SABOR A AMOR. Capitulo 7

¿Adónde crees que vas? -pregunta la abuela.


-Pues a trabajar, ¿adónde más?


-No te hagas la graciosa conmigo, ¿dónde se ha visto que la novia trabaje el
día de su matrimonio?


-Pero abuela
.


-Además – le dice la abuela levantando la mano para hacerla callar – debes
preparar tu maleta, recuerda que hoy nos trasladamos a la casa de Omer.


-Sí lo recuerdo, es imposible olvidarlo si me lo dices a cada momento.


-Defne Topal, se te olvida que te conozco, te críe y se cada una de tus mañas,
lo más seguro es que algo extraño suceda y no llegues a tiempo para la boda.


-Abuela, ¿cómo puedes pensar eso de mí?


-Ve y arregla tu maleta, lleva solo lo necesario, lo demás lo puedes venir a
buscar después, según me contó Omer la casa ya esta amoblada y él
amablemente compró todo lo que pudiéramos necesitar
.


-Abuela, ¿te das cuenta lo que estas haciendo con tu nieta?


-Sí, lo sé, créeme lo sé perfectamente. Defne no tenía manera de escapar de ese matrimonio, hizo su maleta, puso
en ella solo lo necesario, tal como le había dicho la abuela. En la tarde llegó
un camión con trabajadores, quienes trasladaron sus pertenencias, entre
ellas, su maleta.
Como la boda era las seis de la tarde, a las cinco ella buscó un vestido
apropiado para la ocasión, eligió uno de color azul y unos zapatos de tacón,
no quería tener que erguirse para besar a Omer, por Dios en que estaba
pensando, obvio en el beso del día anterior.

Se metió a duchar y se puso el vestido, cuando ya se vio en el espejo, le gustó
su imagen, bajó a la sala para ver si la abuela necesitaba ayuda y ahí la
encontró, pero no estaba sola.
-Ven hija, te estábamos esperando
.

  • ¿Para qué? – preguntó tratando de entender que hacían esas personas ahí
    con la abuela.
    -Omer envió a estas personas para que nos ayudaran a arreglarnos para la
    boda
    -Pero yo… ya estoy preparada, no necesito ayuda
    .
  • ¿En serio?, después de ver lo que hay en esa caja no pensarás lo mismo
    Ella fue hasta donde estaba la caja y la abrió, se encontró con una falda y un
    top de satén color blanco, estaban adornados con pequeñas flores del mismo
    color, pero bordadas, los observò o mejor dicho los admiró, el toque final lo
    daba la chaqueta también confeccionada con satén y seda en color blanco, lo
    primero que se le vino a la cabeza fue, es lo mas hermoso que he visto en mi
    vida.
    No lo podía creer, era hermoso y él que ella, sin duda hubiera elegido el día
    de su boda.

  • -Hermoso, ¿verdad? – le dijo la abuela

  • -Es maravilloso-Perfecto, entonces señoritas mi nieta es toda suya
    La sentaron en el centro de la habitación y cada uno ellos trabajaban en lo
    que sabían hacer, ella solo se dejó querer, se sentía como una princesa de
    cuentos de hadas, por fin terminó su transformación.

  • Cuando la dejaron mirarse al espejo, se dio cuenta que, no existía punto de
    comparación entre lo que ella pensaba era estar preparada para una boda y
    lo que era estarlo de verdad.
    Recogieron su cabello adornándolo con flores creando con ellas una
    pequeña tiara, eso sí dejaron unos rizos sueltos los que caían sobre su rostro
    y hombros, añadieron unos pendientes largos, que se movían junto con ella,
    rosando su hombro y finalmente le mostraron los zapatos, al igual que el
    vestido, eran de color blanco, de diseñador, con incrustaciones también de
    satén, todo el conjunto era maravilloso y ella se sentía realmente hermosa
    con él.

  • Mientras ella sufría la transformación, la abuela estaba en lo mismo, Omer
    pensó hasta en el último detalle.

  • Por fin se trasladaron a la casa donde se celebraría la boda, él envió un auto
    con chofer a buscarlas, la abuela no podía estar más feliz, cuando vio a sus
    vecinos que la observaban a ella y a su nieta, no solo salir de su casa tan
    elegantes, sino subirse a semejante auto.

  • Media hora después, Defne, recorría un pasillo mientras le lanzaban pétalos
    de rosas blancas, ¿que era todo eso?, el matrimonio que ella frustró no había
    tenido tantos detalles.

  • Cuando comenzó a sonar la marcha nupcial, a Omer se le detuvo el corazón,
    cuando la novia apareció con un precioso vestido blanco, que él mismo
    eligió, sus ojos se clavaron en ella, enamorarse de Defne había sido tan fácil…
    Y ahora estaba allí, y él lucharía para que fuera suya para siempre.
    Su corazón se hinchó de alegría al pensar en eso. Intentaba disimular la sonrisa que no dejaba de asomar a sus labios,
    mientras la miraba avanzar hacia donde él la esperaba.

  • Por fin, llegó a su lado y, después de mirarse a los ojos, los dos se volvieron
    hacia el altar para hacer sus promesas.
    Amarnos y respetarnos hasta que la muerte nos separe.
    Ella sonrió, poniéndose de puntillas para besarlo
    Después de la ceremonia hubo fotografías, abrazos,
    parabienes…

  • El fotógrafo señaló una parte del jardín cubierto de flores y empezó a hacer
    indicaciones sobre el orden de las fotografías.
    Defne y Omer serían los primeros, luego vendría una fotografía con los
    amigos, y finalmente con la familia.

  • Mientras retocaban a la novia, ahora su esposa, Omer, se apoyó en un árbol,
    escuchando el canto de los pájaros y mirándola.
    De repente, sintió algo en el aire, era casi como si alguien estuviese
    hablándole al oído…
    Miró alrededor, pero en aquella zona del jardín no había nadie, intentó
    relajarse, pero la sensación se repitió, más fuerte aún.
    Y, de inmediato, supo qué era.
    Él levantó el rostro para mirar el cielo.
    –Tengo la sensación de que están aquí, a nuestro lado.
    La inesperada sensación se intensificó y Omer se dio la vuelta para mirar a
    Defne, mientras la maquillaban.
    Luego miró el cielo de nuevo.

    –La amo y voy a formar una familia con ella, cuidaremos de tus hijos y nietos
    para siempre, los querré mientras viva, tienen mi palabra.
  • Un golpe de viento movió su pelo y, de repente, cesó como por arte de magia.
    Alguien le dio un golpecito en el hombro y cuando se volvió, vio a su esposa
    frente a él.

  • –Estoy lista – le dijo.
    Incapaz de controlarse, él la abrazó y la besó.
    –¿Y eso? –preguntó ella después.
    –Es mi forma de darte las gracias y al mismo tiempo es una promesa.
    –¿Otra? ¿No nos hemos hecho suficientes promesas ante el altar?
    –Sí, pero esta es especial – apartó un rizo de su frente – siempre voy a estar
    agradecido por lo que has hecho Defne, siempre.
    Ella sonrió.
    –Lo sé – le dice – pero me arruinaste el maquillaje.
    -Pues yo te miro y veo a la mujer más hermosa de este lugar.

  • Omer le ofreció su mano, ella la aceptó y de esa forma se tomaron todas y
    cada una de las fotos.

  • Por fin terminó la celebración, haberlo hecho en la casa fue lo mejor, porque
    al finalizar de despedir a los invitados no debieron viajar a otro lugar.

  • Mientras Omer mostraba la casa de invitados a la abuela y la dejaba
    instalada, Defne se fue al baño a prepararse para dormir y luego se fue a su
    habitación. Estar a solas en la misma casa con Omer la ponía tensa, aún más
    porque no podía dejar de pensar en sus besos.

  • Cuando Omer volvió a la casa, el hombre azul lo miraba de reojo, como si lo
    entendiera, como si le dijera, la mujer más maravillosa que has conocido
    está arriba, ¿no vas a hacer algo para llevarla hasta tu cama?

  • Tal vez estuviera loco, tal vez lo estuvieran los dos, pero no la iba a
    presionar, por lo menos no esta noche, muy pronto Defne estaría entre sus brazos, apretada contra su cuerpo, con su aliento en sus labios, con sus
    manos…
    –Tengo que darme una ducha fría – le dijo y el hombre azul volvió a mirarlo
    como si se hubiera vuelto loco.

  • Omer se dirigió al baño, creyendo que lo mejor era no mirar hacia donde
    estaba ella o de lo contrario tiraría la puerta de la habitación y le haría el
    amor, hasta que ya no le dieran las fuerzas.
    –Tiene que prevalecer la sensatez –masculló con furia – Será mejor que me
    dé esa ducha.

  • Defne había oído que Omer subía las escaleras y había contenido la
    respiración, después lo oyó cuando este entró al baño.
    Se quedó en silencio y escuchó el sonido del agua y trató con todas sus
    fuerzas de no imaginárselo como estaba en ese momento, desnudo bajo el
    agua, con el cabello chorreando, el agua corriéndole por la cara, los hombros,
    el pecho…

  • Eres un caso, se dijo al tiempo que se tapaba la cabeza para oír lo menos
    posible y trataba de expulsar las imágenes de su mente sin conseguirlo.
    ¿Por qué se estaba duchando en aquel momento?
    ¿Sería una ducha fría?
    Ese pensamiento le produjo nuevas imágenes que estuvieron a punto de
    hacerla gemir.
    A ella también le gustaría darse una ducha.
    El anillo que llevaba en el dedo le gritaba, es tu marido, ve y te duchas con él
    y después…

  • Si Omer hubiera querido hacer el amor esa noche, ella….
    No vayas por ahí, se dijo debía prevalecer el sentido común y no complicar
    más las cosas, y seguiría prevaleciendo, durante unos meses, sería la falsa esposa de Omer,
    y eso era todo.
  • Después saldría de su vida lo más rápido posible, antes de que fuera
    demasiado tarde, aunque tal vez ya lo era.

  • A la mañana siguiente Omer viajó temprano a buscar a sus sobrinos, ella
    pasó el día arreglando su habitación y acomodando sus pertenencias,
    recorrió la casa, los niños tenían su habitación preparada, por
    recomendación de la psicóloga dormirían juntos.

  • La abuela no dio señales de vida en toda la mañana, por lo que ella caminó
    hasta la pequeña casa que Omer había preparado, cuando llegó ahí entendió
    la razón de su ausencia, Omer había dispuesto a una señora que la
    acompañara y le hiciera los quehaceres de la casa, ella estaba sentada viendo
    su telenovela, cuando Defne entro a la casa, como no se dio cuenta de su
    presencia, ella solo volvió a su casa.

  • Omer la llamó en la noche, para contarle que llegarían al día siguiente, el
    doctor les había dado el alta a los pequeños y él contrató un avión privado
    que los llevaría hasta Estambul, estarían en el aeropuerto a las 5 de la tarde
    del día siguiente.
    Ella se ofreció para ir a buscarlos, lo que él le agradeció, la conversación se
    dio por terminada y ambos colgaron el teléfono.

  • Los pequeños se notaban nerviosos y tristes, Defne y su abuela los
    esperaban cuando bajaron del avión.
    Ella los observó mientras cargaban el equipaje en el coche e intentaba
    pensar en la manera en la que podría ayudarlos y quitarles esa tristeza que
    llenaba sus hermosos ojos.

  • –¿Qué harás para no enamorarte? – le preguntó de repente la abuela
    Defne titubeó.
  • No te entiendo abuela.
    -Los pequeños, ¿Qué harás cuando ellos te amen y tú los ames?–No lo sé, no lo había pensado.

    –Si no estás segura, mejor mantente alejada de ellos –dijo la abuela– ellos ya
    han sufrido suficientes pérdidas en sus vidas Defne, piensa bien lo que harás,
    si los quieres ayudar debes pensar en quedarte con ellos para siempre.

  • Ella no pudo responder a lo que la abuela le decía, no solo porque estuvieran
    listos para irse a la casa, sino porque no sabía que decir.

  • Los chicos estaban muy callados en el asiento trasero, junto a la abuela,
    quien los observaba de reojo, como si tuviera miedo de lastimarlos si les
    decía algo.
    Defne miró a Omer, él le devolvió la mirada y le sonrió, ella se derritió por
    dentro, como le sucedía siempre.
    Se miró el anillo y pensó, ¿adónde la conduciría todo esto?, esos niños la
    necesitaban y no solo para que su tío los adoptara, sino para hacerlos parte
    de una familia, con ella como madre y Omer como padre, por lo tanto, debía
    lograr que su matrimonio de mentira se convirtiera en uno de verdad.
    CONTINUARA

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