RECUERDAME AL DESPERTAR. Capitulo 6

CAPITULO 6

Mientras iba en auto, sentía que se quedaba sin respiración. También sintió el calor de la mano sobre el hombro desnudo, cuando él la abrazó para guiarla al interior de la casa de Omer.

-Quédate aquí – le ordena cuando la llevó hasta la pequeña sala.

Desapareció hacia la cocina, luego volvió con una botella de champaña, y dos copas. 

Se le aceleró aún más el corazón, cuando él la tomó de la mano, y caminaron escalera arriba. Ella se concentró por seguir los pasos de Omer, por miedo a tropezar, y caer, porque se encontraba muy nerviosa. Él la llevó hasta la terraza de su habitación. Dejó la botella, y las copas en la mesa, abrió la botella, sirvió las copas, y le entregó una a ella

-Por nosotros. – brinda. –  Por nuestra historia de amor – luego choca su copa con la de ella.

Apenas podía respirar, distraída por la reacción que su cuerpo a la cercanía del cuerpo de Omer le provocando.

– ¿Me estas escuchando? – le pregunta él.

Dejó de fingir prestar atención, cuando sintió a Omer quitarle la copa de la mano.

-El beso no ha sido suficiente, Defne – murmuró  en su oído.

Ella sintió que se le debilitaban las piernas aún más, cuando su boca rozó la base de su cuello. La cuestión era si tendría las agallas para seguir adelante con aquello. Pues sentía que se había dejado llevar por la declaración de amor de Omer, y ahora estaba sintiendo algo parecido al pánico.

-Veo salir humo de tus orejas. – le dice él.  – deja de pensar tanto, y disfruta.

Era justo lo que tenía hacer, se dijo, si mi sueño se convierte en pesadilla, tendré tiempo para recuperarme después. Respiró hondo, y se entregó.

-Tienes unos labios apetecibles. – le dijo él.

Esa sola frase le inyectó una oleada de necesidad que sintió que, si no la besaba en ese instante, se moriría Paralizada lo vio bajar la cabeza, y cerró los ojos, mientras sus labios rozaban los suyos con tanta sensualidad que sintió que sus piernas perdían fuerzas. Apoyó las manos en su pecho en busca de equilibrio, y dejó escapar un gemido, al sentir como exploraba sus labios. El beso se hizo eterno.

-Quítate esto. – murmuro él soltándole el cabello, que cayó como una cortina sobre su espalda. – me encanta tu pelo, es algo que no he podido olvidar, y por lo que te reconocí. He soñado con verlo esparcido en las sábanas de mi cama desde hace mucho tiempo.

A continuación, hundió sus manos entre su pelo para sujetarla por la cabeza, y volvió a tomar su boca con la clara intención de hacer realidad ese sueño.

Defne comenzó a jadear, y a responder con ardor a sus besos. Después de que su lengua recorriera el labio inferior, y se introdujera en su boca para envolverla en un baile erótico con la suya. Deseó todo lo que él le ofrecía, y aún más.

La sensación del beso hizo que le ardiera la sangre en las venas, y dejó caer la cabeza hacia atrás, a la vez que él deslizaba sus labios por su cuello.

-El pulso se te está acelerando. – murmuró él justo cuando besaba el cuello en la arteria principal.

Ella trató de contener un estremecimiento, mientras él seguía besándola por la clavícula.

-Creo que… me siento extraña… ¿esto es a lo que llaman…?

-¿Excitación? – la interrumpió mirándola con los ojos negros sonriendo con picardía. – Si cariño, pero acaba de comenzar.

Cerró los ojos, y sintió que le ardían las mejillas, con su respuesta.

Omer le mordisqueo el hombro, deslizó los dedos debajo del tirante del vestido, y se lo bajó. Ella se sujetó a él, mientras sus labios viajaban al otro hombro para hacer lo mismo.

Abrió los ojos, al sentir que la tela caía por la curva de sus pechos dejando al descubierto el sujetador de encaje que llevaba puesto. Al escuchar que él maldecía entre dientes, cohibida se cubrió con los brazos.

-No cariño, por favor no te cubras. – dice Omer tomándola por la barbilla para que lo mirara a los ojos – Eres tan hermosa, por favor, déjame mirarte.

Ella dejó caer los brazos lentamente, y sostuvo su mirada ardiente. Él inclinó la cabeza hasta que sus labios rozaron los suyo, mientras sus manos cubrir sus pechos, para acariciarlos.

-Preciosos – susurró…

Le acarició los pezones con los pulgares, y al instante, se endurecieron bajo el encaje del sujetador. Cerró con fuerza los ojos deleitándose ante aquella sensación tan erótica.

Omer bajó la cabeza, y lamió por encima del encaje uno de sus pezones, mientras seguía acariciando el otro con la mano. Una oleada de deseo se extendió por todo su cuerpo, invadiendo su vientre, y más abajo. Los movimientos de su lengua le provocaban una sensación tan placentera, que se olvidó de todo, excepto de lo bien la hacía sentir.

Entonces, él cerró los labios sobre un pezón, y lo apretó entre los dientes hasta que comenzó a sentir un dolor que nunca antes había conocido.

-Omer. – susurró con desesperación, si esto era el comienzo no podía pensar en lo que la haría sentir más adelante. No sabía muy bien que es lo que estaba pasando, ni que hacer ente aquel placer extremo que le estaba proporcionando.

-¿Bien? – le dijo él, mientras tomaba el otro pezón entre sus dientes – Umm

Él deslizó las manos por sus caderas, sin dejar de succionar su pezón, y levantó su vestido, y colocó el muslo entre sus piernas desnudas. Ella jadeó al sentirlo junto a la humedad de su entrepierna. Su fuerte muslo eran el antídoto perfecto para la ardiente sensación que estaba creciendo en ella.

-Cariño, eres tan receptiva a mis caricias, que vas a acabar conmigo. – murmura Omer, apartando la cara de sus senos para mirarla.

El hecho, de que estuviera tan excitado como ella, provocó que cada una de sus terminales nerviosas se estremeciera. Sentía una seguridad que no había conocido antes, y lo miró a los ojos para que supiera lo mucho que lo deseaba.

Omer apartó la pierna, la atrajo hacia él, y se inclinó ligeramente para, con su mano, acariciar la parte trasera de sus muslos. Ella contuvo la respiración al notar que se adueñaba de una de sus nalgas. Se arqueó contra él, hasta que sintió su fuerte erección, y se le secó la boca. Era imponente, impresionante y amedrentadora.

Olvidando su aprensión, contuvo la respiración mientras él acariciaba el borde de la braga hasta la curva de su trasero

-Pequeña. – susurro junto a su oído. –  me encanta.

Defne se sonrojo y sintió que la apartaba ligeramente deslizando los dedos por delante de sus bragas hasta dar con la cálida humedad de su entrepierna.

-¿Dime qué te parece esto? – le dijo, deslizando los dedos por debajo de la tela. Lo que le estaba haciendo con el pulgar, la hizo quedarse en blanco. Cerró los ojos, y se dejó llevar.

-Omer. Por Dios. – jadeó

– Dime que quieres

El roce de sus dedos en sus delicados pliegues, le provocó las sensaciones más placenteras que jamás había experimentado en su vida, por lo que sus gemidos, retumbaron en toda la habitación.

-Adelante, déjate llevar. –  susurro junto a sus labios

-Yo no…Oh.

Entonces él volvió a estimularla con el pulgar llevándola al límite, y una oleada de placer la sacudió. Se llevó el puño a la boca temiendo dejar escapar un grito, mientras Omer seguía apretándola con los dedos para alargar su orgasmo.

Lentamente volvió a la realidad y vio como Omer la observaba, por su expresión parecía haberlo adivinado. –

-¿No habías tenido un orgasmo antes?

-No.

-¿Eres virgen?

Ella sacudió la cabeza.

_-¿Habría importado? – preguntó Defne

-Por supuesto. Me habría comportado de otra manera. Lo siento cariño. –  él se agachó para pasarle el brazo por detrás de las rodillas y tomarla en brazos.

Nunca antes un hombre la había llevado así. Se sentía tan delicada, y femenina en los brazos de Omer, que pensó que era una experiencia que toda mujer debería experimentar, por lo menos una vez en su vida.

Él la dejó en el suelo del dormitorio principal, luego desabrochó el sujetador con facilidad, y lo dejó caer al suelo. Ella sintió el aire fresco en la piel mientras el vestido caía por sus caderas, hasta el suelo, quedando vestida solo con las bragas.

-Me dejas sin aliento. – dijo él, y le llevó la mano al primer botón de su camisa.

La idea de descubrir toda aquella piel bronceada, hizo que le temblaran los dedos al intentar desabrochar el botón.

 -Tranquila – le dice Omer y se lleva su mano a la boca para besarla – no tenemos ninguna prisa.

Poco a poco fue desabrochándole los botones, descubriendo su torso bronceado y musculoso, le quitó la camisa por los hombros, y al contemplarlo, se le secó la boca.

-Por Dios Defne. Acaríciame, me estás volviendo loco -. – suplicó.

Animada por el deseo, deslizó sus manos suavemente por sus pezones hasta los fuertes músculos de sus abdominales. Todo él, irradiaba masculinidad, lo que la intimidaba, y entusiasmaba al mismo tiempo. Bajó las manos hasta el cinturón, y con dedos temblorosos tiro de la correa, lo siguiente fue la cremallera, rozando su erección mientras la bajaba, Omer soltó un gemido.

-¿Quieres que pare? – pregunto mirándolo a los ojos

-Creo que es lo último que deberías hacer ahora- fue su respuesta con voz entrecortada.

Decidió seguir adelante sin saber muy bien que hacer, dejó que su instinto la guiara, y metió las manos por la cintura de sus pantalones, y se los bajó hasta el suelo. Omer los hizo a un lado, y se quedó con un par de bóxer negros que poco servían para disimular su erección. Lo siguiente que supo, fue que él la tomó en brazos y la llevó hasta la enorme cama de sábanas blancas.

-¿Este era tu sueño?

Él la recorrió con la mirada y sonrió.

-Mejor que cualquiera de mis sueños.

Luego le dio uno de esos besos interminables

-Omer. – su suplica dejaba claro que, esta vez quería más, que se había acabado el tiempo de las caricias, deseaba sentirlo dentro de ella.

Él se incorporó con agilidad se quitó el bóxer, deslizó las manos bajo las caderas de Defne elevándolas, ella jadeo al sentir que la penetraba unos centímetros.

-Omer, no puedo. – se llenó de pánico al sentirlo entrar, causándole un leve dolor.

-Tranquila. – dijo él poniéndoles un dedo en sus labios. – confía en mí

Ella cerró los ojos, y trató de relajarse, poco a poco su cuerpo fue relajándose, sentía como él se introducía unos centímetros dentro de ella, y luego se retiraba, siguió haciendo lo mismo, hasta que la incomodidad se convirtió en algo diferente, soltando un largo suspiro de placer como respuesta.

-¿Estás bien? – le preguntó él.

Ella asintió con un movimiento de cabeza y abrió los ojos.

-Más…

Manteniendo un férreo control de sus movimientos, Omer volvió a hundirse en ella unos centímetros más. Una sensación de puro placer la invadió, y arqueó las caderas a modo de invitación

-Estoy más que bien

-¿Estás segura?

Su embestida al penetrarla completamente, le quitó la respiración, y clavó las uñas en las sábanas. Omer la tomó con fuerza por las caderas, salió lentamente y volvió a hundirse completamente en ella.

-Dios Defne, eres maravillosa… –

Poco a poco Omer fue alimentando su fuego con cada una de sus rítmicas embestidas

-Abrázame con las piernas. – le dice él.

Ella obedeció, y lo sintió aún más adentro, entonces perdió el control, solo sentía sus acometidas cada vez que se hundía en ella. Sus miradas se encontraron, y sin dejar de mirarla a los ojos, la llevó al límite.

-Cariño, no aguanto más. – dijo con unas gotas de sudor en la frente.

Ella apretó las piernas alrededor de sus caderas, clavando los ojos en él

-Ahora. – dijo ella.

 Como respuesta, volvió a hundirse en ella, más rápido y con más fuerza, hasta que con un estallido de placer la hizo contraer el cuerpo alrededor de él, provocándole una espiral de sensaciones sin fin. Omer jadeó al sentirse aprisionado, y se dejó ir.

Se quedó debajo de él, con las piernas entrelazadas con las suyas. Se había producido una fuerte conexión entre ellos, no era tan inocente como para no darse cuenta de que aquello, había sido muy especial.

-¿Estás bien?. – Omer se incorporó apoyándose en los antebrazos para mirarla, ella sonrió.

-Más que bien.

-Estoy de acuerdo, ha sido increíble. – añadió acariciándole la mejilla.

El rubor que le provocó su respuesta tan descarada, debía ser evidente, porque Omer se rio, y la atrajo hacia él.

-Es un poco tarde para que te dé vergüenza, il mio amore

-Eso fue italiano, suena … muy sexi.

Omer echó hacia atrás la cabeza y se rio

-Cuando algo me apasiona, recurro a él. – dijo con voz grave acariciándole el labio inferior. – Te lo demostraría, pero es tarde, y pareces cansada, además, tenemos toda la vida por delante.

Estaba agotada. Aunque quería permanecer despierta, y disfrutar de aquella noche con Omer al máximo, no protestó cuando se recostó de lado y la abrazó contra su cuerpo. El sueño se apoderó de ella, y cerró los ojos.

Su último pensamiento fue, que el destino había preparado todo esto, había pasado una maravillosa noche con un hombre increíble, el problema, pensó somnolienta, que no se imaginaba a ningún hombre superándolo.

Defne, se movió en la cama y cuando despertó se encontró con los ojos negros de Omer observándola.

-Buenos días. – le dice:

-¿Qué estoy haciendo aquí? – responde ella – ¿Dónde estoy?

-¿Defne? – la miró interrogativa, para luego agregar – ¿esto es una broma verdad?

Ella salió de la cama, y se vio desnuda, tomó las sábanas, y se cubrió con ella.

-Por Dios. No estas bromeando. – dice él sentándose en la cama alarmado. –  Defne, ¿de verdad no te acuerdas de nada?

-¿Si me acordara de algo estaría así? Dios ¿Qué he hecho?, ¿Qué hiciste?, ¿Qué hicimos?

-Mira, no te asustes, te lo explicaré todo. – dijo saltando de la cama.

Pero ella se larga a reír, él la mira, extrañado

-¿Que? – le pregunta

-Tienes que ver tu cara ahora mismo. – le dice riendo

– ¿Por qué te ríes?, deja de reírte

-Solo voy a decir algo, te lo compraste todo, aunque fuera por un momento admítelo.

-¿Esto fue broma?

-Si, fue una broma.

Omer, tira de la sabana, cayendo junto con Defne a la cama, y la aprisiona con su cuerpo.

-¿Así que también haces bromas? Mi Defne no solo es dulce, también es picara. Eres perfecta ya te lo he dicho ¿cierto?

-No, no me lo habías dicho. –  dice ella toda coqueta, liberándose de él. – hora si, dime ¿Cómo es eso de que te besé, pero no lo puedo recordar?

-Fue una noche en un bar, me equivoqué de puerta, y encontré a una mujer que se me echó encima, y me besó El beso que me dio, lo recordé cada día hasta que te volví a ver.

-¿De verdad? Qué vergüenza. – dice Defne cubriendo su cara con la almohada. – la verdad no me acuerdo de nada, solo sé que Nihan perdió su trabajo por mi culpa.

-Ella, ¿es la que te ayudo esa noche?

-Si, es ella, y hasta hoy no ha logrado encontrar trabajo, y todo por mi culpa.

-No te entristezcas, eso lo arreglo yo. Ahora, ¿qué te parece si te preparo un rico desayuno, y lo comemos acá? Porque te informo que hoy no nos levantaremos de esta cama en todo el día. – dicho eso se levantó de la cama, y salió de la habitación.

El domingo, fue un día maravilloso. Omer la trató como una princesa, no solo le llevó el desayuno a la cama, si no que habían vuelto a hacer el amor.  Durante la tarde, llegó un mensajero con una caja que Omer le entregó, en su interior encontró ropa nueva incluido zapatos, todo lo necesario para llevarla a casa de sus tíos para formalmente anunciarles que eran novios.

El señor y la señora Iplikci al parecer esperaban hace mucho tiempo la noticia, porque le pidieron a Mine que sacara la champaña que guardaban para esta ocasión. Tal como Omer le había comentado su tía era por decirlo de alguna manera, un tanto “insistente”

-No se demoren mucho tiempo en poner fecha a la boda, quiero tener nietos

 – Tía. –  le dice Omer – déjanos disfrutar del noviazgo un par de meses, luego planificamos la boda, vas asustar a Defne.

-Lo siento hijo, pero quiero verte casado. Tu madre me pidió que cuidara de ti, hasta que encontraras a la mujer de tu vida y eso ya lo hiciste. Entonces no sé qué tanto tienes que esperar.

-Tía, con tranquilidad, estás abrumando a Defne

-Ah, está bien, me calmo – dice por fin la mujer.

Luego de la reunión familiar, donde ella se sintió extraña en medio de tanto lujo, agradeció que Omer la llevara hasta el departamento que compartía con su amiga. Habían sucedido tantas cosas, en tan poco tiempo que al parecer estaba entrando en pánico, y necesitaba la tranquilidad de su espacio, sobre todo, conversar con su amiga.

Además, aún tenía dando vuelta en su cabeza a Iz.

Cuando finalmente, cerró la puerta del departamento detrás de si, se afirmó en ella y respiró profundamente.

-Llegaste. Pensé que ya había perdido a mi amiga

-Ven. Siéntate. Tengo muchas cosas que contarte.

Las amigas se acomodaron en un sillón, con un tazón de semillas de girasol, era para ellas una terapia que les permitía desahogarse de todo que les había sucedido en el último tiempo.

-Y ¿tú confías en Selim después de todo lo que te hizo? – le pregunta Nihan una vez que Defne le había contado lo sucedido en la fiesta.

-No lo sé, pero si existe una posibilidad de volver a trabajar en lo que me gusta, la voy a tomar, necesito retomar mi vida.

-Solo te pido que tengas cuidado, para mí, Selim no es una persona de confiar, pero tú sabrás que es lo mejor.

-No es lo único.

-¿Hay más? Por Dios amiga me vas a matar de un infarto.

-¿Te Conte que Omer y yo teníamos un noviazgo de mentira?

-Si por supuesto, cosa que yo no me lo creí, me bastó con verlo una vez para darme cuenta que tú le gustas, y mucho.

-Anoche se me declaró, y pasamos la noche juntos. Hoy me presento a su familia como su novia.

-¿Pero… todo eso te sucedía en 24 horas? No me quiero imaginar lo que sucederá en las siguientes semanas… pero algo te preocupa, ¿cierto?

-Si. La ex novia de Omer volvió. Los vi juntos anoche, y aunque él me dice que ella no le importa, hay algo que no me cuadra en todo esto.

– ¿Tú crees que Omer te está engañando?

– No. Lo que creo es que ella volvió para recuperar a Omer, y recuperar el lugar que un día fue suyo, pero que hoy ocupo yo…

CONTINUARÁ

Deja un comentario