Omer, era un hombre ya, en su cuerpo contaba con 32
años, sabía que era del agrado de las mujeres y mas de una
vez saco provecho de eso.
Su madre le enseño a ser un caballero con las mujeres, pero
solo a una tratarla como una princesa, eso le decía, sabrás
reconocerla cuando la veas, porque nacerá en ti el instinto
de protección y no querrás apartarte nunca de su lado.
Aun no cumplía los 18 años cuando se enteró que su madre
padecía de cáncer al poco tiempo ella falleció, su padre no
pudo soportar su partida y se quitó la vida al manejar el
auto en estado de ebriedad.
Siendo tan joven tuvo que enfrentar la vida solo, sabía que
tenía más familia, pero él no los conocía, su abuelo al
enterarse del matrimonio de sus padres, los dejo sin
herencia y desde ese día perdió el contacto con ellos.
La infancia de Omer había sido feliz, sus padres se adoraban
y no temían demostrarse ese amor mutuamente, su madre
era doctora y su padre comenzó su propio negocio el cual
prosperaba día a día, todo iba de maravilla, hasta que se
enteraron del cáncer de su madre, todos los ahorros se
fueron en el tratamiento y al final ella terminò
sucumbiendo ante la enfermedad.
Su único y gran amigo Sinan, se transformó en su familia,
hermano como solían llamarse, él le tendió la mano y se
fueron a vivir juntos, la familia de Sinan eran personas de
muchos recursos y a él prácticamente lo adoptaron, la misma educación que le dieron a su hijo se la dieron a él, en
la actualidad aún vivía con su amigo en una hermosa casa.
Hace una semana su jefa, ex jefa a estas alturas, lo invito a
cenar y luego “podemos ir a un sitio más íntimo”, dijo y
como él se negó, comenzó a hacerle la vida imposible, tanto
que tuvo que tomar la decisión de dejar la empresa, de
todas maneras sabia no le constaría nada encontrar otro,
tenía un excelente curricular, el cual obviamente le permita
acceder a un trabajo mejor que el de ser asistente, pero
algo le pasò cuando conoció Defne, había algo en ella, que
lo atraía y la idea que quedarse a su lado a cada momento le gustaba más.
Ni corto ni perezoso, Omer se puso de pie, se despidió de
las mujeres con un beso en cada mejilla, él sabía el efecto
que causaba en el sexo opuesto y si debía usarlo para
quedarse cerca de Defne, sin duda lo usaría, luego se volvió para mirarla
Pero, antes de que pudiera abrir la boca, ella lo
interrumpió.
–No estás preparado para este trabajo…
–Por supuesto que lo estoy.
Él la miró a los ojos. Había visto miles de mujeres guapas,
pero ninguna se igualaba a Defne, ella tenía un algo, un no
sé qué y él iba a descubrir lo que era.
–Bueno, admito que no sé gran cosa del trabajo. _respondió él.
Defne suspiró. –¿Qué voy a hacer contigo?
–Enseñarme, aprendo deprisa _ le responde con un
puchero, lo que hizo que ella sonriera.
–De momento, quédate. _ le dice ella.
–¿Por qué de momento? ¿No me crees capaz de ser un
buen asistente?
–Sinceramente, no lo sé. No pareces ser el tipo de hombre
que acostumbre que una mujer le dé ordenes.
Pruébame… responde Omer con algo en sus ojos que la
invitaba no solo a probarlo como su asistente, sino como algo más.
Está bien, por lo menos no vas a perderte para ir a besarte con el guardia, ¿porque no eres… Ella no se atrevió a terminar la frase, era tan obvio que a él le gustaban las mujeres, se lo había demostrado todo el tiempo que estuvieron juntos y más aún en presencia de sus amigas. ¿Que no soy qué? _ le dice mientras se caminaba hacia ella.
Defne, quedo atrapada por la hipnótica mirada de sus ojos negros, él se acercó más, ella se hecho hacia atrás hasta chocar contra la pared, el corazón casi se le salía por
la boca, Omer cubrió la distancia que los separaba y apoyo
una mano a cada lado de su cabeza, pero sin llegar a inmovilizarla, Defne pensó que debía apartarse, poner distancia entre ellos, decir algo, apartar la mirada de sus
fascinantes ojos.
Él se inclinó hacia ella muy despacio, hasta que sus labios
entraron en contacto, al principio fue un rose suave y
delicado, pero a los pocos segundos, le mordió el labio
inferior y ella abrió la boca sin poder contenerse.
Defne sintió como si no pesara nada, como si estuviera entre un
universo y otro, en un sitio extraño donde lo único real era
aquel beso, se olvido que estaba en la oficina, se olvido que
aquél era un hombre prácticamente desconocido y se dejo
llevar por el calor de sus labios dejando escapar un gemido
de placer y sintió un inexplicable deseo de que el beso no
terminara nunca, pero después de un instante él se separó,
ella solo podía pensar en que Omer Iplikci si sabía besar.
_ De ahora en adelante ten cuidado en cuestionar mi
virilidad _ le dice tomándola de la barbilla _ a menos claro
que quieras te de otra muestra de lo que soy.
Ella lo miro y vio la diversión en sus ojos, pero de igual
manera no pudo evitar sonrojarse, iba a ser muy difícil
trabajar con Omer en la misma oficina.
Defne hizo un desesperado esfuerzo para sobreponerse
tenía que olvidar el beso y concentrarse, ¿que estaba diciendo?
Ah, si…
Lo primero le dice aclarándose la voz _ es que te instales
en tu oficina, como hoy tengo que reposar mi mano, voy a
aprovechar de enseñarte lo que debes hacer. Durante el día ella le mostro a Omer cuales serían sus
tareas, a él lo que más le interesaba era conocer sus gustos
personales, decía que era deber de un asistente conocer
cada detalle de la vida de su jefa.
Casi al terminar la jornada laboral, entra Yasemin a la
oficina.
Que tal va todo ?, Defne, no te olvides de la cena de esta noche, mirando a Omer le dice si ya terminaste quisiera invitarte a tomar una copa.
¿Una cena? _ pregunta Omer _ pero no hay nada escrito en la agenda.
No es de trabajo cariño le responde Yasemin _ es personal,
digamos que es una cita
_ ¿Una cita? De eso nada, pero que estoy obligada a ir.
Señorita Yasemin aunque me encantaría acompañarlas a tomar esa copa, temo que debo negarme, mientras la señorita Defne estè con su mano en esa condiciones, seré su chofer y esta noche ella me necesita.
_Para eso existen los taxis, Defne puede solicitar uno, así tú quedas libre para venir. ¿cierto, amiga?
_De ninguna manera !!!, objeto ella. Omer se ofreció para ser mi chofer, además esta cena la considero de trabajo y es su deber como asistente acompañarme. No la habían invitado a una cita, por lo tanto, fue vestida con la misma ropa que llevaba en la oficina. Defne, se fijó en el hombre en el momento en que entro al restaurant, era un hombre alto, apuesto y su expresión revelaba una cierta malicia. Pero ninguno de estos rasgos fue la causa de que ella se quedara sin aire, se trataba de lo que ella denominaba «la mirada»; era la mirada de un hombre que no la convenía.
Defne conocía, por propia experiencia, esa mirada, no había hecho otra cosa que escapar de esa expresión en los ojos que caracterizaba a todos los hombres que había conocido. ¿Por qué razón se empeñaban sus amigas en presentarles a esa clase de tipos?
En cambio, Omer, su mirada la hipnotizaba le quitaba el aliento, aun causándole todas esas sensaciones a ella le gustaba cuando lo encontraba mirándola a escondidas, ¿porque pensaba en él justo ahora? «Pon tu mejor sonrisa» pensó. Miró la figura del hombre que se aproximaba, a los ojos de Defne no cabía duda de que todo formaba parte de un plan detallado, un pavo real caminando entre todos esos cisnes. ¿Quién demonios se creía?
Llegó donde estaba ella y la tomó de la mano. Ella retiró la mano y lo obsequió con una sonrisa glacial.
—Hola, muñeca —dijo.
Desde que ella se había convertido en una mujer de negocios independiente, aborrecía que los hombres le pusieran sobrenombres, que la rebajaran como mujer, por lo menos eso sentía ella cuando la llamaban muñeca, princesa. —Hola —replicó, tan fría como pudo. —Estaba deseando conocerte.
«Seguro que sí», pensó Defne con amargura. Se preguntaba la razón que la había impulsada, ahora recordaba, primero la obsesión de sus amigas para encontrarle pareja y la necesidad de la entrevista de aquel famoso actor.
El galán se adelantó antes de que el camarero le ayudara a sentar, tomo el asiento y lo acomodo para ella. —Llegas tarde —señaló.
—El hecho de que llegue tarde no es ningún misterio —dijo con brusquedad—. El tiempo pasa volando, eso es todo.
—No parece muy contenta de estar conmigo.
Ella arqueó la espalda como un gato ante el peligro. —Siempre procuro ver el lado positivo de las cosas —dijo.
—Estoy seguro —respondió él.
Defne juntó las cejas, visiblemente irritada, era un gesto característico que no lograba dominar. Hizo un esfuerzo para no perder la calma y no olvidar la razón por la que estaba ahí. —Discúlpeme —dijo Defne—estoy cansada, además si se da cuenta hoy tuve un día complicado y mi mano pago las consecuencias —buscó su mejor sonrisa y trató de recuperar el hilo de la conversación. Que difícil era mantener una conversación con un hombre como él, así se deben sentir ellos cuando tienen una cita con una mujer vacía y que su vida gira en torno a las redes sociales, si tienen o no tienen seguidores y preocupadas de los hastag, pensó Defne. Cuando parecía que el aburrimiento se iba a apoderar por completo de ella, escucho a su espalda una voz, que para ella ya era inconfundible.
_Perdón que la moleste le dice Omer una vez llega al lado
de ellos.
Ella sin proponérselo se dedicó una mirada de alivio, lo que
menos necesitaba ahora era una larga y tediosa cena con
un hombre que no le agradaba, de pronto se le ocurrió una
idea que la sacaría de ahí en ese mismo instante.
Mi amor ¿estás aquí?, perdóname. Ella rogaba para que Omer le siguiera el juego _Por favor no te enojes y lo mira como pidiéndole ayuda _
era solo una cena de trabajo, nada más.
Omer, se para frente al hombre
El galán se levanta muy amable extendiendo la mano para saludar a Omer
Supongo que no me conoce le dice él.
Bueno, la verdad no.
_Entiendo, es comprensible, pero para que nos vayamos conociendo, te diré que no me gusta que otros hombres estén coqueteando con mi chica, queda en silencio como
si estuviera pensando que más decir _ otra cosa no soy un hombre muy normal.
_ ¿Qué quieres decir?
De vez en cuando pierdo el control de mis actos, hago mucho ejercicio para descargar tensiones, pero a veces no funciona, ¿lo entiendes cierto?
_Perfectamente _
Ah y esta otra cosa ¿Qué era?, ah sí, me irrito mucho cuando se acercan a mi novia, la ira aumenta en mí y no se detiene se gira y toma a Defne de la mano _ de ahora en
adelante no hay contacto con mi novia, ¿entiendes ?
Entiendo _
Bien entonces espero no nos volvamos a ver en esta vida
y saca a Defne del restaurant.
Una vez fuera, caminaron rápidamente al auto y le abrió la
puerta para que ella entrara y a una vez sentada, dio la
vuelta e hizo lo mismo frente al volante.
Muchas gracias le dijo ella largando una carcajada, le viste la cara pobre creyó que le ibas a romper la cara y después quien lo contrata con la nariz rota. _De verdad muchas gracias, por salvarme de esa cena, ahora podemos pasar a algún lugar a comer algo tengo hambre.
_Que no le gusto lo que le ofrecieron, digo para cenar le
dice el divertido.
No, ni la comida ni nada de lo que había en la mesa
responde ella, entendiendo muy bien a lo que él se refería.
_ ¿Qué tiene ganas de comer?
Si pudiera elegir, quisiera comida hecha en casa, pero con mi mano enyesada no puedo, además no sé cocinar, así que me tendré que conformar con lo primero que encontremos .
_Bueno, sí puede esperar hasta llegar a su casa y el tiempo que me demore en preparar algo, le cumplo su deseo le responde Omer.
Tú ¿sabes cocinar?
_Si por supuesto, desde los 18 años que vivo solo, además trabajé en algunos restaurants y aprendí mirando a los chefs. _
Omer, debo decir que eres un hombre casi perfecto.
¿Casi?
Bueno cuando pruebe tu comida, veré si cambio de parecer.
Y lo hizo, la comida estuvo deliciosa, la conversación fue fantástica, no cabía duda que él era un caballero en toda la extensión de la palabra un hombre perfecto.
_Bueno, es tarde estoy seguro debes estar cansada yo mejor me voy le dice él luego de que ella dejara asomar un bostezo.
Omer… no te vayas, quédate, digo puedes quedarte si quieres.
¿Aquí, contigo?, ¿estas seguras?
Es tarde, me salvaste de una tediosa cena, preparaste esta comida exquisita, debo agradecerte de alguna manera, además necesitas descansar para llevarme temprano a la oficina y no sé qué tan lejos queda tu casa.
_Si me invitas a quedarme en tu casa, debo suponer, que cambiaste de opinión y piensas que soy el hombre perfecto le responde él
CONTINUARA

