CAPRICHO DEL DESTINO. Capitulo 3

_ ¿Estas segura que tu abuela no sospechara nada? _ pregunta Omer la noche
en la que conocería a su abuela.


Si pregunta, le contamos como nos cocimos, así no debemos mentir… tanto, solo cambiaremos la fecha, porque si le decimos que solo fue hace dos días, ella no va a creer que me enamore de ti en ese tiempo .

_Y ¿porque no?Acaso ¿no crees en el amor a primera vista?

_Por supuesto que no, ni siquiera creo que exista el amor, si existe no fue hecho para mí fue su categórica respuesta.


En qué lugar había estado esta mujer, parecía su versión femenina.


_ ¿Alguna vez has sentido amor por un hombre? _ le pregunto él.


Una vez creí estar enamorada y que me amaban de la misma manera, eso fue una sola vez, pero como dije el amor no fue hecho para mí.

Omer aun podía dar crédito a lo que escuchaba, acaso sus vidas habían ido en paralelo, ambos estaban desilusionados en el amor y al parecer por los motivos y si Defne se parecía a él seguramente no querría seguir hablando del tema , por eso no quiso seguir averiguando la razón de ese comentario.

Estacionaron el auto en la esquina de la casa de ella, mientras Defne se quitaba el cinturón de seguridad, Omer bajo rápidamente dio la vuelta y abrió la puerta para ella. Eso la sorprendió gratamente, luego le cedió el paso al salir del auto y la tomo del brazo para cruzar la calle.

–Gracias… –dijo.

–De nada, es lo menos que puedo hacer por mi futura esposa.

Ella se estremeció al oír esa palabra, la idea de casarse había sido suya, pero no podía creer que estuviera realmente a punto de perder su soltería. _Siempre eres tan caballero o solo lo haces por si acaso alguien nos esté observando .

_Mi madre me enseñò desde pequeño como debía tratar a quien fuera mi novia y futura esposa.

_Eso será siempre y cuando mi abuela nos de su bendición.

¿Tienes alguna duda de eso?
–Si te sigues comportando de esta manera no tengo dudas, ¿También me vas
a tomar en brazos cuando lleguemos a nuestra casa? _ bromeo ella.
Él se detuvo un momento.
–No lo sé… no hemos hablado de ese problema.
–¿Problema? ¿Te parece que tomarme en brazos es un problema?
–No, me refería a lo de la casa, no sabemos dónde vamos a vivir, ni siquiera
sabemos si vamos a vivir juntos.
Defne se quedó atónita, Omer estaba en lo cierto, en sus planes, habían
olvidado un detalle importante.
–Deberíamos vivir juntos –le dice él–. De lo contrario, nadie creerá que
somos un matrimonio de verdad.
–Bueno, no te preocupes por eso, nos encargaremos de que parezca real. –Sí, claro –dijo, no muy convencido.
Defne suspiro
–Tienes razón, nuestro matrimonio no resultará creíble si no vivimos en la
misma casa.


La mención de vivir juntos llenò la mente de imágenes nocturnas que no
correspondían precisamente a un matrimonio falso. Omer le había gustado
desde que lo vio por primera vez bajando del avión, de lejos le pareció muy
atractivo; de cerca, lo encontró devastador, no necesitaba hacer muchos
esfuerzos para imaginarse con él en la cama, pero el sexo no formaba parte
del trato.
Mantener las cosas en el terreno de lo estrictamente platónico,
era la única forma de asegurarse de que, al final, no saldría mal parada.
Enamorarse de Omer sería complicarse la vida.
Sin embargo, ya se estaba complicando la vida.
Se iba a casar con él.
Al pensar en ello, se puso tan nerviosa que estuvo a punto de abrir la boca
para decirle que lo olvidara, que lo había pensado mejor, pero no tuvo
ocasión de decir nada, justo se abrió la puerta de la casa y apareció Serdar.


Por fin, la abuela ya está pensando que te fugaste para casarte a escondidas .

_Está bien ya estamos aquí, hermano te presento a mi novio Omer Iplikci .

_Mucho gusto le dice Omer, al tiempo que le da la mano.


El gusto es mío… sabes acaso en el lio que te estas metiendo amigo, allá dentro la sultana Turcan tiene montada una sala de interrogación y créeme que espera falles, para obligar a Defne a casarse con quien ella quiera.

Omer mira a Defne y le guiña un ojo _Se muy bien donde estoy parado, en realidad sabemos dónde estamos parados, ¿no es cierto Defne? y le toma la mano para ingresar a la casa.

Lo único que pudo decir ella al terminar esa noche, fue que Omer Iplikci
volvió un dulce a su abuela, la señora Turcan lo observò de arriba a abajo y
no dudo con la sinceridad que la caracterizaba en decir lo primero que se le
vino a la cabeza.
_ ¿De dónde sacaste a este tremendo hombre? y a ti ¿con que te
alimentaron?, por Dios pareces un Adonis.


Omer sonrió mientras Defne solo quería encontrar un lugar donde enterrar
la cabeza, su abuela estaba completamente embobada con Omer y la estaba
avergonzando.
Buenas noches, le responde Omer tomando su mano y besándola _ debe
ser la abuela de Defne, ella me ha hablado mucho de usted, yo soy Omer el
novio y si usted me da su bendición el futuro esposo de su nieta.


Me puedes llamar tía Turcan y no te preocupes me bastó solo verte para saber que eres en indicado para ser el esposo de mi Defne.

_Bueno si me da su bendición, ella pasarà a ser mi Defne.

_Bien muy bien dice ella _ si ya terminaron de avergonzarme… abuela por ti
lo digo, podemos pasar a la mesa tengo mucha hambre…


De hecho, aquella misma noche se había visto obligada a fijar la fecha de la
boda, Omer le explico a la abuela que él no contaba con parientes, que sus
padres habían muerto cuando era muy joven y que su abuelo hacia muy
poco tiempo también había fallecido, que por esa razón no podía traer a
nadie a la ceremonia de posturas de argollas.


La abuela había estado a la altura de las circunstancias, cediendo con el tema
de la ceremonia de posturas de argollas y comenzando a preparar de
inmediato la boda.


Omer había sabido comportarse con su familia como un pez en el agua,
ganándose incluso a sus amigos, Iso el más difícil de impresionar, lo
observò toda la noche.

Deberías pensar seriamente en convertir este matrimonio falso en una verdadero le dijo al finalizar la velada.


Una vez quedaron solos lo de la casa.
—Es un hombre extraordinario —le dijo su abuela—. No comprendo cómo
se fijó en ti —añadió bromeando.


_ ¡Abuela!


—Eres una mujer afortunada —le dijo después muy seria _ el hombre que
entrò en mi casa esta noche es un ser muy especial igual que tú, juntos
formaran una hermosa familia_ termino de decir su abuela emocionada.


Y, por fin, estaba sola en su habitación, escuchar a su abuela tan
entusiasmada con Omer, la dejò con un sentimiento de culpa.


Con todo lo que sucedió en los siguientes días ese sentimiento se desvaneció,
su abuela participo en todos los preparativos de la boda.


Omer no escatimo en gastos, cuando ella le recordaba que era un
matrimonio de mentira, él le respondía que no se preocupara que todo era
para que su abuela creyera que era una unión para toda la vida, todo se lo
consultaba a su “tía Turcan”, así la llamaba y su abuela más feliz no podía
ser.


El teléfono de Defne comenzó a sonar, no había sabido de Omer desde la
noche que fue a cenar a su casa.
_ ¿Qué vas a hacer esta noche? _ fue lo primero que escucho.


_ ¿Porque lo preguntas? _ responde ella


Tengo planes para nosotros.

–¿Planes? ¿Qué tipo de planes? –

Ya lo verás. Al otro lado de la línea, Omer cruzó los dedos, esperaba que su el plan, resultara tal como lo veía en su mente.

Defne estaba asombrada, se quedó mirando la mesa y las dos sillas blancas, de cojines a rayas, que estaban ante ella, Omer la había llevado al edificio más alto de Estambul, el sol que se estaba ocultando, lo envolvía todo en un manto de color rojizo lo que producía una atmosfera tranquilizadora, no esperaba aquella sorpresa, jamás habría imaginado que Omer se fuera a tomar la molestia de organizar una cena… romántica.

–Esto es… es increíble. Él sonrió. –

Gracias. La tomó de la mano y la invitó a sentarse, momentos después, sirvió las copas con vino y alzó la suya. –Por nuestra… sociedad –dijo.

Defne se sintió ligeramente decepcionada por el término que él había elegido para definir su relación, pero recordó que era lo que ella quería, no necesitaba una aventura; ni mucho menos, amor. –Por nuestra sociedad –replicó.

A continuación, Omer puso sobre la mesa una cajita de terciopelo rojo Ábrela es un regalo para ti.


Defne abre la cajita dentro de ella había un anillo, un hermoso anillo.
Omer, yo no sé que decir, es hermoso, pero no era necesario.

_Como que no es necesario?, acoso crees que no se vería extraño decir que estas comprometida y no llevar un anillo que lo compruebe?

_Bueno si es cierto, pero tú tienes claro que esto es ficticio, no quiero que haya malos entendidos entre nosotros .

_Muy claro tranquilízate, esto es una unión por conveniencia, pero gracias al favor que me estás haciendo aumentara mi fortuna en muchas cantidades y lo menos que puedo hacer es comprarte un anillo de compromisos, si quieres me lo devuelves cuando todo esto termine.

_Muy bien, cuando nos divorciemos te lo devuelvo.

_Ahora podemos disfrutar de la cena y de esta noche hermosa En eso estuvieron de acuerdo los dos… Hacía tiempo que Defne no lo pasaba tan bien, Omer era un hombre encantador inteligente y muy caballeroso, la conversación no termino con la cena a ella le gustaba mucho hablar y tendía a hacerlo mucho más cuando se sentía nerviosa como lo estaba en el auto camino a casa o por lo menos era lo que pensaba.

Omer detuvo el auto y la invitò a bajar como era ya una costumbre él le abrió la puerta del auto y la ayuda a bajar, ella miro y estaban frente a una hermosa casa _

Y ¿esto? pregunta ella
Es nuestra ¿Nuestra? _ pregunta sin entender.


Si nuestra, necesitábamos un lugar donde vivir después de la boda.

_Pero esto es demasiado _

La compre para nosotros… todo me imagine menos esta reacción.

_Es hermosa… solamente que encuentro es demasiado, si solo vamos a estar casados un par de meses _

El tiempo que estemos juntos viviremos en un lugar donde los dos nos sintamos a gusto, ahora te pregunto y quiero la verdad ¿te gusta?

_No solo me gusta me encanta le responde.


Eso si me lo imaginaba responde él al ver sus ojos brillar de emoción y esto es solo el exterior, espera verla por dentro Omer la toma de la mano y la lleva a recorrer la casa, luego la lleva al gran jardín que está tiene. _Cuando la vi, recordé que dijiste que te gustaban las casas con jardín, ¿Qué te parece?

_Me parece que me dará mucha tristeza cuando tenga que abandonarla, es la casa de mis sueños _

No hablemos de cosas tristes esta noche, ahora solo debes decorarla a tu gusto, ya que tú vivirás aquí .

_Viviremos… _lo corrige ella _

Viviremos repite él.


La ceremonia tardó demasiado a los oídos de Defne, convencido de que se
casaban por amor, el ministro hizo lo posible para que el acto fuera divertido
y memorable, por fin ante la vista de todos los invitados, los declaró marido
y mujer.
Las palabras resonaron en la mente de Omer, se había casado, nadie estaba
más sorprendido que él mismo, el hombre que hacía menos de un mes no
creía en el matrimonio, se había casado sin pensarlo dos veces.
Era verdaderamente increíble.


–Puedes besar a la novia, _ escucho decir al ministro.
Las palabras lo volvieron a la realidad, había olvidado el pequeño detalle del
beso.
El ministro rompió a reír.
–Por Dios !!, no me digas que te has vuelto tímido, vamos besa a la novia.


_Omer consideró la posibilidad de negarse, pero lo pensó mejor, los
invitados se quedarían muy extrañados si se negaba a besar a la novia.
Su matrimonio tenía que parecer de verdad en más sentidos que el
puramente jurídico.
Y si debían fingir que estaban enamorados, sería mejor que empezaran a
practicar cuanto antes. Se giró hacia su flamante esposa y vio que lo miraba con ojos desorbitados y
la boca entreabierta, ¿era posible que lo deseara? ¿O solo estaba así por el
susto?, en cualquier caso, le pareció tan bella que sintió un impulso mucho
más intenso que el deseo físico.


–Bueno, señor Iplikci, ¿no vas a hacer lo que el ministro te ha pedido? –
preguntó ella con sarcasmo.


Omer respiró hondo.
–Por supuesto, no me atrevería a desilusionar a los invitados.
Tuvo la impresión de que el mundo se había quedado vacío de repente, solo
estaban ellos dos.
Se acercó y le acarició la mejilla, el ambiente se cargó inmediatamente de
electricidad, el pecho de Defne subía y bajaba, sus labios se entreabrieron un
poco más y sus ojos lo miraron con intensidad, desafiándolo, atrayéndolo.
La deseaba, la había deseado desde el primer día y ahora estaba a punto de
sellar su matrimonio con un beso.
Pero, ¿se conformaría con un solo beso?
Omer supo, en el fondo de su corazón, que la respuesta a esa pregunta era
no.
Entre ellos había algo.
Cuando sus labios se encontraron, Omer fue consciente de que su vida no
volvería a ser igual.
Nada más notar su lengua, Defne sintió un deseo que la sorprendió, lo
abrazó con fuerza, excitada, queriendo más.


Avergonzada por su reacción, se apartó, jamás había respondido así ante un
hombre, nunca había sentido la necesidad de olvidarse de todo y de
entregarse a alguien sin reservas. Solo fue un momento, apenas suficiente para sentir su dulce y cálido sabor y
aspirar su aroma, después, Defne dio un paso atrás y rompió el contacto, se
había ruborizado levemente, y sus ojos brillaban.
Defne …
Él pronunció mentalmente su nombre e intentó recordarse que se habían
casado por interés y que la suya iba a ser una relación platónica.
CONTINUARA

Deja un comentario