RECUERDAME AL DESPERTAR. Capitulo 2

Selim, por favor dice Defne.

_Que, por favor, este es tu nuevo amante _ le grita él
enojado.
Puedes dejar de decir tonterías, ¿te debo recordar que él único que ha sido infiel eres tú?

_Lo sé, pero ya no sé qué más hacer para que me perdones. _

Entiende que este no es el momento ni el lugar, él es mi jefe, le dice ella a Selim.


Señorita Defne, ¿me puede explicar que es este escándalo?

_Lo siento señor… _

Nada de lo siento, esta empresa es seria y no nos gusta que nuestros empleados, hagan este tipo de cosas, por lo tanto, le pido que vaya hasta contabilidad para recibir su carta de despido .

_Pero… solo eso alcanzo a decir porque su jefe o ex jefe ya
no la escuchaba.
Otro más, este era el tercer trabajo que perdía por culpa de
Selim, esto no podía seguir así.
Suficiente Selim, es la última vez toma sus cosas y se va
en taxi, rogando para que él no la siga hasta su
departamento.


Selim no conforme con haberla engañado, ahora se había
transformado en su peor pesadilla, adonde sea que ella iba él la perseguía, semana tras semana hacia lo mismo, la
esperaba afuera de su departamento, la hostigaba.


Como resultado del incidente en el bar Nihan fue
despedida, al parecer quien encontró a Defne desmayada,
era uno de los mejores clientes, por lo tanto, el dueño
decidió simple y sencillamente prescindir de ella y no perder
a quien era su cliente habitual y le daba prestigio a su
elegante y exclusivo local.


Al final Defne, tomo la decisión de arrendar su
departamento y vivir junto con Nihan, así el dinero lo
podían usar para mantenerse mientras su amiga estaba sin
trabajo, no es que a ella le faltara dinero, porque su abuela
mensualmente le daba una buena cantidad.
La abuela Turkan era dueña de una cadena de
supermercados, lo que le permitía llevar una vida más que
holgada, pero Defne quería ser independiente y vivir de su
propio trabajo y no de las ganancias que producía la
empresa de su abuela.


Para evitarse complicaciones, hizo cambios en su vida, hasta
que Selim la dejara en paz opto por buscar trabajos
temporales, nada que fuera a largo plazo, así evitaba que
esté tuviera tiempo para encontrarla, como él tampoco
sabía dónde vivía su amiga era un dolor de cabeza menos.


Omer no lograba sacarse de la cabeza a la desconocida, el
beso que le había dado quedó marcado no solamente en sus labios, sino en su corazón, ni siquiera recordaba bien su
rostro, si recordaba su cabello y la manera maravillosa en la
que ella lo había besado, las sensaciones que lo hizo vivir,
sabían que necesitaba eso en su vida.


La información que tenía para buscarla era solo el número
del privado y el brazalete que ella perdió, esperaba que eso
fuera suficiente para encontrarla y para hacer eso, sólo se le
ocurrió una idea, que para su mente era una completa
locura, pero locura o no tenía que intentarlo.
Mando a hacer carteles que fueron pegados en los lugares
cercanos al bar con una simple frase
“Te busco a ti 13b la que perdiste el brazalete”.


Sinan, observo a su amigo durante días, lo conocía tan bien
que sabía que algo había cambiado en él, pero entendía que
cuando él quisiera le contaría.
Visitó a los tíos de Omer una vez que ya tuvo claro lo que
sucedía, ellos estaban tan preocupados por su sobrino como
lo estaba él.
Si me atrevo a venir es porque creo que lo que está sucediendo es importante… y procedió contarle lo que
había sucedido en el bar, los cambios en el comportamiento
de su amigo y lo que estaba haciendo para encontrar a la
mujer de esa noche.
Sinan, debemos encontrarla.

_A ¿quién a la chica del bar? pregunta Sinan
Si por supuesto si Omer está haciendo todo eso para encontrarla, es porque de verdad le interesa.

_Eso es obvio, pero como lo lograremos, si no sabemos nada de ella _

El bar, debes ir ahí y preguntar por la persona que la ayudò esa noche, ella debe saber algo. _Lo haré, solo espero no estar cometiendo un error, odiaría que Omer pensara que nos estamos entrometiendo en sus asuntos. _

No tiene por qué saberlo, esto quedarà entre nosotros le
dice el tío Necmi.
Y de esa forma quedaron de acuerdo en buscar a la
desconocida necesitaban ponerla al alcance de Omer, pero
sin que esté se diera cuenta de lo que habían hecho.


Cuando Sinan llego al bar, fue recibido por el dueño del
local.
Buenas tardes Señor Sinan le puedo ayudar en algo?

_Si, ¿recuerda la otra noche que estuve aquí con un amigo y él encontró a una mujer desmayada? Si por supuesto que lo recuerdo.
Necesito hablar con la mesera que la ayudo luego que nosotros nos fuimos._

Lo lamento, pero ella ya no trabaja para nosotros, fue despedida esa misma noche.

_Pero, ¿porque la despidió?, espero no haya sido por lo que sucedió, nosotros no pusimos ninguna queja en su contra, por lo menos me podrá dar la dirección o algún número de teléfono donde ubicarla, necesito hablar con ella, es realmente urgente.

_Lo más que podríamos hacer por usted, es darle la dirección que ella dejo en sus documentos. _Eso me basta y quedarè en deuda con usted Sinan llegó la dirección que le habían dado y al tocar la puerta salió atenderlo una mujer. _Buenas tardes, disculpe que la moleste, pero ando en busca de la señorita Nihan, me dieron esta dirección para encontrarla.

_Lo siento está usted equivocado. _

Está segura, esta dirección me la dio el dueño del bar, donde ella trabajaba, necesito hablar con ella es urgente.

_Como le digo, no conozco a esa señorita, hace poco llegue a vivir a esta casa, créame que si pudiera lo ayudaría dice
Nihan encogiéndose de hombros.
Como Sinan no le había prestado atención a la mujer del
bar, no sabía si ella decía o no la verdad, por lo tanto, se fue de esa casa sin tener ninguna pista de dónde encontrar a la
mujer que había cautivado el corazón de Omer.


Una vez que entra a la casa Nihan se dirige a Defne, quien
había estado escondida escuchando la conversación.
Tranquila amiga, aquí no te podrá encontrar Selim, ya despisté al hombre que él mando.

El lunes siguiente Defne debió presentarse para reemplazar por un mes a la secretaria del director de una empresa, cuando llegò al lugar, ella supo en seguida, había cometido un error en la forma en la que fue vestida, en cuanto vio lo que llevaba puesto la recepcionista. El nombre de la empresa podía sonar anticuado y formal, pero la realidad era completamente diferente, y la mujer de la recepción encarnaba eso.

Llevaba una camiseta marrón ceñida a su cuerpo que hacía que ella se sintiera vagamente deprimida, y una bisutería de un intenso color turquesa a juego con la falda vibrante y el tono de los ojos, el aspecto que ofrecía era abrumadoramente joven y a la moda… a un mundo de distancia del traje que ella llevaba, el color berenjena podía hacer juego con su cabello rojo perfectamente alisado, pero era demasiado formal para la agencia. Miró alrededor del amplio espacio y se preguntó qué diablos hacía en un lugar tan moderno, no era en absoluto lo que había querido.

Se obligó a mantenerse firme, no se trataba únicamente de un trabajo temporal, si no de establecer un nuevo comienzo, respiró hondo y aguardó a que la recepcionista concluyera la llamada de teléfono. «Puedo hacerlo. Puedo». Se obligó a erguirse más y se concentró en irradiar confianza.

—Lamento mucho haberla hecho esperar. ¿En qué puedo ayudarla?

Se concentró en lo que había ido a hacer allí. —Soy Defne Topal. He venido a desempeñar el puesto temporal como secretaria de Omer IPlikci y debo preguntar por… —bajó el bolso del hombro y comenzó a hurgar entre los diversos trozos de papel arrugados, en alguna parte estaba el pequeño block de notas en el que había apuntado todos los detalles que le habían dado el viernes por la tarde. En alguna parte… —Yasemin Kayara —afirmó la recepcionista con autoridad— . Ella es quien se ocupa del personal temporal. Le comunicaré que está aquí.

Demasiado tarde Defne sacó la hoja del bolso y miró las palabras que había garabateado.

—No tardará, si quiere sentarse…

Estrujó el papel. —Gracias. Se volvió y fue a ocupar uno de los sillones. Aun cuando Nihan le había recomendado buscar un trabajo permanente ella se había mostrado obstinada en que debía hacerlo en varios puestos temporales antes de buscar algo permanente, así Selim se cansaría de buscarla, al menos eso era en la teoría.

A medida que pasaban los minutos, se hundió en el sillón y dejó de sobresaltarse con cada pisada que oía.

Omer iba camino a la oficina de Sinan cuando la vio, si algo recordaba muy bien era ese pelo rojo, no porque lo llevara lizo no la reconociera, llamo enseguida al guardia. _Sabes ¿quién es ella? y a ¿qué viene a la empresa?

_No lo sé señor, pero le averiguo enseguida ¿si usted quiere? _

Por favor hazlo mientras él no le quitaba los ojos de
encima a la mujer que había estado buscando por semanas,
tal vez leyó alguno de los carteles y vino a buscarlo.


Señor Omer, ella es la reemplazante de su secretaria, su nombre es Defne Topal.

_Muchas gracias le responde Omer repitiendo en su
mente el nombre, las coincidencias de la vida lo hicieron
encontrarla no solo una si no dos veces.
—¿Defne Topal? ¿Señora Topal?


Alzó la vista ante el sonido de una voz masculina.—

Sí. Soy yo… —luchó por levantarse del sillón mientras aún
aferraba el bolso—. Lo siento… me dijeron que esperara
aquí a Yasemin Karakaya
—explicó al tiempo que miraba unos ojos de un negro
intenso.


—Parece que Yasemin está ocupada— extendió la mano—.
Gracias por venir, se lo agradezco mucho.


Defne trasladó el bolso al otro hombro y alargó la mano.
—De… de nada.
Alto, moreno, atractivo… muy atractivo.
Todo en él era cuidado y caro. Su traje era de un gris
marengo con finas rayas azules y encajaba en su cuerpo
musculoso como si se lo hubieran hecho específicamente a
él.


—Soy Omer Iplikci. Trabajará conmigo.


Ella sintió que el estómago descendía en caída libre. No era
lo que había querido. Él no era lo que había imaginado, en
su mente lo había imaginado como un hombre mayor.


—La llevaré hasta donde va a trabajar.


—Gracias.

Y entonces sonrió, un equilibrio perfecto entre la calidez y el
centelleante atractivo sexual, ella tomo con fuerza el bolso.


Omer se volvió y fue a la recepción.—Daria, retenga mis llamadas durante la próxima hora y
lleve un café y se volvió a Defne usted toma café o té.
—¿Yo?, té tomo te.
Defne vio cómo la recepcionista se convertía en un amasijo
de hormonas. Aunque Omer Iplikci no dio la impresión de
notarlo. Quizá porque al noventa y nueve por ciento de las
mujeres que conocía le ocurría lo mismo.


—Por aquí —señaló hacia una amplia puerta de cristal y una
escalera de acero.
Ella le dedicó una sonrisa tentativa a la recepcionista y se
volvió para seguirlo.


—¿Lleva mucho tiempo trabajando en puestos temporales?


—En realidad, no —le dijo tragó saliva con gesto nervioso.


—Por aquí a la izquierda —comentó, indicando un pasillo
Por aquí —dio un paso atrás y le sostuvo la puerta abierta ¿Sabe mucho sobre lo que hacemos en Passionis?


—No mucho —repuso con rigidez
—Pero ¿ha trabajado antes como asistente personal?
Defne movió la cabeza, señalando que no
—La confidencialidad es una condición absoluta —continuó
Omer—, como estoy seguro de que comprenderá.


—Ni se me pasaría por la cabeza repetir algo de lo que lea o
escuche aquí. No sería nada profesional.

—Excelente —le sostuvo la puerta para que pasara—Ésta es
su oficina.
Defne entró en un cuarto pequeño bien iluminado, con una
gran ventana que daba una vista directa a la que supuso era
la oficina de quien sería su jefe por un mes.
CONTINUARA

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