RECUERDAME AL DESPERTAR. Capitulo 4

—Escucha —comentó él tras una breve pausa—. Lamento
mucho lo de antes.— Está bien.
—No, no lo está, debí haber previsto que lo que paso, pero
confié en los guardias.


—De acuerdo ya todo paso —le dice ella con una sonrisa—,
pero ¿cómo supiste donde encontrarme?
—Vi a Selim mientras iba en el auto, supe que algo tramaba,
estaba escondido justo en el lugar donde te encontré
Se veía demasiado incómodo con lo sucedido
—Gracias —le dice ella y sonrió— ¿no sé qué hubiera
pasado si no llegabas a tiempo…
—No pienses en eso, acaso no te dije que desde hoy seria tu
ángel guardián —le responde con suavidad.
El corazón le dio un vuelco.
—¿Por dónde debo ir? —preguntó — no me has dicho
exactamente dónde vives? _ le dice él cuando llegan a un
llamativo auto negro brillante, casi tanto como los ojos de
Omer.
—Te doy las indicaciones enseguida —comentó ella—
incapaz de contener el pensamiento que había surgido en
su mente, ¿por qué lo hacía?, ¿porque se comportaba así
con ella?


El auto de Omer era cómodo demasiado cómodo, se
preguntó si lo elegiò por lo parecido a él, a pesar de todo lo
que había sucedido, estar con él era una experiencia que la entusiasmaba, era alguien estimulante con quien estar,
como si con él pudiera ocurrir cualquier cosa.


Sonrió en la oscuridad, era el tipo de hombre con el que
solía soñar… era extraño que Omer se mostrara tan familiar
con ella, miró su perfil atractivo, resultaba poco usual no
desear tenerlo como el alma gemela de las que se lee en los
libros.
—¿Por qué eres tan amable conmigo? —le preguntó de
repente.


Él no supo cómo responderle, respiró hondo.
—Ya te lo dije mi madre me enseñó a cuidar a las mujeres.
Suspiró y esbozó una sonrisa tentativa.
—Intento cumplir las expectativas de ella, Defne.


—Entonces debo suponer que eres así con todas las
mujeres —le dijo, apartando la vista.
—Supongo —calló y cambio el tema—. Vas a tener que
empezar a indicarme hacia dónde ir.


—Oh —sumergida en sus pensamientos, perdió la noción
del tiempo —. Recto por ahí. Toma la tercera salida.


A Defne le dolió lo que le dijo, quería ser especial en la vida
de Omer, por Dios lo conoció recién, ¿qué le pasaba estaba
loca?Y si pudiera ser, si ella se convertía en la única mujer en
recibir sus atenciones, sería un sueño hecho realidad, acaso
su abuela no le enseñò que los sueños están para cumplirse.
—Es el tercer edificio a la derecha.


—¿Éste?
—Sí —confirmó —el edificio con la entrada verde.
Se detuvo delante del lugar que ella le había indicado.
—Gracias por traerme —dijo.
—Ha sido un placer.
De pronto sintió como si volviera a casa después de una
cita. Se inclinó para recoger el bolso, sin estar segura de lo
que hacer a continuación. ¿Debería invitarlo a un café?
¿Qué era lo correcto cuando tu jefe temporal te trae a casa?


Pero se había desviado mucho de su camino para llevarla
hasta ahí… Y siempre podía decirle que no… Seguro que lo
hacía.
«Respira hondo y díselo». No era más que un café. Al final,
se decidió.
—¿Quiere un café?
Con los dientes apretados, esperó su respuesta…
—Sería estupendo, la sorprendió. —

Co… correcto —se dijo que sabía hacer café.

Él le sonrió y ella sintió otra vez mariposas en el estómago. Su sonrisa le hacía olvidar todo.

Omer bajó con rapidez, rodeó el vehículo y le abrió la puerta. El movimiento le brindó una vista fantástica de lo bien que llenaba sus vaqueros, si con traje, intimidaba, con ropa informal, era mucho peor, se podía ver lo musculosos que eran sus muslos y lo compactos que eran sus glúteos, Defne tragó saliva. ¿Qué le estaba pasando? —Gracias —dijo cuando él la cerró.

No recordaba la última vez que un hombre le había abierto la puerta de un auto… Si Omer se fijara en ella… sonrió incluso ante la posibilidad.

Caminaron a la entrada del edificio fueron saludados por el conserje, luego subieron al segundo piso donde estaba el departamento de Nihan. Puso la llave en la puerta y la abrió. _Por favor adelante le dice.


Muchas gracias.

Defne se dirigió a la pequeña cocina, preparò un café para él y un té para ella y regresò a la sala donde estaba él mirando las fotos colgadas en la pared.

_Es la familia de mi amiga Nihan.

¿De tu familia no hay ninguna?
Bueno cuando Selim comenzó a acecharme, deje mi departamento y me vine acá con Nihan, así que no hay nada mío, además yo solo tengo a mi abuela Turkan. ¡¡ Ay por Dios!! verlo caminar era como ver a un felino acechando a su presa en espera de poder lanzarse a su cuello y ¿si ella fuera esa presa? Bebió el té para esconder la cara.

Omer tenía la extraña habilidad de ser capaz de leerle el pensamiento y no quería que se hiciera una idea de adonde iban esos pensamientos en ese momento. Se volvió para mirarla ¿Extrañas a tu abuela?
—Sí —cerró las manos en torno a la taza.


Omer la observó cuando separó los dedos de la taza,
realmente tenía unas manos hermosas. No necesitaban
uñas largas ni laca llamativa, se la veía fresca… y real.
A Defne, simplemente, no le interesaba, sonrió, eso
marcaba la diferencia.
Por lo general, era el centro de atención, sabía que tenía
que hacer lo mínimo para que una mujer aceptara una
invitación para cenar, pero con Defne…

De pronto ella alzó la vista y le sonrió en un gesto súbito y
no premeditado, Omer sintió que se quedaba sin aliento.
—Sentémonos.
—De acuerdo.
Ella lo condujo por el pasillo hasta el salón donde se
acomodaron uno frente al otro.
—Desde cuando tu ex novio te ha estado molestando
—Meses respondió ella y no añadió nada más.

—¿Ha sido difícil? prosiguió él _ pero no quieres hablar de
él
—Sí ha sido muy difícil, pero prefiero no hablar de ello.


Sonrió al recordarla ebria, pero la sonrisa se congelo apenas
llego a la parte del beso, si pudiera la besaría ahora aquí, lo
había deseado desde que la vio esa mañana con su ridículo
traje.
Bebió el café, observándola, tenía una piel increíble, clara,
casi transparente, ella ni se imaginaba lo mucho que
deseaba besarla en ese momento, sonrió, probablemente,
era lo mejor.
Sin importar lo mucho que se sintiera tentado, no iba a
tratar de besar a Defne, por lo menos todavía no.


Hubo un breve silencio, Omer dejó la taza en la mesita de
centro. Defne se acomodó el pelo detrás de la oreja.


Me voy le dice él _ es tarde, me imagino tu amiga llegara
pronto.
Si yo creo, en todo caso no te preocupes Selim no sabe que vivo aca.

Ella lo acompaño hasta la puerta, Omer girò para despedirse, tragó saliva y buscó algo que decir, otra cosa nueva, desde los trece años, jamás había tenido que esforzarse en buscar algo que decirle a alguien del sexo opuesto. No tenía sentido.

Así que simplemente la toco para darle un beso en la mejilla, cuanto sus dedos tocaron la suavidad de su brazo, olvidó ese propósito original, sus dedos estaban vivos ante el hecho de que la tocaban, bajo su mano era suave y cálida.

Estaba tan cerca que podía oler la dulce fragancia del perfume que llevaba, tan ligero que flotó en el perímetro de su conciencia. Y entonces ella alzó la vista… el pálido rostro rodeado de esa nube de bucles rojos, la boca levemente entreabierta y los ojos de un verde brillante… Era natural, inevitable, la iba a besar, lo sabía y el destello en los ojos de ella le confirmó que también lo sabía, se movió despacio y capturó el suave «oh» de ella en la boca.

Extendió las manos sobre el algodón del vestido, sintiendo las curvas que había debajo. Jamás habría podido sospechar lo asombroso que sería. Sus labios eran cálidos y entregados, tal como los recordaba, la acercó mientras profundizaba el beso, tuvo la tentación de deslizar las manos a su trasero. De pegarla de verdad contra él. Era adorable. Realmente adorable. Entonces ella apoyó las manos en su torso, cada fibra de su cuerpo se resistió, pero obedientemente se echó para atrás y la miró a los ojos.

—Omer —musitó con voz ronca, los ojos verdes oscuros.

Tardó unos momentos en recuperarse. Con pesar, se apartó. —Será mejor que me vaya casa le dijo a continuación abrió la puerta y se fue.
Y ahí quedo ella, con el sabor de un beso conocido, pero si
ella no conocía a Omer, como podía recordar el sabor de sus
labios.


Mientras tanto en la casa de los tíos de Omer esperan la
visita de Sinan, cuando los llamò dijo que tenía noticias y
ellos estaban ansiosos por saber a cuáles se refería.


Buenas noches les saluda cuando llega.

_Buenas noches Sinan, sin tanta formalidad, te estamos
esperando ¿tienes noticias de la mujer que busca Omer?
Creo que las noticas que traigo ameritan un café por lo menos.

_Mine grita Neriman _ trae un café por favor
Cuando llego Mine y le entrego el café a Sinan, èste los mira
sonriendo, sabiendo lo ansiosos que están porque él les
cuente lo antes posible todo.
Verán, busqué a la misteriosa mujer y no la pude encontrar hace una pausa y bebe un sorbo de café
Y ¿para eso viniste esta noche con tanta urgencia? le dice
Necmi.


Espere aùn no termino, ya no es necesario seguir buscando, ni tampoco crear al plan para ponerla en el camino de Omer, porque el destino jugo a nuestro favor .

_No entiendo ¿te puedes explicar mejor? _

Defne, así se llama, es la nueva asistente de Omer, llego hoy a la oficina.

¿Estás hablando en serio? Sinan, pero ¿cómo es eso
posible?
Claro que Omer no me ha dicho nada y al parecer ella no lo recuerda._

Esto es increíble, yo debo conocerla, Necmi mañana vamos a la oficina de Omer, tengo mucha curiosidad acerca de esa mujer, quiero saber que tiene de especial que Omer se dio tanto trabajo para encontrarla.

Al día siguiente Defne ya estaba completamente preparada cuando escucho tocar la puerta. _Buenos días _la saluda _Buenos días le respondió ella
_ ¿Usted la señorita Defne?, soy Sukru, el chofer del señor
Omer, él me envió a buscarla.
Muchas gracias… El camino para Defne se le hizo extraño, no era el que ella había recorrido el día anterior para llegar a la empresa.

_El señor Omer me encargo, llevar su auto hasta su casa, si me da las llaves durante la mañana lo trasladare.

_Está bien le dice al momento que busca sus llaves y se las
deja en el auto.
El hermano Sukru, era un hombre muy simpático a ella le
agrado enseguida.
Disculpe, pero no recuerdo haber pasado por aquí ayer camino a la empresa, ¿dónde vamos? _Don Omer me dijo que después de pasarla a buscar, viniera por él a su casa._ Pues a mí no me dijo nada.

¿Hay algún problema? _ le pregunta él un poco incomodo
_No nada, todo bien.


Al llegar a la casa, el chofer abre el portón automático y
Omer los está esperando, se dirige a la puerta del lado de
Defne, la abre le da la mano y la ayuda a bajar.
CONTINUARA

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