SIEMPRE FUISTE TÚ. Capitulo 8

¿Cómo fue que pasó?, en un momento estaba en la casa de la abuela en la ceremonia de postura de las argollas y ahora estaba aquí.

Entre el trabajo, las recepciones, reuniones, las ida y venidas de Omer a su casa, transcurrió el tiempo muy de prisa. Desde que se comprometieron, era común ver a Omer en su casa, la abuela feliz con él, lo trataba incluso mejor que a Serdar.

Ya a los dos meses del compromiso, la abuela comenzó a insistir en que deberían poner fecha para la boda, tal parecía que a Omer le encantaba la idea, nunca le dio excusas para aplazarla, todo el contrario, siempre le decía que Defne no quería poner una fecha.

-Defne – pregunta la abuela – ¿cuál es la razón por la que no te quieres casar?, ¿acaso no estás segura de lo que sientes por Omer? o, ¿no estás segura de querer pasar el resto de tu vida con el?, dímelo, porque necesito entender.

-No, no es eso abuela

-Entonces ¿qué es? yo veo a Omer mucho más entusiasmado con la boda de lo que te veo a ti, entonces me entran las dudas.

-¿Pero dudas de que abuela?

-De todo, ¿de que tal vez te comprometiste por otra razón y no porque estas enamoradas?, todo fue tan repentino, eso me hace dudar.

-No abuela, yo si amo a Omer.

 Su abuela nunca debía enterarse que el compromiso fue solo un acuerdo, además, no estaba mintiendo, porque si amaba a Omer.

-Entonces hija, si no tienes dudas, ponle fecha a la boda. Si hay algo de lo que estoy segura, es que él te ama, solo basta observar cómo te mira y como te habla, el amor se nota aun cuando tratas de ocultarlo.

-Tienes razón, pondremos fecha para la boda, se lo comunicaré a Omer, cuando lo vea esta noche – dijo por fin Defne.

Esa noche efectivamente habló con Omer, pero nada salió como ella creía.

-Omer, tengo algo que decirte.

-Claro. Dime.

-Mi abuela me está presionando para poner fecha a la boda.

-¿Y cuál es el problema?

-¿Cómo que cuál es el problema?, han pasado solo dos meses y la abuela ya quiere que nos casemos, ese es el problema.

-Deja que yo hable con ella esta noche.

-Por favor, dale una excusa que sea creíble bueno, aunque mi abuela cree todo lo que le dices.

Y eso fue todo, esa noche entre la abuela y Omer fijaron la fecha para la boda y aquí estaba, camino al altar, del brazo de Omer, ante la mirada de amigos y familiares. La tía de Omer era la única que miraba de manera distinta, siempre sentía que sus ojos le querían decir muchas cosas y ninguna de ellas agradables.

Los días previos a la boda fueron hermosos, en eso Omer se esmeró, eligió para ella el más hermoso de todos los vestidos que había en la tienda. Lo que terminó de derretir el corazón de Defne, fue el regalo que le hizo unos días antes de la boda.

-Espera, tengo un regalo para ti -le dijo.

Luego de ir a su sala de trabajo, volvió con una caja, al abrirla descubrió en su interior un par de zapatos blancos, los más hermosos que jamás había visto, y sus ojos se llenaron de lágrimas.

– ¿Tú los diseñaste?

Omer asintió y le sonrió, esa sonrisa era su debilidad, y verla en aquel rostro que ya llevaba grabado en su corazón, bastó para que se olvidara que nada de esto era real, y se lanzó a los brazos de su prometido.

-Muchas gracias, por todo lo que haces, todo esto es maravilloso, eres un hombre increíble.

Al notar lo íntimo de aquel abrazo, se apartó lentamente, avergonzada por no poder controlar sus sentimientos, solo para ver que los ojos de Omer solo reflejaban deseo, y aun que lo intentara, no podía negar que ella sentía lo mismo. En menos de un segundo, las enormes y firmes manos de Omer la llevaron contra la pared, y sin preámbulo alguno, hundió su cara entre su pelo, besando su cuello.

-No te vayas, quédate conmigo por favor, te deseo tanto que creo que voy a morir si no puedo tenerte – declaró Omer.

Su voz sonaba ronca, los sentimientos tan claramente expresados casi la dejan sin respiración, inmediatamente los labios de él cubrieron los de ella, la cálida lengua invadió su boca, de la garganta de él salió un gruñido, que ella no pudo evitar repetir, antes de rendirse al irresistible fuego que él había encendido. Estaría besándolo eternamente si eso fuera posible.

Las manos de Omer se deslizaron por los hombros, luego su espalda, ella sintió que trataba de bajarle la cremallera, ahí despertó de su ensueño.

-No Omer, así no …

Él sonrió y se apartó. Defne tomó su mano

-Iremos arriba – dijo ella.

-¿Estás segura?

-Si, lo estoy

-Entonces que esperamos – le dice. Levantándola en sus brazos.

El gesto era tan posesivo que se sintió excitada hasta lo más profundo de su ser, saber que Omer la deseaba de verdad, la hacía sentir hermosa.

Omer la llevó hasta el dormitorio, sentía su sangre arder por el deseo, parecía estar preso de una peligrosa fiebre que subía poco a poco. en lo único que podía pensar era en desnudarla y unir su cuerpo al de ella.

Ella lo miró de tal manera que parecía que lo estuviera acariciando íntimamente. Por su parte Omer ansiaba poseerla, pero juró que se controlaría, quería que la experiencia fuera placentera para ella.

Bajó la cabeza lentamente, y comenzó a besarla suavemente, mientras le bajaba la cremallera del vestido, entonces rompió momentáneamente el beso solo para bajarle el vestido. Ella lo miró con tanto deseo reflejado en sus ojos, que estuvo a punto de perder el control, la abrazó para desabrocharle el sujetador. Cuando sus senos quedaron al descubierto, Omer agradeció que ella no intentara cubrirse con las manos.

Durante unos segundos, él solo se dedicó a observarla, gozando la maravillosa imagen que tenía delante, sin poder creer su buena fortuna. Omer le sonrió y suavemente la empujó sobre la cama, la necesidad de poseerla fue urgente, se despojó de toda la ropa y se recostó a su lado.

A pesar de que había dicho que se lo tomaría con calma, cuando la tocó, no pudo contenerse, le devoró la boca más profunda y ávidamente de lo que lo había hecho con ninguna mujer. Al mismo tiempo comenzó a acariciar su cuerpo, su piel era sedosa, cálida, cuando ella separó su boca para pronunciar su nombre, Omer supo que era la invitación que había estado esperando, se colocó encima de ella y siguió besándola, mientras sentía sus sedosos muslos rodear su cintura para acogerlo.

No necesitó una segunda invitación, la poseyó ahí mismo, hundiéndose profundamente dentro de ella.

Defne sintió dolor, pero no fue por mucho tiempo, puesto que él comenzó a moverse dentro de ella, haciéndola olvidar de todo, menos del placer que estaba sintiendo en ese momento. Por un breve instante pensó que, en si debió haber dicho que aquella era su primera vez, pero no se atrevió, tal vez él no entendería que hubiera esperado tanto tiempo, ¿le asustaría si le dijera que solo podría tener intimidad con el hombre que amara de verdad?

Omer se movía rítmicamente dentro de ella, la miraba con los ojos ardiendo de pasión, la observaba como si para él no hubiera otra mujer sobre la faz de la tierra. Sus movimientos no cesaron, todo el contrario fuero en aumento hasta lanzarlos a ambos desde una cúspide de absoluto placer. Fue entonces cuando Defne tuvo que reprimir el increíble deseo de decirle cuanto lo amaba…

Cuando volvieron lentamente a la realidad, Omer le dedicó una perezosa sonrisa de satisfacción, entonces bajó la cabeza y le susurró.

-Eres tan hermosa que me quitas el aliento.

Luego de aquello le volvió a hacer el amor, quedando ambos exhaustos, por lo que no le extrañó cuando ella se quedó dormida en sus brazos. Se dedicó a observarla, mientras dormía. Por fin se cumplió su sueño, desde hacía cinco años soñaba con hacerle el amor a su pelirroja, había sido una agradable revelación descubrir que él era el primer hombre en la vida de Defne.

Solo faltaban unos días, y sería su esposa para siempre, lucharía para que fuera así, para que momentos como los que acababan de vivir, se repitieran una y otra vez. Con mucho cuidado, sacó su brazo para poder salir de la cama, necesitaba darle una explicación a la abuela de Defne, esta noche, la quería solo para él, dormir con ella, así como ahora abrazados, seguramente después de volver a amarla.

-Tía Turkan buenas noches, habla Omer

-¿Defne está contigo? – le preguntó enseguida la mujer

-Si, por eso la llamo, quería avisarle que la reunión se extendió más de lo planificado, esta noche Defne no llegará a casa… Si todo, está bien, solo que está disfrutando, además es por una sola noche… no, no se preocupe, buenas noches tía Turkan y gracias.

Después de terminar la llamada, Omer volvió a la cama, justo cuando Defne estaba despertando.

-Hola ¿cómo te sientes? – pregunta sonriendo Omer.

-Me dormí – respondió ella – ¿qué hora es? mi abuela me va a matar, debo irme.

-No ¿a dónde vas?

Omer la toma y la vuelve a meter a la cama

-¿Crees que te dejaré ir?,  estás muy equivocada, porque esta noche eres toda mía.

-De verdad, si no me voy mi abuela es capaz de quitar su consentimiento para la boda.

-Tranquila, – murmuraba Omer mientras recorría su cuello con pequeños besos. – ya solucioné el problema, llamé a tu abuela y le dije que esta noche no llegaras a casa.

Ya con su cuerpo con ganas de más caricias, Defne entre suspiros solo atinó a decir

-Claro, ella te cree todo…

Fue todo, porque él tomó su boca con un beso lleno de deseo, el mismo que ella compartía completamente.

Omer no tenía idea de cuánto tiempo llevaba dormido, lo único que sabía era que despertarse junto a una desnuda y dormida Defne era el sueño más delicioso que pudo tener.

Se apoyó sobre su codo y apartó suavemente de su frente los mechones de cabello rojo que le cubrían el rostro, ella estaba acostada de frente a él. Su pelirroja lo sorprendió. Hacer el amor con ella, había sido una de las experiencias más maravillosas de su vida.

En ese preciso momento ella se comenzó a mover, con la clara intención de despertar, cuando abrió los ojos y lo miró, Omer no podía creer que sus ojos en la mañana fueran aún más hermosos.

-¿Estás bien? – le pregunta.

-Bien y ¿tú? – le responde ella con una sonrisa.

-Me encuentro más que bien, puede que mejor de lo que deba. No puedo evitar sentirme afortunado al volverte a encontrar, supongo que debí haber hecho algo realmente bueno que haya agradado a Dios, para ponerte en mi camino dos veces.

 Defne se sonrojó y le sonrió.

-¿Sabes qué hora es?

-Vaya que cambio repentino de tema

– No, no es eso, es solo que, si no llego luego mi abuela me va a matar, me baño, me visto y me voy.

-Entre la lista de cosas que tienes que hacer, se te olvidó algo.

-¿Qué cosa?

-Darme el beso de buenos días – replica Omer.

Ella se acerca para hacer lo que él le dijo, pero él fue más rápido, la tomó por los hombros, la acostó nuevamente en la cama y la tapa con el edredón…

Después de hacer el amor con Omer, se bañó, se arregló y bajó corriendo las escaleras, cuando llegó a la planta baja, Omer había preparado el desayuno, la mesa estaba ya lista, con todo lo que a ella le gustaba, quedar con la boca abierta fue poco.

-Y esto ¿para quién es? – pregunta

-Para ti, siéntate – le dice mientras la toma de los hombros y la obliga a sentarse -Noté que en la oficina tomas té, con una de azúcar ¿verdad?

-Pues sí.

 Preparé esto para ti, para decirte lo feliz que estoy por

todo lo que vivimos anoche. Ahora vamos a desayunar juntos espero que sea la primera de muchas veces, Defne, yo de verdad quiero que nuestro matrimonio dure para siempre, si es posible.

-Yo también, si no pensara de esa manera, no hubiera hecho el amor contigo Omer.

-Hacer el amor, suena hermoso en tus labios. Vamos, desayunemos, luego te llevo a casa, y que pasen luego los días para tenerte aquí siempre, y ya no robar tiempo para estar juntos.

Ver la cara de Omer cuando ella entro vestida para la boda, fue suficiente para Defne, se sintió la mujer más hermosa del mundo. Omer siempre tuvo esa capacidad, aún recordaba que fue lo mismo que la llevó a responder el beso aquella vez en el parque, sentir que todo lo demás desaparecía, y que solo quedaban esos hermosos ojos negros mirándola.

En la sala no solo estaba Omer, se encontraba allí, el señor Sinan, su familia y los tíos del novio, en algún momento Defne quedó sola con la tía.

No sé qué fue lo que vio mi sobrino en ti, pero no te hagas muchas ilusiones, así de rápido como se casó, se divorciará de ti, estoy segura de eso, no eres de su misma clase, eso lo veo a leguas – todo lo dijo acompañada con una gran sonrisa.

Omer quien conversaba con su tío, miraba de reojo la escena.

-Permiso tío he dejado mucho tiempo sola a mi novia.

-Por supuesto hijo ve,

Cuando Omer llegó, Defne estaba lista para contestar a la mujer

-Tía, veo que estas ocupada conociendo a mi novia, espero que te agrade, y te lleves bien con ella, porque si me veo en la necesidad de elegir entre mi mujer, y mi tía, mi mujer siempre será la ganadora – le advirtió mientras acariciaba el rostro de Defne.

-Qué vergüenza Omer ¿cómo me dices eso? ¿qué va a pensar tu esposa?

Eso fue todo, la conversación se vio interrumpida por la maestra de ceremonia que llamó a que los invitados que dejaran a los novios solos para comenzar la ceremonia.

Si Defne hubiese un día soñado con su boda ideal, seria exactamente como lo que estaba viviendo, el lugar que eligieron era increíble, caminar para llegar al altar era sentirse como una princesa en un cuento de hadas. Fue ahí, que Defne tomó conciencia de con quien se estaba casando, no solo con el hombre más maravilloso y atento que había conocido, sino con el heredero de una gran fortuna, eso la estremeció, nunca había pensado lo que sería ser la esposa de Omer Iplikci, además de eso no contar con la bendición de la única familia que él tenía.

CONTINUARA

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