TÚ, ME CAMBIASTE LA VIDA CAPITULO 3

Omer estaba molesto, aun no podía entender la obsesión de su familia, tenderle una trampa con el solo propósito de hacerlo trabajar en la empresa de la familia, era demasiado, si algo tenia claro era que él jamás trabajaría en industrias Iplikci.

Sin duda era capaz de comenzar su propia vida sin necesidad de la fortuna Iplikci, además el tío Necmi sería un excelente director, pero su abuelo quería a toda costa entregarle la empresa a él, como su único nieto varón. Así molesto abrió la puerta de la habitación del hotel donde se hospedaba hasta que llegara el día que partiría rumbo a Italia, en busca de su destino.

Molesto y cansado como estaba, fue al baño se dio un pequeño baño se puso el pijama y se acostó, seguramente se durmió enseguida porque la habitación estaba completamente oscura, cuando sintió unos pequeñas manos recorrer su cuerpo, por un instante quedo perplejo y sin poder moverse, pero al siguiente su cuerpo reacciono a las sensaciones que ese toque despertó en él, durante el maravilloso momento en que hicieron el amor con la desconocida, no logró verle la cara ni nada de ella, la verdad no es que importara mucho, solo sentir sus manos recorriendo su cuerpo con tanto anhelo como él por satisfacerse lo quemó por dentro, luego llego el clímax quedaron tendido en la cama, él la acomodo a su lado y se durmió.

Eso fue lo que Omer lamentó al día siguiente cuando despertó solo en su cama, tan rápido como le fue posible se levantó necesitaba saber quién era la desconocida y lo único que logro averiguar fue que era la novia de un matrimonio que se celebraría esa misma tarde en la capilla cercana al hotel.

Omer no podía creer que es Defne, la que se iba casar fuera la mujer que lo volvió loco la noche anterior, espero impaciente la hora en que le dijeron se realizaría la boda y armándose de valor se fue hasta la capilla, ahí se debatió entre si debía o no entrar a la capilla. Si por su mente cruzó la idea de impedir la boda, no fue necesario que lo hiciera porque apenas ingresó la vio, una hermosa pelirroja, blanca casi tanto como el vestido que llevaba puesto, le enrostraba a su novio la traición que había sufrido la noche anterior.

En la capilla nadie se atrevió a decir ninguna palabra, mientras ella caminaba por el pasillo hasta pasar a su lado, luego de eso se subió a un auto con los típicos adornos para una boda, unos segundos después el hombre vestido de novio salió detrás de ella, pero no la alcanzo.

Sin más información que lo que obtuvo al escuchar a los presentes a la ceremonia, durante semanas trató de encontrar a la pelirroja, solo sabía que su nombre era Defne, pero nada más. Cuando ya se estaba dando por vencido y ya comprados los boletos para irse a Italia, la volvió a ver estaba de pie en la costanera, mirando fijamente el agua y luego comenzó a caminar justo hacia donde estaba él, cuando comenzó a tambalearse, él noto que estaba apunto de caer desvanecida y corrió a tomarla y lo hizo justo antes de que cayera al suelo.

La tomó en brazos se subió a un taxi con ella inconsciente y la llevo al hospital más cercano, ahí espero a su lado hasta que el doctor volvió, en ese lugar logra saber que su nombre era Defne Topal.

_Bueno joven debo felicitarlo _ le dijo _ usted a ser padre.

Omer no lo podía creer, ella estaba embarazada, ¿Quién sería el padre?, ¿acaso era posible que él?…, no claro que no. Aunque solo pensar en esa posibilidad lo dejaba helado, la descartó absolutamente cuando escuchó a la enfermera.

_Doctor, el señor Serdar Topal, pide ver a la paciente y hablar con usted.

_Dígale que voy enseguida _ el doctor se disculpa y se fue con la enfermera.

Defne Topal, Serdar Topal, debe ser su marido, pensó Omer, la única explicación posible es que ella se reconcilió y se casó días después de la fallida boda. Se levantó y le susurró al oído_Mi hermosa pelirroja, creo que me costará mucho trabajo olvidarte, te deseo mucha felicidad con el hombre que elegiste, me hubiera gustado ser el padre del hijo que esperas _ luego de eso se fue.

De esos días locos habían pasado años y tal como lo predijo nunca logró olvidar a la pelirroja. Y ahora estaba nuevamente frente a ella, verla así tan repentinamente le removió todo en él, ¿podía uno desear tanto a alguien y que impida el poder olvidarla?, esa era la pregunta que rondaba en su cabeza cada noche después de tener sexo con otras mujeres y volver a recordarla, con su pelo rojo y su piel blanca como la nieve, deseaba sentirla nuevamente de eso estaba absolutamente, su encuentro fue tan breve que no notó si aun llevaba argolla de matrimonio, tal vez podría ser…

Cuando llegó al edificio donde estaba su departamento, esperaba el ascensor, cuando de repente se abrieron las puertas y de ellas salieron dos pequeños de no más de dos años de la mano de la que debía ser su madre, la niña lo recibió con una hermosa sonrisa, a la que él no pudo dejar de responder, el otro pequeño, su hermano seguramente, iba absorto comiendo un dulce no le prestó atención._

Holla _ le dijo la pequeña niña pelirroja_.

Hola, pequeña, ¿Cómo te llamas?_Leyla _ le respondió la mujer que iba con ellos.

_Hermoso nombre _ dijo él _ hermosos sus hijos _ termino de decir.

_No, ellos no son mis hijos _ responde ella toda coqueta _ aun ni tengo hijos estoy esperado al hombre adecuado.

Omer se inclina para quedar a la altura de la pequeña y le da un beso en la mejilla._Hola _ le dice _ soy Omer, al parecer seremos vecinos, tal vez nos volvamos a ver.

Ella le responde con una sonrisa y un firme movimiento de cabeza indicando que sí, él se levanta y camina sin quitarle los ojos de encima, entra al ascensor y los pierde de vista, dentro del ascensor se mira al espejo y se dice_Debe estar escrito en mi destino que las pelirrojas me roben el corazón.

Defne en la tarde llego a su departamento donde fue recibida por sus hermosos hijos, ese momento del día era el que mas esperaba, luego les da de cenar los lleva al baño se duchan y lavan lo dientes y a la cama, así acaba el día para ella

.El ultimo pensamiento del día fue para el hombre que encontró en la oficina y era que por favor él no viniera a cambiar su vida.

Omer debería haberse sentido como en su casa en las elegantes oficinas de las industrias Iplikci. Su abuelo había fundado la empresa sesenta años antes y, naturalmente, su tío Necmi debía ser el presidente, pero el abuelo no estaba de acuerdo con esa idea. Había jugado por aquellos pasillos cuando era pequeño… pero la relación con su abuelo se había roto durante el primer año de universidad, se había negado a tomar el lugar que le correspondía por derecho, “decía el abuelo”, volver al negocio familiar era una píldora muy amarga.

En aquel momento estaba siendo escoltado por Yasemin Kayalar, la directora de Recursos Humanos, que le había ofrecido un tour por el edificio y a juzgar por sus miraditas de reojo, le estaba ofreciendo mucho más.

Durante la mañana, Omer fue a la oficina de Defne, la encontró sentada frente a su escritorio, golpeándolo con los dedos, era la viva imagen de la determinación.

—Defne… ah, estás ahí.

—Pues sí, aquí estoy y muy ocupada.

—Como siempre, pero a lo mejor tienes cinco minutos para mí.

_Ella levantó la cabeza y lo miró fijamente a los ojos.—¿Necesita algo?—

¿Te importaría pasar estos informes al ordenador?

Defne estuvo a punto de asentir, pero no, no quería que él la pusiera en un papel que no era el suyo.—Pues sí, me importaría. Yo no copio los informes de nadie. déselos a su secretaria.

—Ella tuvo que salir.

—Pero volverá.

—Es posible.

—Le recuerdo que no soy una secretaria, ni siquiera soy administrativa, de hecho, si lo recuerda bien, soy analista de propiedades —replicó ella, levantándose y tomando el bolso.—. Y ahora mismo tengo que irme para analizar unos terrenos para un nuevo proyecto, que es para lo que me pagan. Así que, si no le importa…

—¿Te vas a reunir con el arquitecto?

—Sí, me voy enseguida.

—Muy bien. Iré contigo.

—¿Qué?—

¿Por qué no? Tengo que aprender algo del negocio y tú puedes enseñarme.

Defne dejó caer los hombros, lo último que necesitaba era pasarse el día explicándole cómo hacer su trabajo al nieto del jefe, furiosa quiso negarse.—Pero es que…

—Mira, Defne , cuando venía a trabajar aquí por las tardes, la verdad es que no prestaba mucha atención, esto nunca ha sido lo mío y necesito ayuda, tú sabes mucho de esto y puedes enseñarme.

¿Tenía que enseñarle todo lo que sabía? ¡Ja! Ella había aprendido trabajando y él tendría que hacer lo mismo, como todo el mundo. Pero no podía decirle que no fuera con ella.—Esta bien puede venir conmigo _ le dijo resignada—

¿Qué clase de música te gusta? —le preguntó ella cuando salieron del aparcamiento.

—La que tú elijas.

Fingir que escuchaba música le daba la excusa perfecta para evitar conversar, por algún motivo ese hombre la ponía nerviosa, había algo en él que le traía recuerdos de algo que quería olvidar.

Cuando llegaron al terreno en construcción, Defne estaciono el auto y quitó la llave del contacto.

—¿Te sientes incomoda conmigo? _ pregunto de repente Omer_

¿Por qué lo dice?

_No me hablaste en todo el camino, crees que no me di cuenta que la música la pusiste solo para evitar conversar_

Yo… lo siento, es solo que… ya no importa_

A mi me importa, vamos a trabajar juntos Defne y esa manía de tratarme de usted, no soy mucho mayor que tú.

_Lo siento es solo que usted siendo nieto de mi jefe, no creo sea correcto tratarlo de tú.

_Y ¿si yo te pido que lo hagas?

_En la oficina no lo puedo hacer, cuando estemos a solas, ahí si… no quiero decir con eso vamos a estar muchas veces solos…_ se corrige enseguida.

_Tranquilízate, lo entiendo perfectamente _ le dice él riendo de lo nerviosa que estaba.

Una hora después, cuando volvían al auto, Defne estaba sorprendida, la reunión con el contratista había ido como de costumbre, habían repasado las cifras, el calendario… Ella había mencionado algunas cuestiones problemáticas y el contratista le había dicho que todo se iba a solucionar, lo de siempre.

Omer observaba todo en silencio y entonces, de repente, le preguntó algo sobre el proyecto, y fue como si hubiera pulsado un interruptor, el contratista pareció tomárselo como un reto personal y, antes de que ella pudiera hacer nada, los dos hombres estaban gritando por cosas que no tenían ninguna importancia, intentó intervenir, pero no parecían oírla.

Discutieron amargamente y entonces, repentinamente, llegaron a un acuerdo, sobre qué, Defne no tenía ni idea.

Tan rápido como había empezado, la tormenta pasó, los dos hombres habían encontrado un punto en común y estaban hablando… no como amigos, pero casi.—

Gracias, Defne —le dijo Omer mientras volvían al auto—. he aprendido mucho, sobre todo, que será mejor dejar que hables tú en la siguiente reunión.

—Sí, en eso estoy completamente de acuerdo.

En realidad, Omer estaba fascinado por su profesionalismo, por la seguridad con la que llevaba sus asuntos, pero eso no cambiaba nada, no lo ayudaba a librarse de la extraña fascinación que sentía por ella, seguía deseándola de una forma imperativa, ese día llevaba una falda por encima de la rodilla y cada vez que pisaba el acelerador o el freno él tenía que tragar saliva. Ninguna otra mujer lo había afectado de esa forma en toda su vida.

Omer se quedó mirándola fijamente un momento, aquello era una locura, él siempre se había enorgullecido de controlar sus relaciones con las mujeres, dejaba claro desde el principio qué era lo que quería y ninguna de las chicas con las que había salido se había quejado, pero con Defne todo le había salido al revés, nunca había sentido nada así y ahora, cuando estaba en la reunión y vio al arquitecto hablarle de esa manera, porque era claro que la estaba seduciendo…lo primero que sintió fue un tremendo deseo de sacar a aquel tipo a patadas de la oficina.

La idea de que otro hombre la tocase era como un cuchillo en sus entrañas, no podía soportarlo, pero sabía que también que no podía hacer nada para impedirlo. Nada de aquello tenía sentido, Defne debía aun estar casada y quien sabe ya el hijo que esperaba tendría un hermano.

_ ¿Defne? _ le preguntó _ ¿aún estás casada?

_ ¿Que? _ le dice ella casi perdiendo el control del auto.

_Ey, tranquila.

_ ¿Quién te dijo que estaba casada?

_Yo… creo recordar que mi abuelo me dijo que tenías un hijo.

_No, no tengo un hijo…

_ ¿No?

_Tengo dos… y no, no estoy casada_.

¿No estás casada?, pero yo creí…

_Nunca me he casado señor Omer, ¿no sabe que existen mujeres solteras que tenemos hijos?

Él no respondió, no pudo hacerlo, solo miró por la ventana hacia el camino, para no mostrarle a Defne la sonrisa que asomo en su cara.

CONTINUARA.

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