A la mañana siguiente Defne se sentía morir, se le partía cabeza, la noche
anterior se acostó después de lavar las copas y de tirar la botella de vino
vacía…
Despertó a media noche, una madre que está enseñando a orinar sola a su
hijo no debe beber ni acostarse tarde, esa lección la había aprendido
anoche
Las náuseas que acompañaron el recuerdo del vino tinto no dejaban lugar
a dudas sobre la procedencia del dolor de cabeza, volvió a dejarse caer
sobre las almohadas, pero escucho el timbre de la puerta, ¿quién vendría
en medio de la noche?, pensó.
No le quedó más remedio que levantarse para detener el escándalo que,
quienquiera que fuese, estaba montando. Aunque sus hijos no parecían
haberse enterado, abrió la puerta con rabia y el timbre dejó de sonar de
inmediato.
—Siento molestarte tan temprano, pero traje al electricista.
Defne, parpadeo, se frotó los ojos, se retiró el pelo de la cara.
Omer estaba en el pasillo junto a un hombre que vestía un mono azul y
llevaba una caja de herramientas en la mano.
—Me has despertado —dije echando una ojeada al reloj de pulsera:
parecía que marcaba las 6 y diez, pero no era capaz de enfocar bien.
—Ahora o el jueves de la semana que viene —tronó el electricista—.
Ustedes deciden —añadió con intención de marcharse.
—¡Ahora! —exclamó Omer inmediatamente con tono autoritario.
—¡Ahora! —dijo ella, escasa de energías, mientras abría por completo la
puerta para que el robusto electricista pudiera entrar, se sentía un poco
débil y mareada—. Discúlpenme —les dijo— no me encuentro del todo
bien.
El electricista se limitó a tomar posesión de la cocina, desconectando los
aparatos de toda la casa y arremetió contra el sistema eléctrico.
Omer se había quedado en la puerta, ella se volvió hacia él.
—Gracias —le dijo— aunque no lo puedas creer, te estoy verdaderamente
agradecida por el favor que me haces.
—Y yo encantado de poder hacerlo.
—Te ofrecería una taza de café, pero sin electricidad… — explicò
innecesariamente.
—¿Por qué no vienes a mi departamento y preparo un café para los dos?
—le ofreció.
Holla se escuchó una vocecita desde el pasillo que daba al dormitorio
Lo siento se disculpa ella _ despertaste princesa y ¿tú hermano?
No she le dice, restregándose los ojos, cuando ve a Omer, corre sin
prestarle atención a su madre y se tira en sus brazos _ holla _ lo saluda
Vaya, vaya, pero si es la pelirroja del ascensor.
¿Ustedes ya se conocen? _ pregunta Defne
Pues sí, ya tuve el gusto de conocerla, pero realmente no entiendo como no se me ocurrió que era tu hija.
_Esta hermosa pequeña es Leyla, leyla él es nuestro vecino Omer. La pequeña muy solemne le da un beso en la mejilla, del mismo lugar donde salió la pequeña, asoma la cabecita un pequeño niño, de pelo negro y ojos de igual color. _Mamá dice
Aquí amor, responde Defne.
Él es Arik, son mis hijos, ahora ya los conoces.
Omer logro pasar saliva por su garganta ante lo que sus ojos acababan de notar, pero sabía que nada podía decir hasta que Defne se percatara de lo que estaba sucediendo o él estuviera cien por ciento seguro de lo que sospechaba ¿Qué les parece si los invito a mi departamento a desayunar?
No quiero causarte más molestias le responde ella.
_Defne, créeme si me molestaras no te lo habría ofrecido, si quieren
pueden asearse y los espero allá _ luego se acerca a ella
—¿Te sientes mal? —le preguntó preocupado, apartándole un mechón de
cabello de la cara para tomarle la temperatura en la frente con la palma de
la mano, fue mágico, la mano estaba fría y el dolor de cabeza desaparecio.
—Lo siento, no suelo beber —confesó.
—No tienes por qué disculparte
—¿Entonces nos vemos al rato? _ le dice ella un poco nerviosa ante su
proximidad
—Perfecto _ le dice mientras le entrega a la pequeña y se encamina a su
departamento.
Defne llevò a los pequeños hasta el baño, luego les puso ropa, una vez que
los tuvo preparado, comenzó con ella misma, aunque le faltaba mucho
para verse presentable para la oficina, dejo su arreglo a medias, ahora lo
importante era darles desayuno a los pequeños y sin electricidad no podía
hacerlo, los tomo de la mano y se fue hasta el departamento de Omer.
Cuando llegaron, la puerta del departamento estaba abierta, los tres
entraron y encontraron a Omer en la pequeña cocina del departamento
Bienvenidos les dice _ espero no haberme equivocado, nunca he
preparado el desayuno a niños.
No te preocupes, que me des agua está todo bien, ellos toman leche
cuando vio la mesa se arrepintió de lo que había dicho.
No me mires así, consulté en internet y me mostro que esto era un desayuno ideal para niños. En la mesa había yogurt, cereal, tortilla de algún tipo, además de pan tostado, aceitunas, pepinillo y muchas otras cosas _
Creo que el internet exageró o talvez lo hiciste tú le dice riendo
Pero a los niños les encanto, sobre todo porque tenían su propio tazón,
cada uno tomo a un niño y lo acomodó a la mesa, luego se sentaron a su
lado.
Leyla parecía estar enamorada de Omer, no dejaba de mirarlo, en cambio
Arik, solo le interesaba su tazón con yogurt y cereal.
_ ¿De verdad no habías tratado con niños antes?, porque yo veo que te
sale todo muy natural con mis hijos.
Tus hijos son especiales, pasa lo mismo con la mamá le dice él.
Perdona, pero yo no soy capaz de comer nada le dijo para cambiar el
tema_
¿Tienes resaca?
—No tengo resaca —se defendió— pero me habría gustado no excederme
con el vino, con una copa hubiera sido suficiente.
—Si no te siente bien, puedes descansar unas horas más, te doy la mañana
libre.
No, no me voy a aprovechar de que mi vecino es mi jefe _
Yo creí que a esta altura era algo más que eso.
¿Como? _ le dice ella abriendo los ojos grandes.
Amigos, Defne, creí que éramos amigos, ¿Qué pensaste? —
No…, en realidad… yo no creí… no importa… bueno, será mejor que me preparé, para ir a la oficina se levantó de prisa.
—¿Qué sucede? _ le pregunta al verla vacilar.
Es solo que me extraña, ya son las 7 y la niñera aún no ha llegado y eso no es normal en ella, creo que la llamaré, se levanta de la mesa y luego
de unos minutos vuelve y cuando lo hace, encuentra a la pequeña en
brazos de Omer, mientras él le da de comer en la boca, cosa que tenía que
alternar con Arik, porque él igual esperaba con la boca abierta a que el
avión entrara al hangar, eso le escuchaba decir Omer.
_ ¿Qué sucedió? _ le pregunta al verla.
Nada importante, solo se retrasó, pero ya viene de camino.
_Porque no vas y te preparas, mientras me quedo con los niños y termino de darles el desayuno?
¿Estás seguro?, ellos son no fáciles de controlar, aunque contigo… son
completamente diferente.
Nos entendemos bien le responde él _ anda ve y ponte más hermosa
aun y cuando llegue la niñera nos vamos a la oficina.
Está bien responde aun reacia ante la idea.
—Vete ya, estaremos bien, dejaré la puerta entreabierta para que puedas
entrar — dijo dándose la vuelta para seguir dándoles desayuno a los
niños.
No esperó su respuesta, al parecer había tomado el mando de la situación.
A la velocidad de un rayo Defne se maquilló y terminó de arreglarse entre
bostezos, cuando llego a la cocina el electricista ya había terminado y ella
le extendió el cheque por su trabajo y él se marchó.
Cuando iba de camino al departamento de Omer, llego la niñera, por fin
su día volvía la normalidad, ahora no estaba segura de lo mismo con
respecto a su vida…Sentía que Omer se estaba abriendo camino, primero en su vida, en su
mente y ¿en su corazón?
La principal razón para rechazar tener pareja eran sus hijos, pero hasta
ellos parecían encantado con él y ¿si él es el hombre adecuado?
Que estoy pensando por Dios? se dijo en voz alta.
Perdón no entendí le dijo la niñera que caminaba a su lado.
No, no es nada no te preocupes Cuando abrió la puerta fue testigo de una escena que le llegó hasta lo más hondo de su corazón, Omer tirado en el piso y los pequeños sobre él haciéndole cosquillas, parecían que tenían su propia fiesta y los tres disfrutaban por igual.
_Perdón por interrumpir les dice _ pero la niñera ya llego, deben volver
al departamento.
Noo dicen los pequeños al unisono.
Bueno, esta guerra la dejaremos para otro momento les dice Omer,
levantándose del piso.
Lo plometes le dice Arik, que a esa altura ya estaba tan encantado con
Omer como su hermana.
Lo prometo le responde pasando su mano por el pelo del pequeño
Los niños se van con la niñera y Omer y Defne se encaminan a la oficina.
Durante el día, no tuvieron la oportunidad de verse y Omer sabía que
Defne había tenido que ir a revisar unos terrenos, a media tarde la vio
entrar a su oficina y se dirigió enseguida hacia allá.
_ ¿Qué sucede? _ le pregunta.
Nada en especial _Y entonces, ¿Por qué te ves molesta?
¿Así que tienes una cita esta noche? Defne _ dice Yasemin entrando a
su oficina.
—No es una cita —se apresuró a aclarar— Es una cena de trabajo
Yasemin se apresuró a añadir.
—Por favor Defne, todos saben que el arquitecto está interesado en algo
más que una cena de trabajo.
—Pero… una cosa es lo que él quiera y una muy distinta lo que yo piense—
la verdad ella preferiría quedarse en casa, necesitaba dormir, el dolor de
cabeza había vuelto — Pero, en fin, no creo que logres entender eso — dijo
por fin.
Yasemin se dio la vuelta y salió de la oficina de Defne.
_ ¿Qué paso? preguntò Omer
Es solo que… el arquitecto me envió un mensaje con su secretaria, “que no tiene tiempo para atenderme si no hasta la noche y que me espera en un restaurant”, si no fuera porque necesito terminar con ese proyecto lo antes posible… ya no importa estoy cansada y tengo dolor de cabeza, solo quiero estar en casa lo antes posible.
La reunión de trabajo o cita como la llamo Yasemin, resulto de lo más aburrida, los detalles de la construcción fueron finiquitados incluso antes del plato principal, Defne luchaba por no bostezar, el arquitecto realizo un monologo durante toda la comida, ella solo podía pensar en llegar a casa y ver a sus hijos y quizás, solo quizás a Omer. Estaba ansiosa por volver a casa y por fin termino la cena, por lo que ella se levantó _Permiso, me voy a retirar, me esperan en casa le dice.
Pero qué tipo de caballero seria, si no acompañara a una dama hasta la seguridad de su casa .
_No, no se preocupe estoy bien Pero el hombre insistió tanto que al final no le quedo de otra que aceptar y la llevo hasta su edificio, al llegar ella se volvió a él para darle las gracias, pero el hombre se había bajado antes del auto y la esperaba en la entrada del edificio.
A esa altura Defne ya estaba un poco molesta, si él pensaba que seria invitado a su departamento estaba muy equivocado, pero sin previo aviso, él la tiró con fuerza y la arrastro hasta el ascensor, antes de pulsar el botón de subida, las puertas se abrieron y apareció Omer. —
¡Dios mío, Defne! —exclamó él al cabo de unos segundos. Salió del ascensor y la tomó por la cintura y la estrechó contra su cuerpo, ella quedó sin aliento y antes de que pudiera reaccionar la besó.
La boca de Omer era posesiva y apasionada, y aprovechó al máximo el efecto sorpresa, la seguía sosteniendo por la cintura con una mano y enredó los dedos de la otra en su melena. Estaba claro que no se detendría hasta que él hubiera terminado lo que había comenzado y no tenía ninguna prisa.
Él otro hombre, se aclaró la garganta.
Omer se alejó un poco y lo miró con una ceja enarcada. —Perdón no lo había visto —dijo.
—¿De veras? —le contesto.
—Cuando veo a Defne, todo lo demás desaparece para mi .
—Entiendo es lo único que dice el hombre.
—Gracias, por traerla hasta nuestro departamento—le contesto al hombre,
sujetando la cintura de Defne con firmeza—.
Tienes al taxi esperándote en
la calle y podría jurar que el chófer está empezando a impacientarse.
—No, yo no… —exclamó — está bien de todos modos, tengo que irme.
—¿Que fue eso? —dijo ella volviéndose a Omer, luego que viera
desaparecer al arquitecto.
Creo que te salve de una mala cita o ¿me equivoco? .
_Primero no fue una cita y segundo sé defenderme sola, no necesito de tu ayuda se calló una vez que se dio cuenta que de verdad Omer la acababa
de salvar_ lo siento _ le dice para terminar.
—Por Dios, Defne —dijo—, no te disculpes, es él quien debe disculparse,
pero no te preocupes dudo mucho te vuelva a molestar.
Una vez dicho eso, se metió en el ascensor— ¿Vienes? — dijo, y presionó el
botón sin esperar su respuesta, por lo que ella debía subir a toda prisa.
_ ¿Estas molesto? _ le pregunto.
—No ¿por qué?, acaso debía estarlo —pregunto.
Las puertas se cerraron y Defne se volvió para mirarlo, pero él parecía
furioso, aunque no podía asegurarlo, sus ojos se habían oscurecido y no
había en ellos ningún mensaje fácilmente descifrable, no tenía ni idea de
qué estaría pensando.
—¿Cómo lo sabias? —preguntò rápidamente para romper el silencio.
—Saber… ¿qué?
—Que deseaba que alguien me rescatara, pensé mandarte un mensaje,
pero…
—¿Un mensaje?, es muy gracioso eso de los mensajes, me he pasado toda
la noche intentando contactarme con alguien a través del teléfono, pero
esa persona lo tenía desconectado y además, ha hecho caso omiso de
todos los mensajes que le he mandado, al final, me quede sin batería y al
ver llegar a esa persona, tuve que venir personalmente para asegurarme
que se encontraba bien, que no se había perdido o se había dejado atrapar
por un desconocido en un taxi.
—Entonces no habría servido de nada que hubiera intentado llamarte.
— Y respondiendo a tu pregunta —le dijo mientras tomaba su rostro entre
las manos— no tenía ni idea de que deseabas que te rescataran, ¿Estás
enojada porque te bese?
—¿Enojada?, claro que no, ha sido por una buena razón —dijo ahogando
un gemido e intentando no pensar en la calidez de su boca, el contacto de
su lengua contra la suya y su aroma — Lo que quiero decir es…
—Sé a lo que te refieres —repuso él amablemente.
—Bueno, gracias de nuevo, quizá algún día yo pueda hacer lo mismo por ti
—dijo—. Es decir…
—A mí no me ha sonado del todo mal lo que has dicho — aclaró él con una
sonrisa en los ojos.
No tenía respuesta para eso, al menos, ninguna que fuera coherente,
aunque nada había sido coherente desde que él había aparecido en su vida.a
CONTINUARÀ

