SABOR A AMOR. Capitulo 4

Se enamoró del lugar, desde el primer momento en que Omer se lo
mostró, la cocina era maravillosa, contaba con todo lo necesario para que
un chef trabaje tranquilamente, los ayudantes era 6 en total.

Omer era
quien elaboraba los menús diarios, pero desde ese día ella también
tendría que hacerlo, al igual que comenzaría a hacerse cargo de la cocina,
en pocas palabras todo sería compartido mitad y mitad.
De vuelta en su oficina, Omer le extendió un cheque con una suma
enorme, ella quedo absolutamente sorprendida.

  • ¿Por qué me miras así?, te lo dije, te busqué durante mucho tiempo
    Ella solo pensó que al decir esas palabras parecía completamente sincero,
    pero no le podía creer, ya lo había hecho una vez y le había mentido.
  • ¿Parece que no me crees?
    -Solo sé, que cuando una persona me miente una vez, después me cuesta
    mucho volver a confiar en ella.
  • ¿A qué te refieres?
  • ¿Cómo que a que te refieres… – estaba a punto de reclamarle el haberle
    mentido, pero fue interrumpida por el abrupto ingreso de… la mujer que
    le abrió la puerta de su departamento hace un año atrás
    -Omer, necesito hablar contigo es urgente
  • ¿Qué sucede?
    -Disculpen – dice Defne – me voy a retirar
    -No, pero…
    -Deja que se vaya – le dice la mujer – esto es un tema muy delicado para
    que lo conversemos frente a una extraña.
  • Extraña tu abuela, pensó Defne, por como la miró, sabia perfectamente
    que la recordó apenas la vio sentada junto a Omer.
    Al cabo de media hora, salieron de la oficina
    -Defne – le dice él al momento de ingresar a la cocina donde estaba ella
    revisando todo – lo lamento tendrás que hacerte cargo del restaurant, me
    surgió una emergencia y debo salir del país, ¿crees que puedas hacerlo?
  • ¿Paso algo malo? – la pregunta salió antes que pudiera pensar.

  • -Yo… cuando vuelva te lo cuento, te llamare todos los días para saber
    como esta todo, ¿espero no te moleste?

  • -No, por supuesto, que no me molestará, espero salga todo bien.

  • -Yo también lo espero – le dice y da un paso hacia ella, pero se detiene, –
    nuestra conversación aún no ha terminado -se da la media vuelta y se va.

  • Una vez estando sola, Defne debió recurrir a todos sus conocimientos
    para tener listo el menú y poner a cada ayudante a realizar una tarea
    diferente, el resto del día y gran parte de la noche pasó de manera
    impresionantemente rápida, para cuando se fue el último cliente y
    cerraron el local, ella estaba no cansada, estaba exhausta, solo quería
    llegar a la casa y acostarse.
    A la una de la madrugada por fin estuvo en su casa, la abuela estaba
    esperándola despierta, solo para que le contara como había sido su primer
    día.
    -Abuela, estoy muy cansada, podemos conversar mañana por favor – le
    dice y casi a gatas sube la escalera.

  • -Claro y aquí quedo yo, con las ganas que tenía de que me contaras hasta
    el último detalle – le grita su abuela por las escaleras.
    Ella llegó hasta su habitación, se saco los zapatos, se cepilló los dientes, se
    puso el pijama y se tiró a la cama, ahí perdió el conocimiento.

  • Despertó cuando su abuela, la llamaba para que bajara a desayunar, se
    levantó de un salto, se duchó, se vistió y bajó a desayunar.
    -Ya, ahora si me podrás contar.

  • -Si abuela, ahora puedes preguntar y responderé.

  • -Primero, ese hombre, se acordó de la promesa.
    -Si abuela lo hizo, no solo eso, dice que me buscó durante un año y
    además me dio un cheque equivalente al 50% de las ganancias del
    restaurant desde que abrió las puertas.

  • -No, eso es increíble, ya quiero conocer a ese caballero, porque él si es un
    caballero, mantener su palabra hasta ese grado, es increíble.-
  • Si abuela, si tú lo dices.

  • -Y ¿qué más pasó?

  • -Bueno no mucho, conocí el lugar, me presentó a los trabajadores como su
    socia y después me dejo sola, debía salir del país de forma urgente.

  • -Y cuando regresa ¿te lo dijo?

  • -No, no me dijo y no veo porque me lo tendría que decir, él tiene novia o
    esposa no lo tengo muy claro, con ella se fue de viaje.

  • -Que lástima.

  • -Abuela, como que, qué lástima, ¿qué te ocurre?

  • -Nada, solo se me había pasado por la mente, pero como dices que está
    casado, no diré ninguna palabra.

  • -Mejor – dice Defne – debo irme, estoy a cargo del restaurant mientras
    Omer este afuera, así que hoy también llegaré tarde, abuela no me esperes
    despierta, por favor.

  • -Esta bien, no lo hare.

  • -Abuela !!!
    -Lo prometo – le termina de decir la mujer.

  • Defne descubrió que le gustaba mucho esa manera de trabajar, siempre
    siendo exigida, le gustaba trabajar bajo presión, la adrenalina la llevaba a
    sacar lo mejor de ella.
    Ese día les estuvo enseñando a los ayudantes de chef, la mejor forma de
    presentar un plato, era algo que ella se tomaba muy en serio, la comida no
    solo debía tener un buen aroma y un rico sabor, también una buena
    presentación.
    En eso estaba cuando uno de los guardias la llamó, para decirle que
    alguien la necesitaba por el teléfono, ella dejó lo que estaba haciendo y se
    fue a la oficina, pensando que era su abuela, no le extrañaría nada que
    quisiera avisarle que venía de camino, para conocer el lugar, del cual su
    nieta era socia.
    Por eso cuando tomó el auricular, riendo dice:
    -Si me llamas para decir que vienes de camino, ya me lo imaginaba…-

  • alcanzó a decir ella, cuando fue interrumpida por la voz de un hombre
    -Defne
  • ¿Omer?, perdón pensé que era otra persona.

  • -Si, me di cuenta – le dice él, por el timbre de la voz parecía enojado.

  • -Me dijo el guardia que necesitabas hablar conmigo.-
  • Si, quería saber si todo estaba bien
    -Todo marcha, bien hasta ahora – le responde ella, sin entender por qué
    él parecía enojado.
    -Me imagino que sabes que no es correcto llevar extraños al lugar de
    trabajo.
    -Si lo sé, por esa razón le estaba diciendo a mi…
    -Esta bien, no es de mi incumbencia, quién sea.

  • -Disculpa, ¿pasó algo?
  • ¿Por qué lo dices?
    -Te noto molesto, por eso te lo pregunto.

  • -No pasa nada, ¿Por qué no me contestaste el teléfono?, te llamé anoche.
  • ¿Anoche?, lo siento no lo escuché, – que le iba a decir que estaba tan
    cansada que no pudo contestar – ¿querías decirme algo en especial?

  • -Si, quería preguntarte… ¿Defne?… ¿tú estás… digo, tú podrías? …- y se
    queda en silencio
    .
  • ¿No te entiendo, ¡Qué estoy qué !

  • -No, no importa, – dice por fin – llegaré en dos días, ¿podrás estar esos
    días solas?

  • -Sí, no te preocupes, nos vemos acá entonces.

  • -Nos vemos – le dice él y corta la comunicación.

  • Quedó muy intrigada por lo que Omer quiso preguntarle y no se atrevió,
    al final del día estaba tan cansada, que el tema se quedó en el olvido.
    Al llegar a su casa, esta vez su abuela no la estaba esperando, ella se fue
    directo a su habitación y nuevamente al revisar su teléfono tenía, no una
    sino tres llamadas perdidas de Omer.
    ¿Qué pasaría para que la llamara tan tarde?, bueno cuando estuviera de
    vuelta, le contaría o bien ella le preguntaría.

  • Defne sentía que se estaba ganando a pulso el dinero que le había dado
    Omer, estaba muy cansada, llevar el restaurant ella sola, le estaba
    resultando agotador, pero ya mañana llegaría èl, ahí podría dormir un
    par de horas más.

  • Esa noche el lugar estaba lleno, más de lo acostumbrado, los ayudantes de
    chef corrían de un lado a otro para preparar las cenas, ella estaba en todas
    partes, revisando como preparaban la comida, como decoraban los platos,
    incluso debió acudir a la mesa de un cliente que quería felicitar a la chef
    encargada de la cena. Resultó que aquel cliente, era un destacado bloguero, que tenía millones
    de seguidores, se dedicaba a recorrer restaurant y escribir reseñas de las
    comidas que preparaban en ellos.

  • Por fin llego el día en que Omer volvería al Restaurant, ella se sentía muy
    animada, se estuvo diciendo toda la mañana que eso no tenía relación
    alguna con la llegada de su socio.

  • Al comenzar la tarde, lo vio entrar al local, venía con otro hombre al que
    ella no conocía, lo vio acercarse y eso la puso muy nerviosa, no quería por
    nada del mundo demostrar lo mucho que había ansiado su llegada.
    -Hola – le dice él, parecía feliz de verla

  • -Hola – le responde ella, sin poder dejar de mirarlo

  • Así se mantuvieron solo mirándose, sin decir nada, hasta que el hombre
    que venía con Omer, carraspeó.

  • -Ah sí, perdón, Defne, quiero presentarte a Sinan, él es un amigo, bueno
    casi mi hermano.

  • -Mucho gusto señor Sinan – le dice ella.

  • El hombre la mira y le sonríe, luego mira a Omer
    -El gusto es todo mío – le dice – ahora entiendo porque Omer no deja de
    hablar de ti
  • ¿Cómo?, ¿no entiendo?
    -No, no te preocupes yo me entiendo, si nos disculpas, debo decirle a mi
    amigo un par de palabras, ¿nos vemos luego?

  • -Si, por supuesto – responde ella, sin entender nada.
    Sinan se llevo a su amigo hasta la oficina y no hicieron mas que entrar
    cuando le dijo.
  • ¿Qué fue lo que sucedió ahí?
  • ¿Como?
    -Chispas, Omer, vi chispas entre ustedes, ¿me vas a decir que no te diste
    cuenta?
    -Yo no sé qué decirte
    -Comienza por decirme que esa mujer te trae loco
    .
  • ¿Cómo puedes pedirme que te diga eso?, ¿acaso se te olvida la razón por
    la que estás aquí?
    -Si, lo recuerdo muy bien, también recuerdo que te dije que es una
    completa locura.
    -Y que quieres que haga, es la única solución que encontré.
  • -Entonces pídeselo a Defne, ¿Por qué tenía que ser precisamente Iz?

  • -Lo intenté, pero creo que ella ya tiene a alguien en su vida, además que le
    podía decir, ¿cásate conmigo, porque necesito adoptar a los hijos de mi
    prima, ella acaba de morir en un accidente, pero debemos casarnos este
    fin de semana, una vez que logre adoptarlos y traerlos a vivir conmigo nos
    podemos divorciar ?.

  • -Sé que suena extraño, pero es la verdad, Omer te das cuenta que Iz no te
    va a dar el divorcio tan fácilmente, ella ha esperado años esta oportunidad
    y ahora se la estas dando en bandeja de plata.

  • -Pero yo hable con Iz, le expliqué que no será un matrimonio de verdad,
    solo durará el tiempo que se demore los trámites de adopción de los
    pequeños.
    -No sé hermano, ya te lo dije, para mi estás cometiendo un error.

  • -No lo sé, tal vez tengas razón, pero ahora solo me interesa cumplir con la
    voluntad de Sude y hacerme cargo de sus hijos, ella confió en mi y no la
    voy a defraudar, este fin de semana me caso con Iz y fin de la discusión.

  • -Está bien, no digo nada más.

  • En la noche antes de que se abrieran las puertas del lugar, Omer lo citó a
    todos a una reunión.
    -Solo quiero avisarles que este sábado, el restaurant no atenderá público
    .
  • ¿Sucede algo? – preguntó, uno de los ayudantes de cocina.

  • -Sí… sucede que me voy a casar con la señorita Iz.

  • Hubo un silencio absoluto, Defne no entendía por qué, los trabajadores
    deberían estar felices, su jefe se casaba, aunque, si a todos, la noticia le
    cayó como a ella los entendía perfectamente.

  • Defne permaneció en silencio invadida por el dolor y el resentimiento
    volvió a aparecer, por fin se casaba con Iz, le habrá contado la aventura
    que tuvo con ella, obvio que no, seguramente no había sido la única con la
    que le había sido infiel.
    Pero cada vez que esa idea entraba en su cabeza, venia la respuesta,
    ¿entonces porque había cumplido la promesa?
  • Mientras los trabajadores
    se acercaban a felicitarlo, ella seguía confundida, fue la última en acercase
    y darle sus felicitaciones.
    -Felicidades, señor Omer – fue todo lo que dijo.

  • -Gracias Defne, ¿podemos hablar después?

  • -No lo creo, tengo muchas cosas que hacer y prometí llegar temprano a
    casa – le dice y lo dejo solo.
  • Cuando Omer y Sinan salieron de la cocina, Defne y los demás
    trabajadores quedaron solos y las murmuraciones no se hicieron esperar.
    -Por fin esa bruja consiguió lo que tanto quería
    .
  • ¿Cómo el señor Omer se dejó engatusar por ella?, no lo puedo creer, lo
    consideraba más listo – fueron algunas de las frases que se escucharon.

  • Al fin, Defne estaba lista para volver a casa, tomó su bolso y salió del
    restaurant a esperar el taxi.

  • -Te llevo – escuchó que le decía Omer.

  • -Te lo agradezco, ya está por llegar mi taxi.

  • -Te vas temprano hoy, ¿vas a cenar con alguien especial?, digo ¿un novio
    o marido talvez?

  • Ella sonrió cansada
    -Si, voy a cenar con alguien a quien he tenido a abandonada, mi abuela,
    me espera con una rica comida preparada por ella.
  • ¿Entonces?, tú… ¿no tienes novio?

  • -Pues no… a propósito felicidades de nuevo por su boda – le dice mientras
    se sube al taxi.

  • El viernes en la noche ella no durmió casi nada, el sábado parecía
    autómata, todo el día estuvo pensando en la boda de Omer y esa mujer, se
    repetían en su mente, una y otra vez la escena de ese día, en el
    departamento de Omer.
    Por lo que escuchó decir a los empleados, aquella mujer era más falsa que
    Judas y hasta una sabandija tenía más empatía que ella.

  • ¿Por qué la vida era tan injusta?, ella estaba ahí, sin poder dejar de
    pensar, en lo que había sucedido un año atrás y en cambio los novios,
    debían estar viviendo uno de los mejores días de su vida.

  • Un día perfecto, que nadie debía arruinar, pensó ella con una sonrisa en
    su rostro.
    ¿Por qué todo debía salirles como ellos querían?, talvez y solo talvez, tenía
    frente a ella la oportunidad perfecta para desquitarse.
    Buscó un vestido elegante, se maquilló y salió de la casa, sin que la abuela
    la viera, con una idea en su cabeza.

  • Sabía que ese sería el final de su sociedad, pero no podía quedarse sin
    hacerle pagar la humillación que le hizo vivir hace un año y también la
    que estaba sintiendo en ese momento, además tenia a su favor el dinero
    que él le había dado, eso era suficiente para comenzar su propio negocio,
    por lo tanto, no era mucho lo que iba a perder, pensó mientras iba en el
    taxi, camino al restaurant.
  • La boda perfecta, no sería tan perfecta, el resto de sus vidas tal vez sí, pero
    por un momento, por un instante imborrable, seria él quien se sintiera
    humillado
    Estaba invitada a la boda, así que a nadie le extrañó verla ahí, se sentó en
    una de las sillas que daba al pasillo, era el lugar ideal para lo que tenía
    planeado hacer.
    Por fin entraron los novios, ataviados solo con ropa formal, pasaron por el
    lado de ella sin darse cuenta que estaba ahí, llegaron al altar donde los
    esperaba el juez, se acomodaron en sus respectivos asientos.

  • Ella se notaba muy feliz, no dejaba de sonreír, en cambio él más parecía
    que estaba en un velorio que en su propia boda.

  • Por fin llego el momento indicado, el momento en el que el juez preguntó.
    -Si alguien se opone a esta boda, que hable ahora o calle para siempre.

  • Defne no supo cómo, pero se vio de pie en el pasillo y grito.

  • -Sí, yo me opongo
    CONTINUAR

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