COMO USTED MANDE. Capitulo 7

_ ¿Qué diablos estás haciendo aquí, Omer? le dijo Yasemin _

No podía haber esperado un recibimiento más agradable _le contestó él con tono sarcástico ¿Entonces por qué estás aquí?
Creo que ya todos lo saben, pero si no te lo han dicho con mucho gusto lo hago, soy tu nuevo socio. ¿De qué hablas?
Omer se tomó su tiempo para responder a Yasemin.
Por supuesto que te lo diré, ¿no ha sido recientemente puesta en venta las acciones de la revista?

_Sí —respondió. _Pues las compré o mejor dicho mi empresa las compró… _Eso no es posible… _

Omer le lanzó una mirada penetrante. ¿Por qué no?
El abogado de Omer, no tardó en llegar donde estaban
ellos.
Todo arreglado _le informó, satisfecho. Permíteme
felicitarte.
¿Cuántas veces había soñado con este momento ? y ya lo había conseguido.
Era dueño del 40 % de las acciones de la revista, eso lo
convertía en el socio mayoritario de la revista Passion y
Stylo, había creído que eso significaría mucho para él, pero,
de repente, ya no le parecía tanto.

Defne volvió a sentir el dolor de la amarga traición, no había querido nada más que el amor que él no había podido darle, pero en cambio le había dado a Emine quien era su único consuelo en la vida, su adorable hija, tan
parecida a ella… excepto en los ojos.
Seguía desesperadamente enamorada de Omer, se había
enamorado de él desde el momento en que lo vio por
primera vez, era un hombre sencillamente extraordinario,
pero tan complejo que incluso en aquel momento tenía la
sensación de no saber nada sobre su persona, sabía, sin
embargo, que no estaba enamorado de ella.
Estas muy callada, Defne ¿Te encuentras bien? pregunta
Iz, sacándola del torbellino de sensaciones que el
encuentro había ocasionado en ella, tanto asi que al
principio no lo comprendió, pero de pronto sintió un
escalofrío.
Tú… ¿Eres el nuevo socio? _Sí. ¿Por qué no nos lo dijiste?
Porque no quería que lo supierais _replicó con un frío tono burlón Creo que es obvio.
Pero ¿por qué? Tu vida no está aquí, tampoco tu carrera, tu compañía…

Defne no pudo más y se fue a su oficina. No hizo más que poner un pie en ella, cuando se percató que Omer la había seguido hasta allí.

_No me dejes hablando solo._

Pareces tan amargado… le responde ella.

_Desde luego que lo estoy, pero no necesitas preocuparte por ello _se le acercó, haciéndola sentirse como si la estuviera acorralando en una esquina.

¿Quieres dejarlo de una vez? —le suplicó, en ese momento no estaba preparada para lidiar con él.
_ ¿Dejar el qué?
De comportarte de una manera tan odiosa.

_Qué curioso lo que dices, viniendo de ti _esbozó una sonrisa sin humor.

En ese momento entro su asistente _Señora Defne llamaron de la escuela, para recordarle
que hoy su hija sale más temprano.
Defne tuvo la sensación de que todo empezaba a girar a su alrededor, se acercó lentamente a uno de los grandes sofás, y se dejó caer en él.
_ ¿Tienes… una hija?, _ pregunto éó
La expresión de Omer se tornó aún más tensa, y fijó en ella sus penetrantes ojos negros.
Pudo haber sido nuestra hija —le reclamo él ¿Cómo se llama?
Emine _respondió Emy.
_ ¿Emine? ¿Cómo te atreviste a ponerle el nombre de mi madre?
Por favor Omer, _se revolvió, furiosa ¿Como sabría yo cuál era el nombre tu madre?_ ¿Esperas acaso que me crea eso?
Me lo dijiste alguna vez, ella guardo silencio es un nombre precioso, muy adecuado para una niña tan adorable.

Después de un largo silencio, donde él parecía estar lidiando entre la idea de creerle o no. ¿Se parece a ti? le preguntó por fin con voz áspera, terriblemente frustrado por todo lo que había perdido.

_Sí.

¿Te casaste? _ era una pregunta que se había hecho millones de veces.
No _pronunció, mirándose las manos.

Háblame de Emine, Omer sintió una súbita punzada de amargura, se sentó frente a ella._Es igual que yo cuando era pequeña «excepto en los ojos», añadió para sí _ Bastante alta para su edad, y muy inteligente.
Debe de haber heredado muchas cosas de ti. Me gustaría conocerla… _No creo que eso sea posible.

Omer _volvió la cabeza, desviando la mirada. ¿Por qué?
Ella se levantó rápidamente del sofá.
Tendrás que disculparme, tengo cosas que hacer.

¿Como qué? la desafió, siguiéndola con la mirada._

Trabajar por supuesto, hoy tengo que salir temprano ya oíste a mi asistente.

¿Cuándo descubriste que estabas embarazada?
Lo descubrí una mañana, cuando me levanté vomitando contestó con tono rotundo.


Te lo repito, quiero ver a Emine.

_Ella nada tiene que ver contigo Omer.

Omer se echó a reír, desdeñoso, aunque por dentro su mente trabajaba a toda velocidad. _Creo que me estás escondiendo algo.

_Me marcho _la conversación se estaba tornando insoportable, y no sabía dónde podrían acabar…

_Un momento _la sujetó de un brazo ¿Qué pasa, princesa?, cualquiera diría que me tienes miedo.
_ ¿Y por qué no?, tu actitud a sido altanera desde que llegaste le recrimino _

Pero ¿qué tiene eso que ver con que yo vea a Emine?

_Déjame, Omer, Si hubiera sabido que te volvería encontrar aquí, jamás habría venido. _Y yo no habría sabido que tienes una hija llamada Emine replicó él.
Me voy, no quiero seguir hablando contigo le dice ella,
cuando la atrajo a sus brazos, sujetándola de una muñeca
mientras la besaba a la fuerza, Defne sintió que el corazón
le daba un vuelco en el pecho, y cerró los ojos ante la
antigua pasión que empezó a correr por sus venas.

Dolor, soledad, hambre sexual, todo eso desapareció de
pronto. Los años ya no contaron, ella había regresado al
pasado, su cuerpo estremeciéndose contra el de Omer. No hizo el menor esfuerzo por liberar su mano, él la besaba profunda, ardiente, implacablemente, despertando su deseo, ya no podía ver el pasado, ni el futuro, solo el
presente.
_ ¡Mírame! le ordenó él de pronto, haciéndole ladear la cabeza para que pudiera mirarlo a los ojos: los labios y los ojos entreabiertos, su expresión de anhelo repíteme
ahora que no quieres volver a hablarme se burló

_me deseas Defne, _la atrajo aún más hacia sí.

Pero ella ya se había recuperado. El mundo había dejado de girar a su alrededor y ya podía concentrarse en lo que quería decirle.

_Esto es todo lo que existió entre nosotros Omer solo sexo _era lo más ridículo que había dicho en toda su vida, pero la sensación de humillación era mucha.

Voy a ser el hombre de tu vida, y no podrás hacer absolutamente nada para evitarlo _ esbozó una triunfante sonrisa que la conmovió hasta lo más profundo de su ser.
Defne encontró entonces la fuerza necesaria para liberarse,
camino apresurada hacia la puerta.
Aléjate de mí.

_No lo haré y lo sabes, esto será lo que recibas por lo que me hiciste, tal vez deberías reflexionar sobre ello…

Omer estuvo pendiente de Defne durante todo el día, le pidió a la secretaria le avisara cuando ella estuviera lista para salir del trabajo. Tenía que saber que era lo que le escondía y esa tarde la siguió, se estacionó frente a la escuela, los niños comenzaban a salir de sus clases, corriendo hacia la salida donde los estaban esperando sus madres, sin salir de su coche, Omer lo observaba todo con curiosidad, de pronto distinguió a Defne, caminaba rápido, llevando a su hija de la mano y lanzando temerosas miradas a su alrededor.

_Maldita seas, Defne _pronunció Omer para sí, evidentemente se estaba esforzando mucho para evitar que él viera a su hija. ¿Por qué?

De pronto sintió una opresión en el pecho, y tardó en recuperarse, conocía la edad de la niña, conocía su nombre, no dejaría que se escapara, abrió la puerta del auto, tomó a Defne del mano justo cuando se disponía a abrir la puerta de su auto, hablando con tono suave y sonriendo para no alarmar a la niña: ¡Defne! Qué alegría verte de nuevo.
Omer _repuso, pálida. _

Buenas tardes _sin dejar de sonreír, Omer se dirigió entonces a la pequeña que lo miraba con sus enormes ojos negros, unos ojos que él conocía muy bien, porque cada día los veía reflejados en el espejo. Sorprendido por aquel descubrimiento, el corazón le dio un vuelco en el pecho Pasaba casualmente por aquí cuando te vi le dijo a Defne, intentando hablar normalmente a pesar de su agitación interior. ¿Por qué no me presentas a tu preciosa hija?
_ ¡Hola! _ la niña se adelantó a saludarlo antes de que su madre pudiera pronunciar una sola palabra.
Me llamo Emy le tendió la mano _ mi nombre completo
es Emine, pero todo el mundo me llama Emy.
Encantado de conocerte, Emy _tuvo que dominar desesperadamente la emoción que lo asaltó, mientras estrechaba suavemente la mano de la niña. «Mi hija. ¡Dios mío!», exclamaba en silencio.

¿Cómo está usted? Emy le sonrió, feliz, pensando en lo maravillosamente guapo que era, con esos ojos tan brillantes, que parecían diamantes negros. Tenía la sensación de haberlo visto antes en alguna parte.

_Me llamo Omer, tu madre y yo éramos buenos amigos.

¿Ah, ¿sí?
—Me ha alegrado mucho verte, Omer, pero tenemos prisa.
—Quizá pueda hacerles una visita.—

¿Qué tal si tomamos mañana un café? —le sugirió ella en
un momento de puro pánico, con tal de librarse de él por el
momento.
—Mañana no estaré aquí —explicó él, todavía abrumado por la sorpresa de haber descubierto a su hija—. Tengo que viajar fuera de la ciudad. ¿Qué tal esta noche? podríamos cenar juntos —no le pasó desapercibida su inquietud, y sintió una vívida furia mezclada con un violento dolor.
—Hoy no puedo, Omer tengo que quedarme en casa con
Emy…
Defne, se sentía físicamente enferma, las piernas le temblaban, Emy miraba sonriente a Omer, ladeando la cabeza, con una sonrisa en los labios, era obvio que le
había gustado, ¿y por qué no? El corazón se le encogió en el pecho.
—¿Recuerdas dónde estaba el Café que está cerca de la oficina?
—Claro —respondió él.
—Allí nos vemos —comentó ella, nerviosa, _ pero me temo que hasta las ocho no podré ir.
En un impulso, Omer se puso en cuclillas y la miró con tal
expresión de cariño que la pequeña se lanzó a sus brazos,
enterrando la carita en su cuello, no pudo soportarlo, se olvidó de que prácticamente era un desconocido para ella, y la abrazó, acariciándole la espalda.
—¡Ah, Omer! —susurró Defne, contemplando aquella
escena.

—¿Nos volveremos a ver? —le dijo Emy, Omer se
incorporó, acariciándole tiernamente la cabeza.
—Te prometo que me verás el resto de mi vida.


CONTINUARA

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