
Una vez en la pista de baile, él la toma entre sus brazos y ella le rodea el cuello.
-¿Mi amor? – le preguntó en un susurro Omer.
-Perdón, lo use solo para sacárnosla de encima.
-Me gustó, y mucho. Dicho por ti, me gustó mucho más.
En medio del clima romántico que los estaba envolviendo, ella sintió la necesidad de aclararle algo importante a su marido.
-Omer, – le comienza a decir – esta es la primera, y última vez que tengo que demostrarle a alguien cual es mi lugar en tu vida, la próxima, si existe una próxima, lo harás o…
-Defne – le interrumpe él – porque tienes la mala costumbre de cambiar el tema, cuando lo que te estoy diciendo es más interesante.
– No te entiendo.
-Repítelo- le susurra él, mientras le rozaba el lóbulo de su oreja con su lengua.
Esa simple acción logró que el cuerpo de Defne se estremeciera.
-Dímelo otra vez. Quiero escucharlo – esta vez le habla mirándola a los ojos – Dime… mi amor
Como cada vez él la miraba de esa manera tan penetrante ella se quedó presa de sus ojos negros.
-Mi amor – le dice finalmente. Y después eso, un largo suspiro salió de su boca, como si al decirlo sintiera un enorme placer.
Omer puso sus manos en la espalda de ella por debajo de su blusa, recorriéndola con la punta de sus dedos. Él sabía perfectamente lo que esto ocasionaba en su mujer.
– ¿Qué haces?
– ¿Qué?, ¿no te gusta?
-Tú sabes que no es eso, pero no estamos solos.
A continuación, él, la estrechó contra su cuerpo, hasta sentir la presión de sus senos contra su pecho. Solo eso necesitó para que su cuerpo cobrara vida, y se comenzará a excitar. Luego, la acomoda para besarla apasionadamente.
Ella no respondió de inmediato, como si se estuviera conteniendo por algo. Pero cuando Omer logró que le respondiera el beso, cuerpo se incendió por completo.
-¿Qué te parece si nos vamos de aquí? – le pregunta él – Me temo, que si no nos vamos, me arrestaran por hacerte el amor en un lugar público.
Ella no sabía si sentirse avergonzada, o, halagada, de lo que él le habló, pero aquello quedó en segundo lugar ante la reacción de su cuerpo porque las palabras susurrantes de esposo lograron excitarla aún más.
-Vamos – le dice finalmente con una coqueta sonrisa que no dejaba lugar a duda sobre lo que sucedería una vez que estuvieran solos.
Satisfecho, Omer la tomó de la mano, y sin despedirse de nadie, salió con ella del lugar, dejando en el olvido tanto a Iz, como a Selim.
El trayecto hasta la casa fue un suplicio para ambos, pues los dos eran conscientes de la tensión sexual que se había adueñado de sus cuerpos.
Él maniobraba el auto como si fuera un corredor de la fórmula uno, el trayecto que habitualmente le tomaba una hora recorrer, lo hizo en increíbles treinta y cinco minutos, todo un récord para el siempre sereno Omer Iplikci..
Cuando finalmente estuvieron en la seguridad de las cuatro paredes de la casa vez dentro…él la tomó de la mano y la atrajo hacia él. Ella lo miró sorprendida.
-No puedo esperar – le dice, y a continuación, comienza a arrancarle la ropa, mientras la besada con pasión. Y son dejar de besarla, la toma por la cintura, la levanta, y luego la sienta sobre el mueble más cercano, y con una suave insinuación, le pide permiso para acomodarse entre sus piernas, lo que ella acepta encantada.
Mientras él seguía besándola, ella se aferraba a los hombros de su marido, sintiéndose segura estando así, asida a él, lo que le permitía, disfrutar del placer de tenerlo entre sus piernas.
Él se apartó solo para poder quitarse la chaqueta y la camisa, luego la ayudó a quitarse la blusa, dejándola solo con el brasier. Defne cerró los ojos mientras él recorría con sus manos desde la clavícula hasta el lugar exacto donde se juntan los senos. Ella arqueó su cuerpo para darle mayor a acceso a las inquietas manos de su marido.
Abrió los ojos y se sintió mareada, al descubrir solo deseo en el reflejo de los ojos de Omer. Para ese entonces solo llevaba puesta su ropa interior. Con manos firmes él le bajó el brasier, dejando al descubierto sus maravillosos.
Defne había estado muchas veces desnuda delante de él, pero nunca se había sentido como ahora, deseaba ser acariciada, y como si él pudiera leer sus pensamientos, o, fuera que deseara lo mismo que ella, Omer los cubre con sus manos, y comienza a jugar con ellos. Aquellas caricias enviaron choques de placer con toda su espalda, haciendo que ella se estremeciera y le costara respirar.
-Eres tan hermosa -le dice él.
Acto seguido él posee con su boca unos de sus pezones, y los comienza a acariciar con su lengua. Gimió, y se echó para atrás, para que él tuviera la libertad de acariciarla como quisiera. Mientras tanto ella se dedicó a acariciar el cabello de Omer.
Él entendía bien cuál era la necesidad de su mujer, y cubrió con su boca el otro pezón, mientras con una de sus manos comenzó el recorrido desde su rodilla, siguiendo el recorrido por el muslo, siguió subiendo hasta tocar la tela de las bragas de su mujer. La escuchó gemir nuevamente, al sentir su mano en la parte más íntima de su esposa. Introdujo sus dedos en su ropa interior, y comenzó a acariciar en círculos, explorando el centro de su femineidad.
Mantuvo el noviecito realizando las caricias repetitivamente, hasta sentir que ella estaba a punto de estallar, comenzando un movimiento pélvico al mismo ritmo que sus caricias. La escuchó gritar su nombre, mientras él la llevaba a la cima del placer.
-Necesito estar dentro de ti – dijo Omer con la respiración entrecortada – pero quiero poseerte en la cama.
-¿Por…?
No logró terminar la frase, porque él la tomó en brazos, y la subió por las escaleras con ella de esa manera. la habitación estaba en penumbras, pero de igual manera él, la deposito sobre la cama, comenzó a desabrocharse el pantalón. Mientras ella lo observaba fijamente, se quitó toda la ropa, y desnudo, se recostó a su lado.
-Te deseo más de lo que nunca he deseado a alguien – le dice él – y le acaricio el rostro.
Sin duda, ella lo deseaba tanto como él a ella, porque cuando Omer la atrajo hacia sí, y sus cuerpos desnudos se tocaran, Defne deseó ser penetrada en ese mismo instante, lo demás seria para ella una lenta tortura.
Sintió mucho alivio cuando él acongojado y le dijo
-Por mucho que quiera me temo no puedo retrasarlo más
-No quiero que esperes – dijo restregándose contra él -también deseo que estés dentro de mí… ahora.
Ella separó las piernas en una silenciosa y dulce invitación, la que él aceptó encantado, y fue adentrándose en su cuerpo muy lentamente, pero ella se movió instintivamente, logrando así que la penetrara de una sola vez. Una vez que lo sintió por completo dentro suyo, suspiró de placer, y comenzó a moverse de forma circular, logrando que esta vez fuera él quien soltara un largo suspiro.
-¿Estás bien? – le pregunta él.
Pero ella no pudo emitir palabras, por lo que solo asintió. Estaba bien, estaba mejor que bien, estaba en la gloria, se sentía completa. Comenzó a mover nuevamente las caderas, lo que hizo que Omer se retira un poco, para penetrarla otra vez, disfrutando la fricción entre sus cuerpos.
Conteniéndose él continúo penetrándola una y otra vez, hasta que sintió que ella estaba completamente excitada, A continuación, comenzó con los movimientos más continuos, más duros.
La escuchó gemir, y a jadear, acompañándolo en cada movimiento, él le tomó el rostro, y le acaricio el cabello mientras la besaba sin dejar de moverse en su interior.
Defne lo tomó por el cuello y lo rodeo por la cintura con las piernas, estaba tan excitada, que sintió que estaba perdiendo el control, pero no le importaba, porque se sentía segura en los brazos de su amor. Aun no terminaba ese pensamiento, cuando un fuerte orgasmo se apoderó de su cuerpo, llevándola a un lugar que nunca había imaginado que podía existir.
Omer la penetro unas cuantas veces más, para gemir con fuerzas mientras el clímax se apoderaba de él.
Momentos después, ella se dio cuenta que temblaba y se horrorizó, intento separarse de Omer, pero él la tomó y la abrazo con fuerzas hasta que se calmó. La mantuvo así, hasta que sintió que ella recobraba la regularidad de la respiración.
-Vamos, duerme amor mío – escucha que le dice y ella se rinde ante el agotamiento, y se duerme.
-Buenos días, mi amor – fue lo primero que escucho Defne al despertar, sintiendo aun vergüenza por la manera en la que su cuerpo había reaccionado la noche anterior.
-Buenos días -responde ruborizada.
-Debemos ir más a menudo a bailar, anoche fue, por decirlo de alguna manera, impresionante, maravilloso, mi gatita se transformó en una pantera.
-No me avergüences más de lo que me siento.
-Está bien, está bien si a cambio, prometes que no será la última vez – le dice dándole un beso en la frente – amor voy a preparar el desayuno, debes recuperar las energías gastadas anoche.
-Omer me vas a seguir llamando así
-¿Como así?
-Mi amor…
-Por supuesto y espero lo mismo de ti. Si me gustaba como se escuchaba mi nombre en tus labios, cuando dices, mi amor, me enloqueces. Y creo que causo el mismo efecto en ti, lo digo por lo sucedido anoche.
Ella tomó una almohada de la cama, y se lanzó, pero no lo alcanzó, por lo que él salió de la habitación riendo.
Momentos después, ella se levantó, se fue directo a la ducha. Las imágenes de la noche anterior se repetían en su mente. Fue una sorpresa para ella, saber que se podía desear a alguien de esa manera, porque al hacer el amor perdió todo el pudor, lo único que la tranquilizaba era saber que Omer la deseaba tanto como ella a él, y que todo lo había aprendiendo con el hombre que amaba.
Salió de la ducha se vistió y bajó para encontrar nuevamente a Omer con el desayuno ya servido. Como todo un caballero, él la ayuda a sentar, y como siempre le preparó su té con una cucharada de azúcar lo revolvió, y se lo entregó.
-Te he dicho que me gusta cuando me preparas el té, me haces sentir especial.
-Pero mi amor, tú eres especial. Eres una princesa, mi princesa -le dice al tiempo que le acaricia el rostro. – Ahora desayunemos, porque nos espera un largo día de trabajo, y quiero terminar temprano para volver a casa con mi mujer.
Tal como había anunciado Omer, el día vino cargado de trabajo, la colección debía estar terminada para fin de mes y solo quedaban 15 días.
Iz era la encargada de encontrar el lugar adecuado para la presentación de la primera colección del grupo Passionis, por lo que se le podía escuchar gritar desde cualquier rincón de la empresa. Defne sonreía al pensar que esos gritos no solo se debían al estrés laboral, si no que también al hecho de que vio sus planes frustrados la noche anterior.
En todo caso ella también se sentía un poco nerviosa, era su primer trabajo grande como directora de diseñadores junior, y en esta presentación también serian mostrados los trabajos de los jóvenes que estaban a su cargo, diseños que ella eligió.
A media mañana, mientras ella estaba metida de cabeza en la computadora, Omer entró a su Oficina.
-Defne, voy llevar los dibujos a Usta, ¿Quieres venir?
-Me encantaría, pero no puedo. Debo terminar lo que estoy haciendo. Ve tú y le das mis cariños, por favor
– Así lo haré -dice y envía un beso al aire.
-Nos vemos – le respondió ella feliz, luego volvió a meter su mente a las imágenes que tenia frente a ella.
-Omer hijo que agradable sorpresa – dice el anciano, levantados del lugar donde estaba sentado trabajando – ¿cómo has estado?
-Bien, bien y ¿usted?
-Se te nota, irradias felicidad, mi querido hijo.
-Soy feliz Maestro, estoy con la mujer que amo, la empresa ya está en pie, que más le puedo pedir a la vida.
-Hijos, eso podrías pedirle a la vida.
-Todo a su tiempo Maestro, todo a su tiempo, y mejor cambiemos de tema, porque me voy a emocionar. Un pequeño Omer Iplikci, o, una Defne Iplikci, suena lindo. Ya mejor le muestro los diseños antes de que termine hablando de mis futuros hijos.
Omer entrega una carpeta a su maestro.
-Necesito pedirte un favor muy especial – comienza diciendo Omer – ¿Podrías hacer estos diseños?, sé que lo que te voy a pedir es casi un milagro, pero es muy importante para mí.
El hombre anciano, abre la carpeta, y comienza a observar los dibujos que estaban en su interior.
-Estos no son tus dibujos Omer. Está bien, tú también estas aquí, pero otra alma ha tocado esto también, me refiero para completarte.
-Defne, lo dibujamos juntos.
-Por supuesto quien más podría haberte convencido de sentarte a la misma mesa, ¿entonces ella comenzó a dibujar?
-Si Usta, y tiene mucho talento.
-¿Se lo has dicho Omer?
-Si claro, siempre le digo que es una gran diseñadora.
-No me refiero a eso, le has dicho que la amas, que por esa razón te casaste con ella.
-No, no me atrevo, ¿y si ella no siente lo mismo que yo?, Nos llevamos tan bien así, no quiero estropear nuestra relación, quizás más adelante…
-Omer, ante el amor solo hay que rendirse, ser sinceros. Quizás ella también tenga miedo y está esperando a que des el primer paso. Se valiente hijo, el amor no admite cobardía.
-Lo sé maestro, eso fue algo que aprendí de usted, solo déjame buscar el momento propicio, y se lo diré. Muchas gracias por tus sabias palabras, siempre me ayudan. ¿Entonces, ¿podrás hacer lo que te pido?
-Si es tan importante para ti, por supuesto que llo haré.
-Gracias, muchas gracias.
-Me gusta verte feliz. Solo te pido que cuides esa felicidad, no permitas que nadie te robe lo que has conseguido hasta ahora.
-Así lo hare. Ahora me voy tengo mucho trabajo que hacer aún.
Omer se despide de su maestro con un fuerte abrazo.
Defne, se estiro un momento, la espalda ya dolía tanto estar sentada, demasiado trabajo pensó.
_Necesito por lo menos caminar – tomo el teléfono y marcó. – Señor Sinan, tienes unos minutos para tomar un café… muy bien voy enseguida.
Para llegar a la oficina de Sinan, era necesario pasar por la de Iz, como estaba la puerta abierta pudo escuchar la conversación que se llevaba a cabo dentro.
-Tengo algo que proponerte.
-¿Que será? – escucha que su marido respondió.
Pero, Omer le dijo que iba a ver a Usta…
-Tú lo sabes, si estoy aquí no es precisamente porque necesité el trabajo, vine a Estambul por ti.
-No comiences Iz.
-Acaso no te acuerdas lo bien que lo pasábamos, no estropees esto – le dice la mujer suplicante.
-¿Para esto me llamaste de forma tan urgente?
-Una última vez, Omer, deseo estar contigo una última vez, ¿acaso tú no me deseas?, ¿no recuerdas lo bien que lo pasábamos en la cama?
-Suficiente – le grita Omer enojado – pensé que con lo que dijo mi esposa sería suficiente, pero veo que me equivoque, ¿por qué no lo puedes entender?, soy feliz en mi matrimonio, mi mujer me es más que suficiente, no necesito nada más. Si no eres capaz de comprenderlo, y sigues con esta actitud, tendré que pedirte que dejes de trabajar para nosotros.
Defne escucha como Iz comienza a llorar. Que gran actriz era, sabía perfectamente como manejar la situación, pensó.
-Lo siento Iz, pero no voy a poner en peligro mi matrimonio por nada, ni siquiera por ti. No voy a perder a mi esposa, ¿me entiendes? Ahora, si no hay nada más, me voy a mi oficina.
Debió correr para ocultarse, y así evitar que Omer la viera espiando la conversación.
Sonreía como una tonta al recordar las palabras dicha por su marido. que bien se sintió escucharlo defender lo que tenían, fue grandioso. Creyó que no podía amar más a su marido, pero ahora se dio cuenta de que sí se podía, era el más maravilloso hombre del mundo. Aunque quizás no la amara como ella a él, la respetaba y valoraba, eso importaba mucho para sacar adelante un matrimonio.
-Omer – dice unos minutos después entrando a la oficina de este.
Pero él no le presta ninguna atención, ni siquiera no levanta la cabeza.
-¿Omer me escuchas?
Aun sin mirarla el responde:
-Solo quiero escuchar una palabra de tus labios.
Ella sonríe, después de lo que escuchó en la oficina de Iz, siente que él se lo merece todo.
-Mi amor, voy a salir un momento, me llamo Nihan necesita hablar conmigo.
-Te dejo ir, solo si repites lo que acabas de decir…
-¿Qué? ¿mi amor?
-Me encanta escuchártelo decir.
-Cuando lleguemos a casa, lo voy a repetir… pero no solo con palabras, si no con hechos, con muchos… mi amor -dice ella coqueta, antes de que él pueda hacer algo, intenta salir de la oficina, pero él la detiene, y la arrincona contra la puerta.
-Pero, ¿puedo pedir un adelanto?
-Un adelanto, ¿cómo que por ejemplo? _
-Como esto, por ejemplo – dice girando la llave de la puerta para que nadie los interrumpa, y la comienza a besar.
-Creo que nunca me voy a saciar de ti, mi amor.
-Amor si no me sueltas, no llegaré donde Nihan, y ella me necesita.
-Yo igual te necesito, – le susurra al oído – pero está bien, te dejo libre, por ahora.
Defne pasó el resto de la tarde con Nihan, recién ahí se entera que Serdar y su amiga estaban saliendo juntos, y que esa tarde su hermano debía hablar con la abuela Turkan para poner fecha para pedir la mano de amiga
-¿Qué te parece?, no solo seremos amigas, ahora también seremos cuñadas.
-Eso es fantástico Nihan te deseo que sean seas feliz en tu matrimonio
-¿Cómo lo eres tú? – pregunta su amiga.
-Como lo soy yo – dice ella totalmente convencida.
El teléfono de Defne sonó en ese momento.
-Tengo que contestar es Omer, le dice a su amiga
-¿Ya me estaba preparando para irme a casa? ¿ocurre algo? – preguntó al teléfono.
-Defne, debo viajar a América urgente mi tío Necmi ha sufrido un colapso, mi tía dice que fue un infarto, va camino al hospital en este momento, me voy enseguida ya conseguí un vuelo.
-¿Quieres que te acompañe?
-No, no es necesario, ya le pedí a Sukru que me traiga una maleta con ropa, tengo que estar en una hora en el aeropuerto… ¿Defne, me esperarás cierto?
-Por supuesto, estaré en casa cuando vuelvas, Omer por favor llámame apenas puedas.
-Te lo prometo. Lo hare todos los días. Mi amor, cuando vuelva necesito decirte algo importante.
-Yo igual, pero ahora ve tranquilo, acá estaré esperando para que hablemos.
Quince horas más tarde Omer ya bajaba del avión, para encaminarse al hospital donde se encontraba su tío Necmi, cuando por fin llegó se encuentra a su tía Neriman sentada llorando.
-Tu tío ya está en el quirófano, lo están operando – le dice la mujer cuando lo ve, y luego se abraza a él.
Al rato sale el doctor e acerca a ellos, y les informa.
-La operación salió muy bien, hubo que poner un marcapaso a su esposo, pero ya lo están trasladando a su habitación. La enfermera les dará la información que necesite. Tranquila su esposo esta fuera de peligro.
-Se lo agradezco mucho doctor – le responde Omer, mientras contenía a su tía, quien aun lloraba entre sus brazos.
Cuando una enfermera llevó a la mujer a la habitación de su esposo, Omer aprovechó para llamar a Defne.
-Mi amor, ya llegué, estoy en el hospital con mis tíos… sí, sí él ya está fuera de peligro, Defne… te extraño mucho…- del otro lado se escucha la misma frase, Omer termina la conversación con una sonrisa.
Los días para Defne se hacían eternos, extrañaba enormemente a Omer, la casa se sentía vacía sin él.
Había ya pasado una semana completa desde la última vez que él la llamó por teléfono, y tampoco contestaba las suyas, por otro lado, en la oficina todo era caos, nadie sabía nada de su esposo, y otra que había desaparecido era nada más, y nada menos que Iz.
Llegar a su casa era un sufrimiento terrible, por esa razón trabajaba hasta muy tarde, prefería llegar tan cansada que solo le quedaran fuerzas para acostarse y dormir, aunque a veces ni eso lograba hacer, no quería pensar las razones por las que Omer no la llamaba como le había prometido, tampoco quería pensar las razones que llevaron a Iz desaparecer casi al mismo tiempo.
Al abrir la puerta de la casa una noche, alcanza a escuchar el timbre del teléfono, pero, aunque corrió no alcanzó a contestar, por lo que la llamada pasó directamente al buzo de voz. Pensando que podía ser Omer, reprodujo enseguida el mensaje, pero no era él, era otra voz conocida para ella.
“Soy Neriman, la tía de Omer, mi sobrino, te pide por favor abandones su casa, él no lo puede hacer personalmente, pues se fue unos días de vacaciones con Iz, ella si es una mujer a su altura. Si no me crees, dile a Sinan que te muestre las fotos que Omer le envió a su celular. Estoy segura de que con ella si será feliz. Te lo advertí. En algún momento Omer se terminaría aburriendo de ti. Bueno este es, ese momento, espero que cuando él vuelva ya no estés viviendo en su casa, adiós.
Defne, se quedó de pie, helada…solo mirando el teléfono…
CONTINUARÁ
