Defne _le dice Omer acercándose a ella te prometo que haré todo para que
seas feliz.
Es que lo soy, viviendo con mis hijos soy feliz.
_Yo también quiero ser feliz viviendo con mis hijos .
_Yo… me das unos minutos?, necesito procesar todo esto, por favor.
_Está bien, te dejare sola, para que te tranquilices, te espero en la sala para anunciar nuestro compromiso .
_Pero ¿qué dirás?, ¿cómo explicaremos este compromiso tan repentino?
_Tú no te preocupes, las preguntas las responderé yo, solo prepárate para mostrarte segura de tu decisión y si puedes actúa como una mujer enamorada, por favor .
_Como si fuera tan fácil responde ella.
No solo para ti es difícil esta situación, para mí también lo es, no es normal enterarse de una semana a otra que eres padre y que además te perdiste años de la vida de ellos.
_Lo siento le responde ella _ pero no es mi culpa, si tienes intenciones de
castigarme por eso, obligándome a casarme contigo, yo soy inocente, porque
no sabía que tú eras su padre.
Sé perfectamente que no es tu culpa y créeme nuestro matrimonio lo que menos tiene es el deseo de castigarte, quiero vivir con mis hijos y con su madre la mujer a la que le debo la felicidad de tenerlos conmigo le dice
dándole un beso en la frente.
Omer sale de la habitación y Defne mira a sus pequeños y se abraza a ellos,
sin saber que hacer.
¿Como era posible que el destino jugara de esta forma con ella?, aun le
quedaba una pequeña luz de esperanza que Omer estuviera equivocado y no
fuera el padre de sus hijos, pero al mismo tiempo quería que si lo fuera, Arik
y leyla eran felices estando con él e increíblemente eso la tranquilizaba entre
los tres existía amor, pero entre Omer y ella ¿que había?
En más de una vez se encontró pensando ¿cómo sería hacer el amor con
Omer?, se había imaginado muchas cosas y por los pocos recuerdos que
tenia de esa noche, sin duda él cumpliría con todas las expectativas que ella
se había planteado.
Una vez logrò que los niños se durmieran se armó de valor y puso una
sonrisa en su boca y caminò hasta la sala, ahí la esperaba Omer y el resto de
la familia.
Cuando Omer la vio venir, se puso de pie y la fue a recibir, le tomó la mano y
se puso frente a la familia.
Abuelo, señora Turkan, Serdar comienza a decir _ estamos felices de poder
tenerlos a todos aquí y poder comunicarle que con Defne hemos tomado una
decisión, nos casaremos dentro de un mes ,_ ella trató de soltarse, en señal de
no estar de acuerdo con lo que acaba de decir, pero él solo la tomó con más
seguridad.
Pero ¿y esta decisión tan repentina? dice la abuela.
_Señora Turcan esta vez responderé por mi nieto, creo conocerlo y le digo
que si él tomo esta decisión está absolutamente seguro de lo que quiere _ y
dirigiéndose a Omer le dice _ los felicito y les deseo sean siempre felices, por
fin mis nietos llevaran mi apellido.
_ ¿Como? _ exclama la abuela.
Señora Turcan creo que me exprese mal, desde que conozco a sus nietos, han sido para mí como mis verdaderos nietos, pero ahora lo serán porque serán hijos de mi nieto.
_Defne, ¿no vas a decir nada? pregunta su hermano.
Yo… nosotros queremos formar una familia, los niños están felices, ellos aman a Omer y él los ama, Omer me propuso matrimonio y yo acepte y realmente agradecería que lo aceptaran sin pedir tanta explicación les dijo ella.
Entiendo, pero nos sorprende tu cambio de actitud con respecto al matrimonio, además nunca nos hablaste de Omer.
_Con Defne además de ser vecinos, somos compañeros de trabajo, hemos compartido mucho tiempo y eso nos llevó a darnos cuenta que queremos compartir nuestras vidas les responde Omer _ por favor ¿podemos contar
con su bendición Señora Turkan?
Pues si Defne lo desea, por supuesto que les doy mi bendición, tenemos que fijar la fecha para poder prepararnos e invitar a nuestra familia a la boda.
Y así de un día para otro Omer volvió a cambiar su vida. A los 15 días el resultado del ADN, confirmo lo que Omer le había dicho, él era el padre de Arik y Leyla.
En tanto se acercaba el día de la boda, Omer comprò una casa, ella fue la encargada de decorarla, los niños tenían cada uno su habitación, él no escatimo en gastos. La casa era enorme con un amplio jardín más una piscina y un área de juego para los niños.
A petición de Defne la ceremonia fue solo por el civil, Omer no le negó nada de lo que ella pidió, hasta ahora.
A ella asistieron la familia de Omer y la de ella, en algún momento durante la cena el abuelo Ulusi se acercó a ella.
_Algo dentro de mí, me decía que ellos eran mis nietos, Arik es la viva imagen de Omer cuando era pequeño, perdón, Omer ya me conto que son sus hijos, déjame decirte que esa noticia me ha hecho el hombre más feliz del mundo luego de eso la abrazo _ bienvenida a la familia hija.
Apenas termine la ceremonia tendría que preguntarle a Omer que historia le
conto al abuelo, pero ahora había algo más importante en que pensar, no
habían hablado de que pasaría con ellos una vez estuvieran casados, serian
un matrimonio solo para el papel o lo harían real?, Omer no había dicho nada
y ella no se atrevía a preguntar, en ningún momento él había mostrado
sentir por ella más cariño que el de ser la madre de sus hijos.
Por esa razón decoró una habitación para ella y llevo ahí sus cosas el día
anterior a la boda, el día que se trasladaron la casa nueva, los niños estaban
felices, recorrieron cada rincón y gritaron al ver el jugar del jardín donde
Omer había mandado poner juegos infantiles.
Por fin termino la celebración, ella, los niños y Omer se fueron a su nueva
casa, los niños estaban tan cansados que se durmieron en el trayecto, al
llegar Omer llevo en brazos a Leyla y ella tomo a Arik, los llevaron a sus
respectivos dormitorios y ahí los acostaron y como si fuera un día
cualquiera, Defne se fue a su propia habitación.
A media noche el llanto de los niños la despertó, medio dormida, se puso la
bata y fue hasta la habitación, cuando se dirigía a la puerta de la habitación
de Leyla, vio a Omer abriendo la otra donde estaba Arik.
No llevaba pijama, solo un pantalón bajo de cadera y nada más, se quedó sin
aliento, recordando nuevamente lo que había pasado años atrás y volvió a
sentir el calor que había sentido entonces, nunca había vuelto a sentir algo
así por otro hombre y eso le causaba miedo.
Rápidamente, se dirigió a la cama donde esta Leyla llorando y viò a Omer
entrar casi detrás de ella a la habitación.
–No te preocupes yo puedo encargarme.
Tenía que decir algo, cualquier cosa, para no mirarlo como una colegiala,
estaba guapísimo y sexy, pero después de haberlo visto casi desnudo, no se
podía dar el luego de tenerlo demasiado cerca.
Él se pasó una mano por la cara.
–Con dos niños, será más fácil si lo hacemos juntos.
Su voz, tan masculina, provocó un cosquilleo en su interior, no sabía qué le
pasaba, era una mujer y sus hormonas debían haber estado contenidas, pero
de repente parecían haber despertado.
Cuando por fin se calmó, Defne puso a Leyla en los brazos, con cuidado para
no tocarlo.
–Acuéstala y habla bajito hasta que se quede dormida –murmuró.
Omer lo hizo, mientras ella se sentaba en la mecedora, la habitación estaba
en completo silencio.
Parecía un momento tan íntimo… claro que solo era
percepción solo de Defne.
El hombre que estaba en esa cama no quería ninguna intimidad con ella o
por lo menos no había mostrado el más mínimo interès.
Tenía que controlar sus sentimientos y no malinterpretar la situación, Omer
era su marido, pero solo en el papel, cerró los ojos, era un sueño tonto, ella
era solo la madre de sus hijos, él la necesitaba solo por eso.
Defne, sin decir una palabra, salió de la habitación, confirmando que todo
aquello estaba solo en su cabeza.
L a situación era buena para todos, ella tendría ayuda para criar a sus hijos y
Omer podría estar con sus hijos como lo pidió, todo parecía perfecto, salvo
por la maldita atracción que él ejercía sobre ella.
La casa estaba demasiado calurosa o seria ella que al ver a Omer así, la libido
le elevó la temperatura corporal ?
Se dirigió al salón había una chimenea flanqueada por dos confortables
sillones de cuero, entre ellos, una mesa de cedro se apoyaba sobre una
alfombra persa.
El calor de su cuerpo no descendía así que decidió ir hasta la cocina para
tomar un caso con agua, lleno un vaso de hielo y se sirvió en él agua mineral
y lo apoyo durante un instante sobre la frente.
Aunque en la calle hacía frío, Defne estaba ardiendo, tomò un cubito de hielo
y se lo pasó por el cuello y la garganta, gimiendo de placer.
Un gemido que imitaba al mío la sacó del trance, Omer estaba en el umbral
de la entrada a la cocina, sus ojos, lo suficientemente cálidos como para
derretir la escarcha, no se apartaron de su rostro mientras cruzaba el salón
para acercarse a ella.
Omer llegó a su lado, tomó el vaso de agua y se la tomó.
—¿Tienes calor? Puedo apagar el aire acondicionado —propuso.
Pero no era el caso, un fuego interno la consumía desde el momento en que
Omer había puesto sus ojos en ella.
—No tengo calor —repuso innecesariamente.
El minúsculo pijama negro estaba algo estrecho y levantó un poco el escote
para dejar que entrara un soplo de aire fresco.
Omer la tomo por la muñeca para detenerla.
—¡Santo cielo, Defne! Lo he intentado, te juro que he intentado portarme
bien, pero me lo estás poniendo cada vez más difícil.
—¿Portarte bien? ¿De qué estás hablando?, Ten..ten..tengo calor —
tartamudeo.
—Cuéntamelo —dijo él, arrebatándole el cubito de hielo para pasárselo por
su rostro y por sus labios…
Yo sabía cómo se sentía, también mis labios ardían, hinchados y palpitantes— Acabo de arriesgarme a contraer una
pulmonía —prosiguió él sin esperar su respuesta—.
Diez minutos bajo una
ducha fría que apenas ha conseguido bajar un par de grados la temperatura
de mi cuerpo, y todo para acabar encontrándome con una chica, en actitud
absolutamente seductora.
—¡No! —exclamò—. No pretendía. Simplemente, tenía calor.
—Sí, ya lo sé.
Él retiró el hielo de sus labios y lo aplicó a una de sus sienes mientras ella
daba un salto de sorpresa y excitación, se sentía muy vulnerable a causa de
la intimidad que se había creado entre ellos y cerró los ojos en silencio.
—¿Cuánto calor tienes? —preguntó él con atrevimiento.
—Omer, por favor… —dijo, al parecer enfureciéndolo con esa simple frase.
—¿Por aquí? —insistió él pasando el hielo por mi mandíbula.
—Omer… —protestó con un susurro, mientras sentía debilidad en las
rodillas—, por favor, yo lo siento…
Su cuerpo parecía querer explotar y sus pezones amenazaban con traspasar
la tela del pijama.
Deseaba que él se lo quitara y que sus manos la recorrieran por completo,
como aquella vez, que la estrechara contra su cuerpo, que la acariciara los
lugares más recónditos…
—¿Por aquí? —continuó él sin compasión, dejando que el cubito de hielo se
deslizara por su garganta, por el escote, por la parte de sus pechos que
quedaba al descubierto, por encima de la tela sobre mis pezones…
haciéndola estallar de deseo.
—¡Sí! —exclamò, dándose por vencida—. ¡Sí, sí y sí! ¿Estás ya contento? ¿Te
divierte llevarme hasta el límite de lo que una mujer puede soportar?
—Hueles tan bien… —comentó antes de utilizar toda la potencia de su
cuerpo para abrazarla—. Eres tan dulce… — murmuró mientras su boca se apoderaba de la ella y la transportaba nuevamente a un lugar oscuro y
remoto, primitivo, donde no existía el pensamiento, sólo los sentimientos.
Cuando le bajó los tirantes del pijama, ella gimió de alivio. Le besó los pechos
con avidez, sacándolos de su confinamiento, succionándole los pezones
hasta hacerla gritar de placer, presintiendo ya el momento de éxtasis final.
Se sentía diabólicamente hermosa y deseada.
—Omer… —la mención de su nombre expresaba la urgencia, suplicaba que
la llevara a la cima del placer; pero no sabía cómo pedirlo—. Por favor…
Oyò un gemido de dolor, era posible que él me hubiera malinterpretado.
—Defne… Lo siento…
—¡No! ¡No te detengas! —rogó.
Todo había desaparecido de su mente, menos la dulzura de la boca de Omer
recorriendo las distintas partes de su anatomía, algo con lo que solo había
podido soñar hasta la fecha.
La carne suave y caliente de su cuello y sus hombros bajo sus manos, la
urgente necesidad que ella había despertado en él y que también corría por
sus venas—. Por favor, no te detengas…
—No puedo —dijo Omer
Eso era la peor pesadilla que Defne pudo tener, sólo deseaba que siguiera
abrazándola, él mantuvo el abrazo, pero sólo hasta que ella se tranquilizó,
solo para asegurarse de que no se desplomara.
En cuanto se dio cuenta de que yo había recobrado la compostura, la soltó.
—Cuando hagamos el amor, quiero que seas completamente mía Defne, yo
quiero no solo tu cuerpo, quiero todo tu ser, quiero que seas completamente
mía y aun no llega ese momento, esta noche podría tener tu cuerpo, pero y
¿mañana?
Se habría echado a reír si hubiera estado segura de no ponerse a llorar al
mismo tiempo. No tenía ningún sentido enfadarse con él, ya la había inundado la
frustración.
—Maldita sea!!!… Defne dime algo, no te quedes así sin decirme nada.
No dijo nada solo recogió su bata mientras me dirigía a la puerta, cuando él
llegó hasta ella y la apoyó con fuerza contra la puerta para impedir que se
fuera.
—¿Qué estás haciendo?
Me voy a dormir, creo que hoy me has avergonzado lo suficiente.
_Esa no fue mi intención.
_Haya o no sido esa tu intención así es como me siento ahora .
_Por favor entiéndeme .
_No, no creo logre entenderlo, por lo menos no esta noche.
_Por favor perdóname, le dice y luego la abraza.
No puedo Omer, no me pidas que te perdona, sabes lo que es sentirse despreciado, pues así es como me siento esta noche, así es como tú me has hecho sentir .
_Maldición me prometí que esperaría a que sintieras algo por mi antes de intentar hacerte el amor, sabes cuando me ha costado esperar, cuanto he sufrido al no poder tocarte .
_Pues lo has ocultado muy bien.
_Defne le dice él posando su frente en la de ella _ ¿qué quieres que haga?
Que me sueltes .
¿Como? _ le dice sorprendido mientras levanta la cabeza para mirarla a los
ojos.
Suéltame, quiero ir a mi habitación le responde ella con una expresión tan
fría en su rostro que a él no le quedo otra opción que hacer lo que ella le
pedía.
CONTINUARA
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