio, estoy mejor —insistió, acariciando su torso por encima de su camisa—. Vuelve a la cama.
El anhelo que había en su voz era tan obvio, tan evidente…, él solo sonrió y la volvió a acomodar en la cama.
—Duérmete, anda. y él volvió a acomodarse en el sillón.
Defne, despertó después de la peor noche de su vida. Temblaba de frío recordaba haber despertado cubierta de sudor, había vomitado y le dolía todo el cuerpo. Pero eso no era lo peor. Había soñado que Omer le tomaba la temperatura, que le daba la medicina y la llevaba al baño… Dejando escapar un gemido, apartó el edredón y se sentó en la cama. No quería recordar la sensación de la mano de Omer en su frente, el aroma de su perfume, que se había quedado con ella, o el anhelo que sintió al pensar que estaba ahí.
Entonces notó que había una luz encendida y cuando giró la cabeza vio a Omer sentado en el sillón, mirándola. Era tan guapo su cabello, sus ojos negros, esos labios … Pero no tenía sentido que estuviera en su habitación —¿Qué haces aquí? ¿Cómo has entrado? —
El conserje me permitió entrar, tratamos de ubicarte toda la mañana y como no respondías vine hasta acá, solo para encontrarte ardiendo en fiebre tirada en el sillón.
—¿Qué? Defne cerró los ojos. —Ah, no me acuerdo de nada. —
Estabas muy enferma cuando llegué ayer….
—¿Qué día es hoy? —sábado. —¿Has estado aquí toda la noche? —
¿Qué iba a hacer? —Omer se encogió de hombros—. Estabas muy enferma y no quería dejarte sola.
Defne se dejó caer sobre la almohada.—Supongo que debería darte las gracias.
—De nada, también deberías pedir disculpas por tocarme descaradamente como lo hiciste. —¿Qué? Grita ella _ yo hice que cosa?
Omer rió y el sonido de esa risa le causo un vuelco en el corazón a Defne …
—¿Sabe una cosa? Agradezco su ayuda, pero creo que a partir de ahora puedo arreglármelas sola.
—¿Me estás echando?
—No, no es eso, es solo que ya me siento mejor, usted debe tener cosas que hacer, estuvo aquí toda la noche, debe estar cansado…
—Muy bien —Omer se levantó del sillón, pero se detuvo antes de llegar a la puerta— . Estaré esperando para cuando estés completamente repuesta, para aceptar la invitación
que me hiciste anoche.
Sale riendo de la pieza y Defne se sumerge bajo las sabanas
tratando de recordar que había sucedido…
CONTINUARA

