TÚ, ME CAMBIASTE LA VIDA CAPITULO 2

CAPITULO 2

Se quitó el anillo, no le resultó difícil, estaba mucho más delgada que el día que su novio lo había deslizado por su dedo, de echo era tan ancho que hubo muchas veces que estuvo a punto de caerse.

Cuanto hubiera deseado que se hubiera caído, que se hubiera perdido, para no tener que verlo nunca más, debió habérselo sacado semanas atrás, pero había estado viviendo su dolor entre cuatro paredes y el anillo no le había aparecido importante, pero en ese momento si lo era, el único recuerdo físico que tenia de lo que le habían hecho.

Cerró la mano alrededor del metal con tanta fuerza que se clavó las unas en la mano, pero era inmune al dolor, su mundo se había desmoronado hasta quedar reducido a la nada, esa era la única realidad. Abrió la mano lentamente mientras se defendía de los recuerdos.

Mentiras, todo era mentira, Oh Dios, no lloraría jamás, se prometió, no volvería a llorar, pestañó rápidamente para apartar las lágrimas, su primer instinto fue lanzar el anillo al agua y marcharse para dejar todo atrás y comenzar una nueva vida, pero algo en ella le dijo que no lo hiciera, lo tomó y guardó en el bolsillo de su pantalón. Caminó unos metros cuando todo a su alrededor pareció desvanecerse, se tomó de lo primero que había a su alrededor y sintió unas manos sujetarla antes de llegar al suelo.

_Señorita _ escucha que le dicen, pero ella no tiene fuerzas para abrir los ojos o responder las preguntas, perdió por completo la noción de lo que sucedía a su alrededor.Despertó en una cama de hospital y a su lado solo había una enfermera.

_Por fin despertó, deme un momento llamare al doctor.

Al rato aparece un hombre vestido de blanco_ ¿Cómo se siente? _ le pregunta_

¿Qué me sucedió?

_Para su buena fortuna solo fue un desmayo, normal en su estado_

¿Mi estado?

_Si, usted esta embarazada, ¿no lo sabía?

Defne solo puede mover la cabeza negando. Mil cosas se le vinieron a la mente, todas relacionadas con su futuro, ¿Qué haría con un bebé ella sola?, ¿Cómo recibirían la noticia su familia?…Pero al mismo tiempo un rayo de luz se filtraba por las nubes de pensamientos negativos, si necesitaba alguna razón para dejar el dolor en el pasado esta era la mejor noticia que podía recibir, este bebé llegó en el momento justo, cuando ella mas lo necesitaba, no sabía cómo, pero daría lo mejor para que él o ella fuera feliz.

Al final resultó que no era un él o un ella, eran dos, un niño y una niña, estaba esperando mellizos, fue lo que la ecografía dio como resultado, ella pudo ver tan claramente sus pequeñas manitas y pies, eso bastó para que toda su vida se iluminara.

La vida le había cambiado por completo a Defne, pero no para mal.

Su familia reacia al principio, sobre todo porque no les quiso decir quien era el padre, como podría darles un nombre si ella misma no lo sabía, solo le pusieron una condición, todos se trasladarían a su ciudad natal, Manisa, para evitar así las murmuraciones y malas palabras que los vecinos pudieran decirle.

Sus bebes nacieron un 8 de octubre a las 11 de la mañana después de un trabajo de parto de 16 horas, en la única clínica con la contaba la ciudad, el primero en asomar su cabeza fue Arik y lo siguió la pequeña Leyla. Cuando se los pusieron en su pecho uno a cada lado, ella no logró contener las lágrimas, pero éstas no contaban en su promesa, porque eran de felicidad.

Cuando sus hijos cumplieron un año, ella decidió que era momento de volver a Estambul, claro que eso era solo un pensamiento por lo menos hasta que pudiera reunir los recursos para pagar un departamento, una niñera que cuidara de sus hijos y le diera para mantenerse el tiempo que tardara en encontrar un buen trabajo.

El destino o lo que fuera le dio una mano, una tarde su pequeña Leyla jugaba con una cosa que brillaba a la luz del sol, al acercarse a revisar ella noto que era su anillo, donde lo había encontrado su bebé no lo supo, pero si sabía que era de oro fino y eso debía darle algo de dinero, en eso no podía decir nada malo de su ex novio, no escatimaba al momento de hacerla feliz, claro solo con cosas materiales.

Al día siguiente con la excusa de pasear a sus hijos se fue a una joyería y ahí le valorizaron el anillo, resulto que su valor era aun mayor al que ella pensaba, lo vendió enseguida, el dinero lo depositó en el banco junto con sus ahorros y en la noche comenzó a sacar cuentas, llamó a las inmobiliarias para saber el valor de el arriendo de un pequeño departamento, encontró el adecuado para ella y sus hijos.

A la semana siguiente ya esta arriba de un avión rumbo a Estambul sus hijos y una amiga, quien cuidaría de los niños mientras ella encontraba trabajo.

Después de un par de horas aterrizaron en el aeropuerto de Estambul, Defne estaba feliz de volver, se dirigieron directamente al departamento, les costo mucho trabajo acomodarse, pero al llegar la noche ya estaban instaladas y sentadas en la mesa comiendo, con los niños ya durmiendo en sus camas.

El lugar donde quedaba el departamento era tranquilo, contaba con una plaza donde los niños podían jugar y una piscina que podían usar los moradores únicamente, para Defne era perfecto.

Se tardó solo dos semanas en encontrar trabajo de ahí en adelante todo fue a pedir de boca para Defne, su trabajo le permitía pasar tiempo con sus hijos. Fue contratada como analistas de propiedades en las empresas Iplikci, su jefe un caballero de edad, era muy agradable, la trataba más como una hija que como su empleada.

Una vez que vio la foto de sus mellizos en su escritorio, había insistido en conocerlos y desde ahí cada mes llegaba a visitarlos con regalos, los niños los llamaban abuelo, porque él le había pedido lo hicieran así. Sin embargo, con mucha tristeza, cada día podía notar que su jefe se decaía y ya no recordaba todo como lo hacia el día que ella entró a trabajar, pero Defne hacia todo lo posible para que nadie mas lo notara.

Omer vaciló antes de entrar, en el nuevo despacho de industrias Iplikci, todo en él se rebelaba. ¿Cuántas veces había jurado que no trabajaría en la empresa familiar? , y sin embargo, allí estaba. Soltó una palabrota, mirando el enorme escritorio, el ordenador de última generación, los libros perfectamente ordenados… el despacho de un ejecutivo.

Entonces vio su propio reflejo en una de las ventanas, había tenido que ponerse un traje, por Dios bendito el pelo, que normalmente llevaba largo, ahora estaba bien cortado, la barba y el bigote bien afeitados, hacía años que no tenía un aspecto tan convencional y no le gustaba.—Has vuelto a ganar, abuelo —murmuró, pero solo durante un año, eso era lo que le había prometido.

Durante dos años había vivido en Roma, pintando cuadros, no le iba mal, eso le permitía vivir más que cómodo pagar sus vicios y salir con mujeres, para ese tipo de vida no necesitaba ni los trajes ni el pelo corto o la barba bien ordenada.

Un ruido hizo que girara la cabeza, llegaba de lo que debía de ser el baño privado de sus oficinas. Omer miró la puerta cerrada, le habían dicho que toda aquella planta estaba vacía; una planta que él debía llenar con su supuesto genio ejecutivo, pero allí había alguien… o algo.

Una voz femenina cantaba una canción…Él arqueó una ceja, qué interesante, la voz era increíblemente sexy. Sí, había una mujer en el baño.—¡Hola! No hubo respuesta.—¿Hay alguien ahí? Nada . Omer arrugó el ceño.—Voy a entrar —le advirtió a quien fuera.

Cuando empujó la puerta se encontró… con una mujer—¡Tú! —exclamó él, preguntándose si habría perdido la cabeza. Porque allí estaba, cara a cara con la mujer que había ocupado sus sueños durante años. Una cara, un cuerpo… que nunca podría olvidar. ¿Cuánto tiempo habían estado juntos? Una noche, sin embargo, de todas las mujeres a las que había conocido en su vida, ella había permanecido en su cabeza como… como una de esas canciones pegadizas que no se pueden dejar de canturrear.—

¿Perdón? _ le dice ella _ ¿nos conocemos?

—Yo… —murmuró—. ¿Estoy en la oficina equivocada o es la oficina del director de las industrias Iplikci?

Ella seguía mirándolo como si estuviera viendo un fantasma.—Si esta es, ¿me puede decir porque está usted aquí?…

—¿Qué hace usted aquí? _ pregunta él—

Yo trabajo para el señor Hulusi Iplikci _ contesta ella.

Omer la miró, el pelo rojo, la sedosa piel, esas largas piernas que recordaba de aquella noche…Esa inolvidable noche, por un momento volvió a estar allí, en esa cama haciendo el amor con una desconocida, que desde hoy ya no lo seria. «Un momento. Cálmate, chico», se dijo a sí mismo, recordando que, por alguna razón, esa mujer despertaba sus sentidos de una forma básica, primaria y mirándola ahora, sabía que nada había cambiado, todo en ella parecía despertar su libido.—Entonces, ¿desde hoy trabajaremos juntos? —preguntó él.

Ella lo miraba con tal intensidad que él estuvo a punto de dar un paso atrás.—

Ahora entiendo —contestó por fin — usted debe ser el nieto del señor Hulusi, me enteré lo que le pasó a su abuelo y lo lamento mucho, solo espero que se recupere lo antes posible, mucho gusto mi nombre es Defne Topal, a su servicio

_Omer, Omer Iplikci _ responde él. Y ahí estaban nuevamente juntos, eso significaba que iban a trabajar en la misma empresa durante el próximo año, pero no tenía por qué ser un problema, se dijo, después de todo, ella no lo recordaba, él que hubiesen compartido esa noche no significaba nada, entonces porque ese pensamiento más que tranquilizarlo le molestaba.—Entonces te dejo con lo que estabas haciendo, encantado de volver a verte, perdón de conocerte _ se corrige enseguida.

Una vez fuera, Omer se detuvo un momento, como un hombre comprobando sus partes vitales después de una maniobra peligrosa, todo seguía de una pieza, todo, salvo su tranquilidad mental. Aparentemente, la mujer misteriosa estaba de vuelta en su vida y eso era algo con lo que no había contado cuando aceptó trabajar en la empresa familiar, de todos los lugares donde pensó encontrarla no se le había ocurrido que podría estar tan cerca. Omer respiró profundamente, había algo en aquella mujer que lo atraía de una forma increíble y esa voz suave, sexy… lo volvía loco, lo atraía irremediablemente.

«Tranquilo», se dijo a sí mismo y se dirigió al ascensor.

CONTINUARA

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