Si a su nieta le incomoda estar a solas conmigo, -dice Omer a la abuela –
señora Turkan, yo encantado que se vaya a vivir con nosotros, la casa que
he comprado tiene un pequeño chalet con todas las comodidades, usted
podría vivir ahí, sería como unas vacaciones, además los niños tendrán
una abuela, eso les ayudaría en su recuperación.
–No quiero casarme con nadie –le reclamó Defne.
Entre Omer y su abuela
estaban planificando su vida, sin consultarle si ella quería o no hacerlo.
–Solo será durante uno o dos meses – le dice Omer.
–¡No!
–Defne, deja de comportarte como una niña malcriada, ya me has hecho
pasar suficiente vergüenza por este día
– Su abuela se dirigió a Omer
como si ella no existiera – Omer, acepto su propuesta, me iré a vivir con
ustedes, ya quiero conocer a esos pequeños y darles todo el amor para que
puedan sanar su corazón.
–Muy bien –dijo él, mientras se metía la mano en el bolsillo, sacó una
cajita de terciopelo y se la entregó–. Necesitarás esto, es el anillo que mi
padre le dio a mi madre, este anillo lo han usado todas las mujeres de mi
familia.
–¿Le está pidiendo a Defne que lleve el anillo de su madre? –preguntó la
señora Turkan, mientras su nieta miraba el anillo.
-Sí, eso hará mas creíble nuestro compromiso y matrimonio.
–¿Debo usarlo, siempre? – pregunto Defne.
–Solo mientras estemos comprometidos y casados.
–¿Después te lo tendré que devolver?
–Exactamente.
-Muy bien, si ya ustedes arreglaron mi vida para los siguientes meses, por
lo menos me podrán contar que tengo que hacer.
-Harè todos los arreglos, solamente debes llegar el día de la ceremonia y
aceptar ser mi esposa.
-No se preocupe Omer, yo me hago responsable de que ella no falte ese
día.
En ese momento Defne se dio cuenta que no era su imaginación, los ojos
de Omer brillaban de lo divertido que le estaba pareciendo la situación,
había encontrado un buen aliado, su abuela y seguramente esa era la
razón por la que se la llevaba a vivir con ellos, así la obligaría a hacer todo
lo que él le pidiera, ¿todo?.
-Ahora me voy a retirar – les dice ,– Defne me vas a dejar a la puerta por
favor.?
Igual que como todo lo que sucedió esa noche, a ella no le quedo de otra
que hacer lo que él le pedía, cuando llegaron a la puerta, él se gira para
mirarla y asegurándose que su abuela no los escuchara le dice:
—No pienses en trabajar en otra parte que no sea el restaurant — le dijo—.
Llevarás puesto el anillo siempre y sobre todo te comportarás frente a
todos como si de verdad me amaras.
—Y ¿qué pretendes hacer para que haga todo lo que me estás ordenando?,
tú no puedes decidir las cosas y decir que tengo que hacer y de todas
maneras, ¿por qué querría comportarme como si estuviera enamorada de
ti?
—Puedo decidir lo que debes hacer, recuerda que aún tengo un as bajo la
manga, —dijo él, rozándole el brazo.
- aun no le cuento a tu abuela, la excusa que diste para detener el
matrimonio.
— ¿De verdad se lo contarías?
— Solo quiero asegurarme que hagas todo lo necesario para que esto
funcione, y quiero que lo hagas de una manera creíble para el resto.
—No se lo dirás a mi abuela —dijo ella, — quiero que me lo prometas
Él la miró a los ojos.
—Si no cumples con alguno de mis requisitos, te prometo que se lo
contaré todo y veremos que hace ella.
—¿Harías eso? —preguntó ella.
—No lo dudes —dijo él, saliendo de la casa.- ¿Qué se cree Omer Iplikci?, se dijo ella, pensará que soy una paloma a la
que se puede amaestrar, ya vera que de paloma no tengo nada.
Cuando entró a la casa la abuela la estaba esperando con el ceño fruncido,
pero ella ya había tenido suficiente por un día.
-Lo siento abuela, cualquier cosa que me quieras decir, será mañana,
estoy muy cansada, buenas noches.
Al día siguiente Defne, debió jugar a las escondidas con la abuela, la
conocía y sabía que aún le debía una conversación, en la que ella seria
sentada en el lugar de la acusada y su abuela sería el fiscal.
Omer llamó a la noche, solo habló con la señora Turkan, al parecer ya
estaba todo preparado, según le contó su abuela, la boda se haría el
martes a las 6 de la tarde, en la casa de Omer, por esa razón, ese mismo
día él se encargaría del traslado de su abuela y de ella a su nuevo hogar.
El lunes se levantó muy temprano y se fue al restaurant, prefería trabajar
hasta quedar agotada, que estar encerrada con la abuela y su cara de
inquisidor.
Luego de pasar a tomar un café, para hacer hora y no llegar tan temprano
al restaurant, se encaminó al lugar, necesitaba reunir valor para
enfrentarse a todos los que trabajaban en el lugar, quienes habían sido
testigo de su arrebato el día de la boda de Omer con Iz.
Contrario a lo que creyó, los trabajadores la recibieron con una sonrisa,
algunos hasta le agradecieron lo que hizo.
-Tal vez ahora el señor Omer no agradezca lo que hiciste por él, pero el
tiempo te dará la razón – le dijo su ayudante.
-Muchas gracias – le dice el segundo chef – ya me imaginaba como sería
este lugar con esa mujer creyéndose la dueña, estaba seguro de que más
tarde o más temprano presentaría mi renuncia.
Omer apareció en la cocina media mañana, llevaba una polera negra y
jeans.
Su aspecto era el mismo que aquel día en su departamento, Defne tuvo
que contenerse para no salir corriendo y alejarse lo más que pudiera de él.
¿Iba a fingir que era la prometida de ese hombre? Debía hacerlo, sin que
él se enterara de sus verdaderos sentimientos.
–Buenos días – saluda
-Defne ?…
–Hola, cariño –respondió ella abrazándolo y besándolo
Lo había planeado la noche anterior y le había parecido una buena idea,
quería avergonzarlo frente a sus trabajadores.- Esa mañana, mientras lo besaba y él se quedaba inmóvil de la sorpresa,
no le dio la misma sensación, no había sido una buena idea, sobre todo
cuando él le devolvió el beso.
La boca de Omer era fuerte y cálida, buscando sus labios con dulzura y
jugando con ellos, sabía muy bien lo que debía hacer para que ese beso la
llenara de placer, y durante unos segundos se permitió pensar que todo era verdad, hasta
que de sus labios se escapó un suspiro.
Él la soltó.
–Hola…, cielo –le dijo él acariciando su mejilla.
Ella solo atinó a sonreírle.
–Muy bien – le dice – me encanta que te hayas tomado tu rol en serio y …
me gustan mucho más tus besos – termina de decir en un susurro muy
cerca de su oído.
–Un momento –dijo el maestro de la cocina.
Ellos lo miraron.
-Me van a decir que ustedes…
–Si, – le dice Omer – Defne y yo nos vamos a casar
Eso fue todo, la cocina estalló en felicitaciones, para la pareja, Defne
sonreía a los hombres mientras estos la abrazaban, para desearle felicidad
en su nueva vida.
Cuando todo se hubo calmado, Omer se acercó a ella y muy bajo le dice:
–No te entusiasmes cielo, solo será por un tiempo.
–Da gracias de no estar encadenado a mí de por vida– él le sonrió y volvió
a acariciarle el rostro.- ¿No tienes nada que hacer? –le preguntó Defne con dulzura.
–¿Cómo?
–Es que me pone nerviosa verte rondando por aquí.
–¿Creí que te gustaría pasar el día con tu prometido? –gruñó él.
–Quisiera, pero no tengo, lo nuestro es de mentira, así que voy a pasar el
día trabajando en este restaurar, porque su dueño me amenazó que, si no
lo hacía, me acusaría con mi abuela.
–¿Quién será ese hombre malvado?
–Omer Iplikci, vete de la cocina – le dice ella para dar por finalizada la
conversación. - Ante el asombro de Omer y los demás trabajadores, lo tomó por los
hombros y lo condujo a la puerta, pero antes de poder volver a la cocina él
la tiró y la llevò hasta un rincón y allí, tomó su rostro entre las manos y la
miró, quería volver a besarla, y lo único que ella tenía que hacer era dejar
que aquellas maravillosas manos le elevaran la barbilla y…
Y desde luego que dejó que lo hiciera. ¿Cómo iba a negarse?
Sí al mirarlo a los ojos todo lo demás dejaba de existir, eran solo ellos,
solo existía ellos.
Ella le acarició la cara, como si quisiera conocerlo, sentir cada centímetro
de su piel.
Él la miraba, esperando y ella supo que no habría ninguna obligación, que
no significaría no.
Pero se puso de puntillas para que él la abrazara mejor y para que, sus
bocas se unieran de nuevo.
Para que él la besara como ella anhelaba que lo hiciera.
Para que ella, por fin, estuviera donde deseaba estar.
Oh, un beso…
Ella sabía lo que era ser besada por Omer, por supuesto, pero esta vez fue
como si se fusionaran dos cargas opuestas.- Fue algo que la conmocionó y
la hizo elevarse aún más sobre la punta de los pies, que la hizo derretirse y
dar al mismo tiempo que recibía.
Que la hizo desear…
Deseaba a Omer como no había deseado nada en la vida, pero quizás
desear no fuera la palabra adecuada.
Era como si su boca hubiera encontrado el norte y se aferrara a él.
Aquel era su verdadero camino.
Aquel era su hombre.
Se apretó contra él, los senos se le aplastaron contra su pecho y sintió el
latido apresurado del corazón masculino, que se hacía eco de la
aceleración del suyo.
Volvió a ver luces y colores, mientras la invadían oleadas de sensaciones
que ya había experimentado una vez.
Abrió la boca para que él hiciera el beso más profundo al tiempo que le
exigía a ella que le respondiera.
-Ay Dios – exclamó él una vez que el beso bajó de intensidad.
Ella logró recuperarse antes que Omer, lo empujó y solo le dijo–Adiós, cariño. – y lo dejó ahí mientras ella corría a esconderse a la
cocina.
Omer llegó a su oficina sonriendo
-Vaya, vaya señor Iplikci, como nos ha cambiado la vida, ahora ya no te
puedes quitar esa sonrisa de los labios.
-Es solo que Defne…
–Lo sé amigo, estas enamorado de ella.- ¿Cómo?, yo no he dicho nada de eso.
-No tienes que decirlo, te conozco y nunca te había visto actuar así con
otra mujer. - ¿No sé qué me pasa con ella?, pero me gusta tenerla cerca y pensar, que
vamos a vivir bajo el mismo techo… me hace muy feliz, tú sabes que para
mí la soledad es algo que valoro mucho, pero esta vez solo deseo que
pasen los días y vivir con ella y los niños en la misma casa.
-Y ¿Cuándo le dirás que la amas?
-Primero debo hacer que se enamore de mí, para eso tengo todo el tiempo
que estemos juntos.
-Ay amigo, por lo que vi el otro día, yo diría que ella también siente algo
por ti.
-Espero que estés en lo cierto, lo que si es cierto que una vez que Defne,
llegue a mi casa no la dejaré ir tan fácilmente.
CONTINUAR

