Un mes, ya había pasado un mes y tal como le dijo Omer, cada mañana su
chofer la llevaba a la universidad y no la perdía de vista hasta que ella
ingresaba al edificio, durante ese tiempo en más de una oportunidad le
parecía haber visto a Serdar, pero como cada día Sukrut la esperaba a la
salida nunca pudo saber si era verdad o solo producto de su imaginación.
Ella ya dominaba el trabajo de la casa a la perfección, claro que no era nada
difícil, por alguna extraña razón la casa nunca estaba sucia, cuando ella
llegaba de la universidad se dedicaba primero a estudiar, luego cuando
estaba cerca la vuelta de Omer a la casa se iba a la cocina y preparaba la cena,
la vida no variaba mucho, él tenia una rutina que durante ese mes no rompió
para nada, mientras ella estudiaba o cosía en su habitación, el se encerraba
en una sala a la que ella no había tenido acceso.
El sábado por la noche Omer entrò a su habitación no sin antes golpear la
puerta para pedir su autorización, una vez dentro observo el trabajo que ella
había hecho.
Defne, ¿te aburres aquí conmigo?
_No he tenido tiempo para aburrirme, pero si extraño algunas cosas que hacía antes.
¿Como por ejemplo?, cuéntame que hacías antes de conocerte Defne Topal.
Defne miró a Omer y de pronto se le ocurrió una cosa.
—¿Qué le parece si mejor se lo muestro? —le dice ella.
—¿No te entiendo?
—Sólo necesito una noche —dijo Defne levantándose de su silla.
Él la miró.
—¿Para qué?
—Para que la disfrutemos juntos
Y Omer se quedó con la boca seca.
—¿Una noche? —repitió.
¿Para disfrutar juntos?, él quería mucho más que una noche, pensó, mientras
la observaba.
Pero al lugar donde vamos debe vestir de otra manera.
¿Como debo vestir? y ¿a qué lugar vamos?
Es una sorpresa, lo voy a llevar a conocer una parte de mi vida que nadie más conoce.
_Muy bien, me parece perfecto, ¿ahora como debo vestir?
_Algo menos… ¿siempre se ha vestido así de formal?
_Pues sí, me siento como de esta manera .
_Entonces por mi esta bien, en 10 minutos bajo y nos vamos.
¿está bien? _Te espero entonces. Los diez minutos se transformaron en media hora, tiempo que él usò para cambiarse la ropa, se puso unos jeans y un suéter negro, cuello alto, esperaba estar adecuadamente vestido era la primera vez que saldría con Defne y eso lo ponía un poco nervioso y excitado. Por fin bajo ella, vestida también con unos jeans y una camisa suelta y sobre esta una casaca que llevaba abierta, ante los ojos de Omer ella estaba preciosa. ¿Nos vamos? _ le dice.
Nos vamos responde él.
Defne se sentó en el auto y puso las coordenadas en el GPS, por lo que Omer
solo debió seguir las indicaciones, estas los llevaron a un bar a las afuera de
Estambul.
Le presento mi barrio le dice ella.
Aquí es donde vives?
_Mi casa o mejor dicho la casa de mi madrastra esta a cinco cuadras más allá.
¿Extrañabas tu barrio?
Extrañaba esto, aquí están mis amigos, ¿entramos?
_Por supuesto que si. Cuando ingresaron al local, estaba lleno de personas tanto mujeres como hombres relativamente jóvenes, apenas vieron a Defne todos la saludaron muy amables _Defo tanto tiempo le dice un hombre.
Si bastante, no he podido venir tengo trabajo nuevo y vivo lejos de acá .
_Entonces por fin pudiste cumplir tu sueño y te alejaste de la bruja.
_Iso, deja que te presente a mi ángel, él es mi… _Mucho gusto _la interrumpe para saludar al hombre soy Omer Iplikci
Luego de eso fueron a sentarse a la barra y ahí lo dejo mientras ella recorría
el lugar saludando a sus amigos. Omer la perdió un par de veces entre la multitud, pero luego la descubrió
cerca de una mesa de billar, sonriendo inocentemente a dos hombres
corpulentos,
habría dado cualquier cosa por oír lo que ella les decía, ellos parecían dóciles
como gatitos, y sonreían, pero entonces vio a Defne tomando un palo de
billar.
Lo venció la curiosidad, dejó la barra un momento y se acercó a donde
estaba ella, aplicando tiza a la punta del palo.
—¿Qué estás haciendo, Defne?
—Le voy a mostrar a que le llamo divertirse —sonrió
—Pero hagámoslo más interesante… —les dijo a los hombres.
Defne saco dinero de su bolsillo y los puso en el borde de la mesa.
—¿Vas a jugar con él por dinero? —preguntó Omer, incrédulo, apartando a
Defne, agregó— ya puedes despedirte de esos billetes, he visto como juegan
y son muy buenos.
—Yo soy mejor —contestó ella sonriendo por dentro.
—Puedes empezar —dice uno de los hombres.
—Gracias —responde ella cortésmente, y guiñó un ojo a Omer.
Se metió tres bolas en el bolsillo para el saque, dos rayadas y una lisa, la vio
rodear la mesa sinuosamente, como un gato.
—Lisa —dijo ella.
El hombre pareció complacido.
Omer no comprendía el juego
—¿Qué significa eso de bolas lisas? —le preguntó, cuando ella se acercó a
una de las esquinas de la mesa donde estaba él.
Ella no contesto, seguramente no alcanzo a escuchar.
Lo siguiente que vio
Omer fue la transformación de la inocente joven en tiburón del billar.—Tengo que hacer algo para que sea un desafío mayor
Dicho eso, puso otros billetes sobre la mesa, Omer suponía que su estrategia
sólo funcionaba porque era muy buena. Porque vio desaparecer todas sus
bolas por el agujero.
Él se quedó con la boca abierta al verla jugar, finalmente, cuando quedaba
sólo la bola ocho, hizo el juego más difícil de lo que necesitaba, habría habido
otros juegos más fáciles, pero claro, no habrían supuesto un desafío.
Se inclinó sobre la mesa, y con un movimiento fluido y seductor, metió la
bola ocho, sin dejar de mirar a Omer. Luego desvió la mirada, y él se dio
cuenta de que había estado conteniendo la respiración todo el tiempo.
Defne rodeó la mesa hasta donde estaba él, sonriendo.
—Te dije que soy buena —recogió su dinero y lo metió en el bolsillo de su
pantalón—. Ha sido un placer jugar con ustedes.
Eres increíble le dice él
Iso me enseño y fue la manera que encontré para ganar dinero, para pagar los gastos de la universidad y algunas veces para comer.
Omer cada día admiraba más a la mujer que tenía frente a él, su vida no había sido fácil podría haber tomado un camino mas fácil, pero ella prefirió luchar para cumplir sus sueños de la manera correcta
_Si quieres te enseño a jugar.
_Yo no lo sé, aquí todos manejan muy bien el juego.
_Vamos ven, te voy a enseñar y pobre de aquel se burle de mi amigo solo se
escucharon murmullos.
Como se le ocurrió aceptar eso, Defne se puso a su lado y él podía sentir su
cuerpo rozando el suyo, ¿Quién podría concentrase de esa manera?, cuando
la mano de ella sujeto la suya, sintió que se quemaba por dentro, el girar
para mirarla fue un error aun mayor, su camisa dejaba al descubierto su piel
blanca incluida una parte de su sujetador.
Creo que no soy bueno para este juego le dice
Pero si aun no lo ha intentado.
_No importa, otro día me enseñas, ahora quiero yo mostrarte una parte de mi vida .
—Muy bien responde ella _ ¿dónde vamos?
A casa, lo que te voy a enseñar debo hacerlo en un lugar donde me sienta cómodo. Cuando se marcharon Omer sonrió, al ver como ella contaba sus ganancias de esa noche. —Gracias le dice
_Gracias, ¿Por qué?
_Por permitirme ser parte de tu mundo
_Usted ya es parte de él, incluso podría decir que ha cambiado por completo
mi mundo.
Omer pensó que también debía agradecerle porque ella también había
cambiado su mundo.
Cuando llegaron a la casa Omer entro a su cuarto de trabajo y al instante se
escuchó un tango, cuando salió de la sala
Cuando la voz del cantante llenó la habitación, se acercó a Defne y extendió
la mano.
—¿Qué…? —dijo ella, parecía nerviosa—.
Señor Omer, yo no…
—¿No bailas este tipo de música? —él completó su frase—. Entonces,
déjame que te enseñe, la acomodó entre sus brazos, disfrutando de su
contacto— no tiene nada de extraordinario, en serio… es muy fácil.
Fácil?, pensó ella mientras lo pisaba y se chocaba contra sus rodillas.
Se sentía torpe, pero él insistía, mientras le hablaba.—Tres hacia adelante y uno para atrás… es básico, llevas el ritmo haciendo
círculos, rodeándonos mutuamente con los brazos, como si estuviéramos en
nuestro primer baile de colegio.
Defne no se lo dijo, pero nunca había estado en un baile de colegio, pero
tenía alguna idea de lo que estaba diciendo.
—¿Dónde aprendió a bailar? —le preguntó.
—Mi madre quiso que yo aprendiese y nos pasábamos horas practicando,
decía que un hombre debía saber bailar bien el tango para cuando cortejara
a una mujer.
—¿Cortejar?
Chasqueó la lengua al oír aquella palabra un poco pasada de moda.
—¿No te han cortejado nunca?
—No estoy segura…
Omer bajó la cabeza y le irguió la espalda.
—¿Y qué te parece… ahora?
Ella se sobresaltó, y cambiando de tema, respondió tontamente:
—Así que… su mamá te enseñó a bailar…
—En realidad, este paso me lo inventé yo, pero a ella le debo todo lo demás.
—Un hombre de muchos talentos… —dijo ella, y luego se disculpó por
pisarlo otra vez.
Le gustaba la forma en que él la abrazaba, era tan anticuada, como la palabra
cortejar, tenía una mano en medio de su espalda, y con la otra le tomaba la
mano, sus cuerpos apenas se estaban tocando, sólo un roce de contacto
mientras se escuchaba al cantante decir cómo podía enamorarse.
—¡Esta canción es tan triste…! —suspiró ella, y sin darse cuenta apoyó la
cabeza en el hombro de él.
Aquel gesto los sorprendió a ambos.—¿Por qué dices eso?, ¿Crees que enamorarse es algo triste?
—No lo sé.
—¿No?
Relajó la mano de su espalda y la miró a los ojos.
—Nunca he estado enamorada.
Miró su boca al decirlo, realmente Omer tenía una boca muy bonita.
—Entonces, ¿por qué piensas que es triste estar enamorado?
—Por lo que dice la letra de la canción y la manera en la que canta el
hombre, me pone triste.
Omer no comprendió de dónde le llegó el impulso, pero era demasiado
fuerte como para resistirlo, así que bajó la cabeza y la besó, ella se quedó
inmóvil en sus brazos, pero no se apartó, así que él la volvió a besar
suavemente como tentando su suerte cuando vio que ella no lo rechazaba la
besó más profundamente.
Defne pensó muchas veces como seria ser besada, luego de la experiencia
con Serdad quedo con la sensación de que todos los besos eran así de
horrible, por eso cada vez que algún hombre se acercaba, ella huía, pero con
Omer no le paso lo mismo, cuando vio que acercaba sus labios a los suyos no
sintió el instinto de correr, es más deseaba saber lo que era sentir esos
labios en los suyos.
Los músculos de Defne se relajaron, y se acercó más, rozándolo con sus
pequeños pechos.
Él tomo sus brazos y los puso alrededor de su cuello.
—Defne… —susurró, mientras volvía a buscar sus labios, con una ternura
infinita pero al mismo tiempo exigiendo una respuesta que no tardo en
llegar, ella jugo con sus labios como lo hizo él, introdujo su lengua a su boca
y ella suspirò y se apegò mas a su cuerpo, aùn cuando le hubiera gustado
seguir , él entendió que todo era nuevo para Defne, poco a poco fue bajando la intensidad del beso para luego quedar abrazados moviéndose al compás
de la música.
CONTINUAR

