CAPRICHO DEL DESTINO. Capitulo 2

–Estás loco _ le dice Defne, junto con devolverle lo que Omer supuso sería
una muy buena oferta de trabajo.


El día anterior ella le pidió tiempo, así que él la cito para cenar en el hotel
donde se hospedaba y aquí estaban.
Él redacto un contrato para que todo quedara más claro y darle la seguridad
que ella necesitaba para aceptar su oferta, pero tal parece que había surtido
el efecto contrario, Defne parecía ofendida.


Si crees que la cantidad es pequeña estoy dispuesto a ofrecerte mas.

¿Parece que no has entendído verdad?, tú necesitas de mi ayuda, y yo necesito de la
tuya, es un intercambio de favores, no una transacción comercial.


Pero, y entonces…

_Fácil, por algún motivo que aún no logro entender, necesitas casarte para luego de unos meses divorciarte, cierto?

_Efectivamente _

Pues yo necesito lo mismo, para que entiendas, mi abuela insiste que debo casarme y no tiene ningún miramiento en buscarme futuros maridos y la verdad ya estoy cansada de pelear con ella.

_Aun eres joven ¿cuál es la necesidad de obligarte a casarte?

_Aunque ese no es asunto tuyo, te voy a responder, deje la universidad para comenzar mi propia empresa y ella quiere asegurarse de que si fracaso, tenga alguien que me mantenga.

¿Tú empresa?
Si mi empresa, no soy chofer, uno de mis empleados se enfermó y tuve que reemplazarlo, porque los demás estaban ocupados en otras tareas.

_Entonces eres empresaria, hubiese creído más si me dijeras que eres modelo.

_Puede ser, pero no soy mujer para eso, siempre quise ser independiente y ahora que lo he logrado no lo voy a echar a perder al casarme con alguien que de seguro querrá controlarme.

Omer volvió a mirar a Defne, cuanto más la miraba, más atractiva le parecía. definitivamente, era toda una belleza.

_Tengo una sola condición le dice ella.


Te escucho.

_Ya te conté la razón para querer cometer esta locura, mi abuela, bueno pues ella espera que su nieta se case con todas las tradiciones que conlleva un matrimonio, si estás de acuerdo con eso, podemos comenzar con todos los tramites hoy mismo .

_A ver para que quede claro ¿a qué te refieres con las tradiciones? .

_Pues tendrás que ir a hablar con ella. pedir su bendición, hacer una ceremonia de compromiso y el matrimonio como si de verdad nos amaramos y fuéramos a pasar el resto de nuestras vidas juntos.

_De verdad son muchas cosas, no contaba con hacer tantas ceremonias.

_Bueno dice Defne poniéndose de pie _ esa es mi condición ahora yo te doy
tiempo para que lo pienses, tienes mi número de teléfono si aceptas mi
condición me llamas y si no lo haces entenderé… buenas noches señor Iplikci.

Espera dice él _ ¿cuáles son tus planes?
Defne volvió a sentarse, ahora ya no podía retractarse.


Mañana, le contare a mi abuela que tengo novio, inventare una historia para que ella se lo crea.

_Por lo que me cuentas ella es una mujer muy inteligente.

_Mucho _

Entonces tendremos que ponernos de acuerdo para contar la misma historia.

_Y sobre todo delante de ella, comportarnos como si de verdad nos amaramos

¿Como es eso?
_ ¿Me vas a decir que nunca te has enamorado?


La expresión de Omer cambio de inmediato y Defne entendió que para él la
experiencia con el amor no había sido agradable.
No te preocupes le dice ella _ conozco a mi abuela y sé lo que tenemos que
hacer para dejarla tranquila.
Ella apartó la mirada un momento y suspiró.
–Pero no tenemos tiempo que perder– comentó.


–¿Qué te parece en quince días? _ responde Omer.


_ En ese caso, deberíamos empezar de inmediato con los preparativos.


–No podría estar más de acuerdo – sonrió.


– Pero no te preocupes por nuestro matrimonio, no espero ramos de flores y
cenas románticas, lo nuestro será un…


–Un acuerdo entre dos personas que se necesitan mutuamente. que piensan
de forma parecida.


–En efecto.

Al escuchar esas palabras en Omer nació una sensación de pérdida, de vacío;
como si, en el fondo, lamentara no ir más lejos, pero se recordó que no
quería nada más, el amor estaba lleno de complicaciones y de tensiones
emocionales.
Además, había aprendido la lección de Iz, una relación real solo habría
servido para descentrarlo y empujarlo a cometer errores en un momento
especialmente problemático.
El acuerdo que Defne le ofrecía era perfecto en ese sentido, pero no sería un
matrimonio de verdad, sería falso y por algún motivo, esa idea le
incomodaba.


–Supongo que lo nuestro sería un acuerdo beneficioso para ambos.


–Aunque no durará mucho tiempo –le recordó.


–Aunque no durará mucho tiempo –repitió él.

Defne asintió.


–No quiero presionarte, pero necesito saber si ya tenemos un trato y aceptas
mi condiciòn, porque si no estás dispuesto, tendré que buscar a otra
persona.


–¿Y qué estamos esperando? Si quieres nos casemos enseguida.


Ella lo miró con desconcierto.


_ ¿Te vas a casar de repente con un hombre que es un completo
desconocido?


Ella rio.
–Eso es verdad, nadie me creería capaz de hacer algo así.


–¿Estás segura de que te quieres casar?
Ella lo pensó un momento.
–Sí, estoy segura.


–Entonces, no hay nada que te pueda decir yo, que te haga cambiar de parecer. Iso lo dijo con tanta naturalidad y calidez que Defne tuvo que reconocer que
no había otro ser en la tierra que la conociera tanto como su amigo.


Si te lo cuento es porque sé que no hay nadie mejor que tù para entender el porqué de esta decisión.

_Defne, ¿se lo dijiste ya a la tía Turcan?.

_Ahora voy a camino a casa a contarle _

Déjame adivinar ¿quieres que te acompañe?

_Claro que sí, mi abuela te ama, además necesito de alguien que me ayude a calmarla cuando le cuente la noticia.

Iso largo una carcajada ante las palabras de su amiga, era segura que la tía Turcan echaría la casa abajo con sus gritos. _Está bien te acompaño, ante cualquier peligro sin problema me usas de escudo le dice a su amiga, abrazándola y comenzando a caminar de esa
misma forma.


–No sé… –continuó Sinan, sacudiendo la cabeza–. No creo que sea correcto
halcón.
Sinan lo convenció de asistir a una de las tantas fiestas a las que su amigo era
invitado, recién llevaban dos días en Estambul tal parecía que ya había
recuperado a todos los amigos que dejo cunado él le pidió se fuera a trabajar
a América.


–Odio que me llames así.


–Pero si te sienta bien… halcón –repitió con una sonrisa–. Localizas la presa,
te lanzas en picado sobre ella.


–Sí, ya.
A Omer le desagradaba el apelativo, se lo había puesto un periodista cuando
adquirió la empresa de un competidor directo, seis meses después, él acabó
con otro competidor del mismo modo y, al final, su estudio de arquitectura
se convirtió en uno de los más importantes de Nueva York. Por lo menos, durante una temporada; hasta que una exnovia lo traicionó.


Segundos más tarde, una camarera les ofreció unos canapés. Omer los
rechazó, pero Sinan alcanzó uno de salmón y pepino y dijo, mirando a la
camarera:
–¿Están tan deliciosos como tú?

la camarera sonrió. –Tendrá que probarlo para saberlo.

Sinan se lo llevó a la boca, se lo comió y la miró con ojos brillantes. –Sí, es una delicia.

–Quizá debería probar el otro –declaró la camarera, coqueta.

–Puede que lo haga.

La camarera se alejó entre los invitados, pavoneándose.

Omer miró a su amigo con exasperación. –¿Es que solo piensas en mujeres?

–¿Es que solo piensas en negocios? –contraatacó su amigo.

–Soy el dueño de una empresa –le recordó–. No tengo más opción que dedicarle todos mis esfuerzos.

–Siempre se tienen otras opciones, Omer yo prefiero las que terminan con una mujer como esa en mi cama y una sonrisa en mi rostro.

–No tienes remedio, Sinan.

El hombre se encogió de hombros, su talento como Don Juan estaba bien documentado en la prensa, aunque Omer pensó que, en gran medida, era un simple estereotipo de los periodistas.

A veces, Omer lamentaba haber sido siempre tan responsable. cuando salió de la universidad, abrió un bufete de arquitectura, que en pocos años se transformó en una multinacional. Pero su rápido crecimiento, combinado con la crisis y la traición de su exnovia, habían estado a punto de llevarlo a la quiebra.

–Deberías probarlo alguna vez, salir del despacho y divertirte un poco.

–Lo hago.-

Sinan volvió a reír. –Ja.

–Dirigir una empresa es un trabajo difícil, muy exigente.

–No dudo que sea exigente, pero tú lo llevas demasiado lejos. Hasta tienes un sofá en el despacho… –le recordó –. Eres un solitario empedernido, a no ser que nos estés engañando a todos y la señorita Topal te endulce las noches…

Omer estuvo a punto de atragantarse con el trago. –La señorita Topal solo será mi mujer en los papeles…

–Tú te has impuesto un celibato tan estricto que podrías ser un monje. Hazme caso, Omer disfruta de la vida, si fueras listo, no te casarías con esa mujer solo como un negocio, sino para tumbarla en ese sofá donde te gusta dormir, el sueño está sobrevalorado, hermano… en cambio, el sexo no se valora lo suficiente.

Omer sacudió la cabeza. –No tengo tiempo para esas cosas… bueno, qué importa –dijo con amargura– . Ya confié en una mujer una vez.

Sinan le puso una mano en el hombro para tranquilizarlo. –Deja de recriminártelo, todos cometemos errores.

–Pero no debí confiar en ella –repitió. –

Oh, vamos… estabas enamorado, no conozco a un hombre que no se comporte como un idiota cuando está enamorado. Y créeme, soy un experto en la materia.

–¿Es que tú has estado enamorado alguna vez? ¿Verdaderamente enamorado?

Sinan se encogió de hombros.

–A mí me lo pareció… –Sea como sea, no volveré a tropezar en la misma piedra.

–No seas tonto. Una relación fallida no es motivo suficiente para convertirse en un ermitaño –alegó su amigo.

Omer pensó que se quedaba corto al definirlo como una simple relación fallida, Iz lo había destrozado y le había partido el corazón. –No quiero hablar de eso –dijo–. Tengo que concentrarme en el que viene.

–Yo diría que deberías concentrarte en Defne.

–Es un instrumento para un fin concreto, nada más.

–Si sigues así, el único fin que vas a conseguir es el de hacerte viejo, quedarte solo y dormir hasta el fin de tus días en el sofá de tu despacho.

–Te equivocas. Durante un tiempo, había estado convencido de que podía tener un trabajo y una vida a la vez, incluso había comprado un anillo de compromiso, que estaba en algún cajón, pero la mujer de la que se había enamorado lo apuñaló por la espalda. Por lo visto, el amor verdadero era una fantasía absurda que, por otra parte, le estaba vedada a él. Desde entonces, todas sus relaciones amorosas eran rápidas, limpias, sin complicaciones; encuentros de adultos que sabían lo que hacían y que no esperaban nada más.

_Muy buen tráelo a casa, quiero conocerlo.

_Eso es todo lo que vas a decir, le dice Defne a su abuela.


Y que esperabas, ya te dije que si no te casabas con el hombre que tu eligieras lo haría yo por ti, bueno ya lo encontraste, ahora quiero saber ¿cómo se llama? Y ¿cuándo voy a conocerlo?

Su nombre es Omer, Omer Iplikci _ le responde ella _ mañana lo traeré a
cenar.


Defne, si ese tal Omer Iplikci no es de mi agrado, te casaras con el hombre que yo elija. sentenciò la abuela
CONTINUARA

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